“El enigma del Gran Arcano: antropologías del secreto en la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal” Monografía de grado Universidad del Rosario Escuela de Ciencias Humanas Programa de Antropología Tutor de monografía: Esteban Rozo Cotutora de monografía: Claudia Cortes Presentado por: Joan Axel Pardo Burgos Semestre I de 2019 Bogotá, Colombia 1 Sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo. Jorge Luis Borges en El Aleph 2 AGRADECIMIENTOS Pese a que este trabajo no tiene gran relevancia para la comunidad académica, para mí posee una fuerte importancia emocional. No solo por representar mi primer trabajo etnográfico construido con cierta seriedad investigativa, también por todas las personas que de una u otra forma están ligadas a estas páginas: A Estaban Rozo, mi director de tesis, quien me asesoró en el enfoque y construcción de este trabajo. A Diana Bocarejo, sin su ayuda habría sido imposible escribir este trabajo en un semestre. A Jorge Iván Salazar, un verdadero maestro y amigo, a él le debo la corrección narrativa del escrito. A mis compañeros del semillero de “prácticas y representaciones” y del semillero de “cuerpo, género y salud”, sus consejos, sus comentarios y su apoyo han sido fundamentales en mi proceso de escritura. A cada uno de los profesores que con sus correcciones y amables críticas fueron mástil de esta tesis: A Claudia Cortes, Carlos Miguel Gómez, Franz Hensel, Sven Schuster, Thomas Ordoñez y Laura Ordoñez. A mis amigos, mis colegas de distintas carreras, con quienes pasé momentos de risa y reflexión al narrarles mis desavenencias en trabajo de campo y mis confusiones teóricas. A ustedes, amigos míos, debo el éxito o el fracaso de este texto. Mi agradecimiento más sincero a los miembros de la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal, ustedes fueron mis hermanos, mis tutores, mis padres y mis madres por un lapso importante de mi vida. Ustedes son los verdaderos autores de este trabajo. En verdad, espero que algo de mí haya quedado en ustedes, pues les aseguro que de cada uno de ustedes me llevo grandes aprendizajes. Por último, a mi lector, con quien compartiré esta experiencia que para mí ha sido del todo edificante. Sea, entonces, mi principal guía las tan certeras frases de James Dashner: “si logré generar emociones en los lectores, significa que mi trabajo fue un éxito”. 3 TABLA DE CONTENIDO INTRODUCCIÓN 1. “Usted tiene que llegar y verlo con sus propios ojos”: una travesía por la vida social de los secretos 1.1. Los inicios de la travesía y el mundo de los secretos……………………………………………………………………... 6 1.2. La Iglesia Cristiana Gnóstica Universal, una historia de nuevas religiosidades y esoterismo………………………………………………... 10 1.3. Ordenando el secreto: las cámaras de la ICGU………………………..... 13 1.4. Un etnógrafo frente a los secretos: aproximaciones metodológicas y mis posiciones en campo…………………………………………...................... 14 CAPITULO 1 2. “Es que hay muchas cosas que no sé y que me gustaría saber”: secreto, revelación y poder en la organización de la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal 2.1. Introducción a los tránsitos de secreto y revelación en la ICGU…………... 18 2.2.“todos buscamos la verdad a nuestra manera”: orden y vida en las cámaras de la jerarquía gnóstica…………………………………………....... 20 2.2.1. El neófito ante la jerarquía: “¿Quién quiere estar en el camino a la iniciación para primera cámara?”…………….................................. 20 2.2.2. Cerrada y abierta: vida dentro de la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal …………………………………….................................. 27 2.2.3. El peregrinaje religioso: la primera cámara y el flujo de asistencia…………………………………………………………... 29 2.2.4. Una búsqueda contradictoria: entre la autoridad institucional y la autoridad de sí ……………………………………………….......... 32 2.2.5. El orden esotérico: ¿qué ocurre en las cámaras?............................ 35 2.3. “no todos están preparados para conocer la verdad”: secretos, revelación y poder en la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal….................................. 41 2.3.1. La paradoja del secreto…………………………………………...... 41 2.3.2. La búsqueda de la verdad y los “elegidos” para descifrarla: ejercicios de revelación en la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal……………………………………...…………………… 44 2.3.3. Perseguir el arco iris: el secreto como muralla y meta de la Gnosis……………………………………………………………… 47 2.4. Conclusiones de primer capítulo……………………………………………. 52 CAPITULO 2 3. “La Gnosis está revelada en el mundo, yo busco la Gnosis en el mundo”: el secreto en la vida y las prácticas religiosas, una experiencia común de búsqueda 3.1. Introducción a la vida social del secreto en las prácticas religiosas de la 4 Gnosis…………………………………………………………………………….. 53 3.2. “El Arcano no solo es el sexo, yo creo que el Arcano es transmutar la vida”: Silencios, prácticas y contradicciones alrededor del Gran Arcano . A.Z.F…………………………………………………………............................... 55 3.2.1. El enigma del Arcano……………………………………………...... 55 3.2.2. El Arcano como práctica y conocimiento oculto……………………. 58 3.2.3. La heterogeneidad del Arcano y el ejercicio espiritual……............... 59 3.2.4. Una nueva práctica religiosa, una nueva confusión para mí............... 61 3.2.5. El silencio detrás de la experiencia religiosa………...……………… 65 3.3. “He buscado y seguiré buscando”: el secreto en la vida y la experiencia de búsqueda………………………………………………………………...... 66 3.3.1. Mis fronteras espirituales: el campo vs el investigador……………... 66 3.3.2. La meditación como forma de vida: aprender lo que se calla callando……………………………………………………………… 68 3.3.3. El etnógrafo de los secretos…………………………………………. 72 3.3.4. La analogía religiosa, Pink Floyd en la revelación de la Gnosis y una experiencia común de búsqueda………………………………... 76 3.4. Conclusiones de segundo capítulo…………………………………………... 79 CONCLUSIÓN GENERAL 4. el fin de una travesía por los secretos y el enigma del gran arcano……………………………………………………………………… 81 5. ANEXOS……………………………………………………………………………… 84 5.1. Anexo 1: gráfica jerarquía de la ICGU..……………………………………… 84 5.3. Anexo 2: gráfica tránsitos de revelación y secreto…………………………… 85 5.4. Anexo 3: matriz de datos con los miembros de primera cámara………………………………………………………………………… 86 6. BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………………………… 90 6.1. Fuentes primarias…………………………………………………………… 90 6.3. Fuentes secundarias…………………………………………………………... 91 5 Introducción 1. “USTED TIENE QUE LLEGAR Y VERLO CON SUS PROPIOS OJOS”: UNA TRAVESÍA POR LA VIDA SOCIAL DE LOS SECRETOS El mundo no subsiste sino por el secreto El Zohar 1.1. Los inicios de la travesía y el mundo de los secretos No es extraño que como católico hayan sido múltiples los sermones que he tenido que presenciar. Algunos evocando pasiones, otros más calmos, uno que otro invitaba a la reflexión. En general, todos, en cierta forma, explicativos. Todos los sermones que he escuchado exhortan a comportamientos, maneras de vida, dan explicaciones bíblicas que intentan ser claras y descripciones cargadas de bella narrativa religiosa. En alguna ocasión, por mera curiosidad, asistí a un sermón en un templo de Teusaquillo, un sermón dentro de 1 una congregación New Age . Nunca había observado una homilía como esta; una homilía cargada de dudas, de impulsos para evadir autoridades y llegar a un estadio de trascendencia que llamaban “Gnosis”. La congregación era la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal (ICGU), una de las pocas comunidades Nueva Era nacidas en Colombia con un sorprendente éxito expansivo. A mi parecer, lo soterrado era objeto central en los discursos de los sacerdotes. En algún momento dijo un oficiante en plena homilía: De hablar Dios quedaríamos sordos. Por ello, la conciencia divina de los cielos superiores no habla, sino que calla, ustedes, mis hermanos, tienen que llegar a comprender por qué Dios calla. Nadie más, solo ustedes pueden llegar al mensaje de la trascendencia (Monseñor Alberto, homilía, febrero 21 del 2016). 1 No es sencillo definir la noción de New Age, puesto que es un discurso religioso que no tiene un canon definido, ni una congregación, ni una estructura o una jerarquía (Albanese 1992:72). Meredith Mc Guire (1988) considera que es una subcultura donde se mezclan técnicas orientales y terapias psicoespirituales. James Lewis y Gordon Melton (1992) soportan la afirmación de Mc Guire y sitúan su origen en la contracultura de 1960. James Lewis (1992), entre tanto, soporta que en la vaguedad de la definición de New Age se cruzan muchos límites religiosos y una conjunción de prácticas religiosas de distinto origen. En términos generales, se considera que el New Age (o Nueva Era) se vincula con un cambio de era zodiacal (de Piscis a Acuario) que modificará la existencia humana en términos sociales y espirituales. Por ello también se les suele denominar como “acuarianos”. En este paso de era zodiacal “La era de acuario inicio para la Gnosis el cuatro de febrero de 1962, caracterizada por unas influencias planetarias específicas que impelen a la rebelión de masas contra las viejas formas, especialmente los asuntos sexuales. Acuario es el signo del zodiaco que lleva el cántaro de agua, siendo el agua representativa de conocimiento, aquel debelado, que sale de la obscuridad” (Gnosis Bolivia , 2014). 6 Mientras el consagrado sermoneaba, me llamaba la atención el humo que traspasaba en el umbral del marco de la puerta, cuyo punto de emanación no era observable. Una fragancia agria, algo desagradable cuando se fusionaba con el aroma dulzón del bálsamo vegetal. El sacerdote dispersó el humo con su suave andar y pronunció casi en susurro, resultaba difícil atenderlo: “por ello es necesario que ustedes mismos lleguen a las palabras de verdad, no esperen que nadie más les diga esas palabras” (Monseñor Alberto, homilía, febrero 21 del 2016). Cada letra emergida de los labios del sacerdote era sentencia de un recorrido interminable dentro de la iglesia: la develación de un secreto divino. Desde un inicio estaba rodeado por espacios de oración, personas en silencio y el interés de varios seguidores del gnosticismo por revelar algo de lo que ni siquiera se tenía certeza. No tengo la claridad suficiente para poder narrar lo que he experimentado en la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal. Sin embargo, lejos de ser mi confusión una desventaja, esta falta de comprensión frente a lo que se debe descubrir y cómo descubrirlo se convirtió en la pregunta misma de esta investigación: ¿Cómo son construidos los procesos de secreto y revelación por los miembros de la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal (ICGU)? Cuando hablo de secreto y revelación no me refiero a toda información velada y mostrada, sino a la ocultación arbitraria de una serie de conocimientos esotéricos y su proceso de desciframiento. Por esoterismo, comprendo lo señalado por Herbert Oré Belsuzarri como “toda doctrina que requiere un cierto grado de iniciación para estudiarla en su total profundidad” (2017: 20), pero también como una serie de conocimiento internos vinculados con la trascendencia espiritual. Estos saberes esotéricos, que se piensan como velados, se vinculan con la doctrina de la iglesia y con experiencias espirituales dentro de la práctica cotidiana de los “fieles” -término que es usado para designar a toda persona vinculada con el gnosticismo universal-. El secreto en mi trabajo está enmarcado en una investigación sobre espiritualidad, porque lo que se piensa como oculto habla de maneras en las que se vive lo espiritual. Por espiritualidad comprendo, entonces, una forma de relacionarse con realidades que se comprenden como internas o trascendentales de la condición material (James, 1992). El enigma, por su parte, no es un algo abstracto e independiente de las personas que lo viven, sino que, por el contrario, es una serie de acciones, relaciones de poder, formas de 7 comunicación concretas (manifestaciones que me encargaré de mostrar en el presente texto). En últimas, observaré una vida social del secreto religioso dentro de la ICGU; es decir, la manera como los secretos forman parte del orden jerárquico de la congregación y se producen desde los vínculos con los ejercicios religiosos de la vida cotidiana. A decir verdad, no lo comprendía muy bien, aunque el misterio de la Gnosis me hablaba de formas de espiritualidad que tienen que ver con expresiones propias del New Age -como lo son el esoterismo, el autodescubrimiento y la búsqueda interna de trascendencia-, nunca había enfrentado algo por el estilo. De cara a mi trabajo de campo, me aproximé a una serie de enigmas que llevaban a una escala jerárquica dentro de la iglesia gnóstica. Observé un proceso de ascendencia que implicaba una serie de niveles de conocimientos conocidos como “cámaras” (se decía que eran tres cámaras, pero que podían existir otros niveles cuya sola exposición de existencia era prohibida). Dentro de la ICGU los niveles de cámaras son ascendentes, por ejemplo, la primera cámara se superaba solo si el postulante participaba activamente dentro de las sesiones. Las siguientes cámaras solo podían ser completadas a la hora de develar ciertos conocimientos de los que no tengo completa claridad. Tales enigmas no se conocen de antemano, ni las personas al ascender pueden compartir lo develado. Así, el secreto se constituye como el centro de esta iglesia esotérica: una meta común, donde todos desean de una u otra forma superar el enigma, revelar lo oculto. Sin embargo, la ambigüedad frente a todo lo que debe revelarse divide a los fieles entre cámaras, los estratifica entre aquellos que conocen y aquellos que desconocen los procesos de develación. Así, comprendí que la vida social de lo oculto dentro de esta congregación se termina desarrollando en una paradoja del secreto: el enigma es motivo de unión y de separación de la iglesia. En la presente tesis intento aclarar esta contradicción del secreto en un diálogo con la literatura kafkiana. En particular con el cuento “la muralla china”, donde también se retrata esta forma especial del enigma. En este orden de ideas, en mi primer capítulo mantengo que el enigma soporta el esqueleto de la jerarquía de la ICGU, organiza y constituye un tránsito de secreto- revelación que define una estratificación entre grupos que “saben más” y grupos que “saben menos”. Así, ante la revelación, el secreto no muere, como bien lo postularía George Simmel al considerar que al mostrar lo oculto lo oculto mismo desaparece (2010). Tampoco se extiende en un afloje hacía la verdad con cada revelación, posición que defiende Andras 8 Zempléni. En contraste, y para el caso particular que intento exponer, ante la revelación, el secreto se transforma en meta y muralla que impulsa a las personas a continuar dentro de una jerarquía, a su vez que los posiciona dentro de la iglesia. Tales tránsitos de revelación y secreto constituyen una heterogeneidad de maneras en las que las personas intentan superar lo velado. En mi segundo capítulo sustento que es posible seguir la vida social de los secretos sin necesidad de revelarlos. Aquí me contrapongo a la manera como Marcel Griaule hace cara a los misterios de una sociedad secreta (el caso de los Dogon), pues Griaule comprende que frente a la información oculta el etnógrafo debe dar luces sobre su mensaje encriptado. En otros términos, en etnografía se deben revelar los secretos y exponerlos con total lucidez. En contraposición, mantengo que no es necesario violar el enigma para atenderlo, al violarlo solo lo suprimimos sin comprender su razón de ser y su existencia social. Construir conocimiento desde lo que no se puede conocer es posible, rastrear lo indecible es una tarea tan etnográfica como seguir lo explícito. En el caso de ICGU el secreto excede las estructuras internas de la iglesia; tiene contenido en las vidas, las analogías, los ejercicios espirituales, las motivaciones y las búsquedas espirituales de las personas. El caso de la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal parece un ejemplo crítico de la común separación realizada en el estudio sobre creencias religiosas (definidas cómo el sistema ideal de una religión) y acciones religiosas (vinculadas con formas rituales o ceremoniales). Esta división arbitraria es problemática cuando observamos que un saber que se define como secreto no se separa de los ejercicios espirituales de los gnósticos. Para muchos fieles de primera cámara, la gimnasia espiritual es un conocimiento oculto que ha sido dado y revelado. Aquí habría que preguntarse si la definición clásica de creencia aplica para este caso empírico, en tanto que, en la cotidianidad de las personas, la práctica religiosa es en sí misma una creencia que parece secreta. Mientras que en el primer capítulo hablo de los tránsitos entre secreto y revelación internos en la congregación gnóstica (en su jerarquía), en el segundo capitulo sigo el rastro de los secretos en las experiencias con los ejercicios religiosos más habituales, en las motivaciones y las búsquedas espirituales de los fieles. Los dos capítulos abordan debates centrales en la definición del secreto y la revelación religiosa: en el primer segmento mi 9 debate se centra en la construcción y transformación del secreto; en el segundo discuto sobre la labor del etnógrafo frente a los secretos religiosos en la vida de las personas. Ambos apartados me llevan a aclarar las maneras en las que se viven los tránsitos de revelación-secreto dentro de la jerarquía de la congregación gnóstica y dentro de la vida de los gnósticos. 1.2. La Iglesia Cristiana Gnóstica Universal, una historia de nuevas religiosidades y esoterismo En un principio, como ya he venido relatando, el motor de esta investigación fue mi más ingenua curiosidad. Pero ya entrado en campo, mis conversaciones con iniciados y no iniciados dentro de la iglesia me condujeron a una auto-comprensión de lo sagrado. Con los gnósticos aprendí que las líneas límite entre lo oculto y lo expuesto eran muy difusas. Ya lo 2 decía Mateo , uno de los sacerdotes consagrados, “es en tu interior donde tienes que revelar los secretos de la realidad para poder llegar a la Gnosis. En ninguna otra parte lo harás” (Mateo, entrevista, 13 de Agosto del 2017). Una Gnosis oculta, eclipsada, como aquel altar del templo gnóstico de Teusaquillo, escondido en el sigilo de una cortina rosa, de una custodia de tela que parecía encerrar algún conocimiento religioso. Para ser sincero, me ha resultado demasiado difícil intentar definir “Gnosis”; si seguimos los diversos testimonios de los fieles, en ocasiones se comprende la noción de “Gnosis” como “trascendencia”, como “conocimiento real”, como “verdad”, como “mundo”, como “cielo”, incluso, como “Dios”. A decir verdad, el origen de la noción de Gnosis tiene como punto de partida los movimientos heréticos del paleo-cristianismo y es tanto un saber como un estadio de verdad “la palabra “conocimiento” (gr. gnôsis, copto, soouen) utilizada entre los gnósticos de los primeros tiempos cristianos, se refiere al conocimiento confinado en sí mismo, o sea, entendido absolutamente. En esta acepción propia, el conocimiento es saber directo, inmediato y revelado por tradición.” (Bazán, 2008: 117). Gnosis, en este sentido, es un saber directo con el mundo, que debe ser alcanzado para llegar a la trascendencia. La única forma de trascender según la doctrina gnóstica universal, es ejercitarse en la meditación y el control de la “magia sexual”. La magia sexual se puede definir como el 2 Todos los nombres en la presente investigación han sido modificados para proteger la identidad de las personas que participaron de alguna forma en la construcción de este trabajo 10 utilizar la energía sexual no para su derramamiento [de semen o eyaculación], sino para la 3 creación de cuerpos espirituales (Tamayo y Hasler, 2012: 390). En otros términos, la 4 denominada “magia sexual” o conocida como “transmutación sexual” o “Gran Arcano” es un ejercicio espiritual vinculado con el sexo tántrico y la meditación. Puede haber transmutación con pareja en el acto sexual o en solitario con ejercicios de respiración y 5 mantralización . El gnosticismo universal suele ser calificado como una de las corrientes New Age colombianas de más exitosa expansión en Latinoamérica. Para el caso, algunos estudiosos de esta vertiente espiritual, como López Bellas (2008), llegaron a pensar que esta comunidad fue de tal impacto que su ejemplo se continuó en Europa, específicamente en España, pero también en Italia como ya lo habría observado Zocatelli (2000). Después de todo, esta congregación lucía paradójica y por lo mismo fascinante. Por una parte, muy proselitista, definida por López Bellas como un movimiento abierto al público general. Por otra parte, una congregación considerada como esotérica y ceñida a su propio secretismo, 6 digno de cualquier logia . Por ello, este caso me parece un buen ejemplo para retratar la vida dentro de una nueva religiosidad. Este trabajo, como ya lo habrá intuido mi lector, ha sido pensado en el marco de una serie de cambios religiosos en Colombia, que iniciaron en la década de los 60 y maduraron con la Constitución de 1991. A diferencia de las prácticas en el gnosticismo colombiano, no es un secreto el virar religioso que ha tenido el país luego de la segunda mitad del siglo XX. Según el Ministerio del Interior, en el Documento Técnico Final de la Política Pública Integral de Libertad Religiosa y de Cultos, hay alrededor de 6.604 entidades religiosas con personería jurídica desde que se comenzaron a expedir en 1995 3 Según la doctrina gnóstica, las personas no tienen un alma completa. El alma se construye por medio del “trabajo” o la transmutación sexual. Las personas se conforman por una serie de “egos” que deben ser destruidos para, luego de esto, generar cuerpos astrales por medio de la transmutación. Al séptimo cuerpo astral, la persona pasa a un estado de iluminación llamado “logia blanca” o “Gnosis”. 4 “Arcano se refiere a la verdad oculta de la ley. AZF es sinónimo de a agua-agua, Z azufre-azufre, F fuego- fuego y por lo tanto denota: agua más fuego es igual a conciencia. Además, A y Z son la primera y última letra del alfabeto, son el alfa y omega, el principio y el fin” (Tamayo, 2012:125). El Gran Arcano refiere a la práctica de transmutación sexual que se vincula con la contención del semen en el acto sexual para transformarlo en energía vital. 5 La mantralización es la vocalización de frases en sánscrito que hacen vibrar el cuerpo en una armonización de energías 6 La noción de logia aplica para aquellas organizaciones secretas de carácter esotérico vinculadas con la masonería y la francmasonería 11 hasta el 2017. La Iglesia Cristiana Gnóstica Universal goza de personería jurídica de 1995, lo que la convierte en una de las congregaciones New Age pioneras en su formalización ante el Estado Colombiano. Cabe afirmar que el gnosticismo colombiano es anterior a la fundación de la ICGU. Si bien esta corriente espiritual no tiene una descendencia directa con el gnosticismo del 7 periodo paleocristiano; surge en los años 60, heredera del rosacrucismo y de los postulados de Krumm-heller, un reconocido ocultista alemán. Luego de 1946 son muchos los personajes y movimientos que se autodenominan como herederos de la Gnosis antigua, esto debido a que en 1946 son encontrados en las ruinas de Qumrán los textos gnósticos ocultos por siglos -también llamados los manuscritos del mar muerto-. En la década de los años 60, Víctor Manuel Gómez, un bogotano que había pasado por distintos grupos esotéricos, decide formar su propio grupo, el cual denomina como Movimiento Cristiano Gnóstico Universal (MCGU). Tiempo después, viaja a México -su nueva residencia- donde cambia su nombre por el de Samael Aun Weor y se autodenomina como el “nuevo Cristo de la Era 8 de Acuario” . Mateo considera que: El maestro Samael fue un enviado que nos dio las herramientas para llegar a la trascendencia. Él reveló los secretos y nos los dio. Nosotros, ahora sabemos cómo llegar a la trascendencia de la Gnosis y eso es por medio de las prácticas que enseñamos aquí, del trabajo con la energía sexual. Si usted práctica, podrá llegar al despertar y podrá despertar poderes que ningún otro humano sin práctica puede despertar (Entrevista, 13 de agosto del 2016). La ICGU es producto de un cisma al interior del MCGU. La variante que es objeto de mi estudio es la Iglesia de Gargha Kuichines -un seguidor de Samael Aun Weor- y no la de Lakhsmi -otro de sus discípulos-, quien también fundó su propia iglesia gnóstica y que tuvo mayor expansión que la de Gargha Kuichines. 7 El rosacrucismo es una orden secreta fundada en Europa por Christian Rosenkreuz 8 “Víctor Manuel Gómez ha afirmado tener un cuerpo inmortal, de “lémur” y conocer la Atlántida. Uno de los hijos de los dioses le había prohibido tomar esposa, pero él cometió el error de desobedecer. A causa de ello tuvo que sufrir calamidades. Después de la noche profunda, Su “Dios interior profundo, su padre”, le mando trabajar por la humanidad y hacer la “gran obra del Padre” (…) Creyó que sus seguidores formarían el ejército de la salvación mundial que contemplarán las grandes catástrofes que sucederían y que irían a vivir a las nuevas tierras como un grupo selecto que sería la gran rosa raíz. pero no fue así, ya que Samael aun Weor murió en 1979” (Sampedro, 2001:137). 12 1.3. Ordenando el secreto: las cámaras de la ICGU Al hermano Mateo lo tengo en gran estima, fue mi primer y principal informante en uno de los periodos más críticos de mi trabajo de campo; un contador jubilado, soltero y de simpática actitud, él me guío en mis primeros contactos con la iglesia. Mateo me asesoró mientras era recibido en el primer nivel de las cámaras, creo que me consideraba como una especie de pupilo y ello sirvió para entrar en el primer nivel. Como he venido relatando a lo largo de esta introducción, la iglesia gnóstica se organiza en tres cámaras (la primera cámara o “exotérica”, la segunda cámara o “mesotérica” y la tercera cámara o “esotérica”). No halló mejores palabras que las de Mateo para comprender esta sucesión de estadios: La cámara exotérica es como la más externa, un no iniciado puede entrar en esta cámara sin mayor problema. Ya que usted es universitario debe más o menos entenderlo como si fueran semestres, en las cámaras nosotros aprendemos las palabras del maestro Samael Aun Weor y tenemos conferencias de doctrina y conferencias de prácticas. En las primeras se aprenden los saberes que nos reveló el maestro Samael y en las segundas las prácticas que nos llevan a la trascendencia. Luego de que la persona de primera cámara complete todas las conferencias, entonces puede ascender a la segunda cámara. Se inicia, se consagra y pasa a ser un sacerdote o una sacerdotisa de la segunda cámara, que es un estudio generalizado de las doctrinas del maestro. No puedo decirle mucho sobre lo que hacemos allí, usted tiene que llegar y verlo con sus propios ojos. Cuando la persona completa su ciclo asistiendo siempre y practicando, entonces ya accede a la última cámara, la esotérica. Eso es como si usted hiciera un doctorado. Ya en esa cámara yo no sé qué se hace, porque ya es gente que es obispo o arzobispo, hay algunos hermanos, pero no lo sé muy bien (Entrevista, 16 de julio del 2017). Ante lo planteado por el hermano Mateo y la trayectoria de la misma iglesia, parece relevante comprender que la ICGU es un modelo híbrido entre las logias ocultistas y el New Age. Esto permite un alto tránsito religioso, una preminencia en la clase media y una serie de cámaras herméticas que constituyen niveles de conocimiento. La organización por cámaras retrata niveles de “secretismo”, de maestría en las prácticas y en las doctrinas de Samael Aun Weor. Lo que implica que los ejercicios varían y se acumulan de cámara en cámara. No todos los asistentes estaban inmersos en las tres cámaras, la gran parte de la población de iglesia, que se reúne cada domingo para el culto (una versión modificada de la misa de Aleister Crowley, ocultista británico que se hacía llamar “The Great Beast 666”), 13 no pertenecía a ninguna cámara. Quien entraba en primera cámara era quien se quería consagrar como sacerdote o sacerdotisa, todos tenían la posibilidad de ascender dentro de las posiciones de la iglesia si participaban en las conferencias de primera cámara. Yo asistí a las 50 conferencias, las cuales se dictaban justo al terminar el culto de los domingos. Por lo cual, mi cercanía con la iglesia fue mi cercanía con primera cámara. 1.4. Un etnógrafo frente a los secretos: aproximaciones metodológicas y mis posiciones en campo No existe un corpus metodológico que defina una aproximación clara a la hora de pensar el secreto desde la antropología. Ante mis dificultades en campo, frente a la ambigüedad, la contradicción y la confusión de los testimonios, más que preguntar, mi principal técnica de recolección de información fue escuchar y atender. Aunque en ocasiones me sentía perdido ante el cuerpo doctrinal del gnosticismo, esa falta de claridad es hoy mi principal herramienta explicativa, pues gracias a esta comprendí el grado de dificultad al que se puede enfrentar un inexperto que penetra en esta iglesia. Este trabajo es el resultado de una aproximación personal a lo largo de dos años (2016-2017 y esporádicamente en el 2018) con la iglesia gnóstica de Teusaquillo llamada “el templo de Samael”. En esos dos años, la etnografía, como método cualitativo, fue mi soporte de investigación, dado que me brindaba herramientas con las cuales podía aproximarme a las dinámicas sociales dentro y fuera de la iglesia. Las notas de campo fueron los insumos con los que alimenté mi interpretación sobre algunas actitudes y situaciones que se me presentaron dentro de la comunidad, como es el caso de los ejercicios de revelación y las prácticas religiosas. También como un tipo de desahogo, donde podía observar, de manera más detallada, mis roces con la doctrina y las ceremonias gnósticas. En estas plasmaba mis descripciones más inmediatas sobre las prácticas y las formas como eran recibidas por los miembros de primera cámara. Claro que tuve varias dificultades en este punto, pues no sabía en qué momento era pertinente escribir sin arruinar la situación normal de la iglesia. Por ello, intentaba memorizar las cosas que se me ocurrían en aquellos momentos y escribirlas justo al terminar las conferencias. Al principio tomaba notas en el momento de los cultos, pero noté que esto incomodaba a las personas, por lo cual, dejé de hacerlo. 14 Mi posición en campo cambió a lo largo de mi experiencia en la iglesia. Mis primeras aproximaciones no fueron del todo amigables; en un principio, fui rechazado por varias personas de la comunidad. Cuando expuse mis intereses investigativos, se me miró con desconfianza, con cierto recelo reservado para los desconocidos. Con el pasar del tiempo, me enteré que se me veía como una especie de periodista que estaba allí para sacar una nota que hablara mal de la comunidad. Por un tiempo tuve que aclarar mi papel y mis verdaderos motivos dentro de la iglesia. Después de todo, si mi interés no era de carácter religioso, si no buscaba la verdad iluminada de la Gnosis ¿cuál era la razón por la que venía? En este periodo de tensiones, pude hablar con uno que otro sacerdote, siempre con autorización del Arzobispo, aunque todas las conversaciones se remitían a asuntos doctrinales y poco se hablaba de experiencias personales o de conflictos internos en la iglesia. Yo mismo tuve varios duelos internos en los que me culpaba por asistir a ceremonias que para entonces consideraba como “neopaganas”, después de todo ‘¿Qué se supone que hace un católico en esta serie de ritos?’ Esto fue, para mí, la fase más dura, pues no solo creía que atentaba contra mis creencias, también no era tomado en serio y se me miraba con recelo. Esta etapa se caracterizó por una mera observación de campo y conversaciones informales con el hermano Mateo. Luego de asistir durante casi seis meses a las misas de la iglesia gnóstica, logré acceder a la primera cámara. Pasado mi ‘duelo interno’ y un poco más avanzado en mi bagaje antropológico, decidí ingresar en estas sesiones para comprender más a fondo la experiencia religiosa gnóstica y sus ejercicios espirituales. Cuando ingresé a primera cámara, la actitud de las personas para conmigo cambió radicalmente. Ya no se me veía como un desconocido, como un periodista con doble intención, ahora era un inexperto en búsqueda de una verdad que se suponía ellos revelaban. En este periodo hice varias entrevistas semiestructuradas que se encaminaban a los “testimonios de fe”. Pronto me di cuenta de que no tenía sentido hablar de testimonio abierto en estas pláticas, pues las personas, por lo general, ocultaban sus experiencias con los ejercicios. A partir de este punto y solo cuando pude hablar con los miembros de primera cámara, logré entender la relevancia de los secretos que aparecían como confusiones: la no definida búsqueda de una verdad igual de indefinida, las referencias ambiguas con la vida cotidiana y las separaciones 15 entre conocedores y desconocedores. Todo este universo sigiloso no solo hizo posible mi investigación, sino que eran los pilares que mantenían y recreaban la vida social de los secretos. Ante mi sesgo claramente definido por el cristianismo católico, comprendí que no podía pensar a la iglesia gnóstica como una variable ‘transformada’ del cristianismo tradicional. Por el contrario, nuevas dinámicas se gestaban en el mismo secretismo tan común de los relatos que atendía. Logré construir algunos lazos de confianza con las personas de primera cámara y los sacerdotes que dictaban las conferencias. En vista de que yo era el menor de los asistentes se me trataba con comprensión. En esta fase, los sacerdotes me alentaban para consagrarme e iniciarme en segunda cámara, propuestas que rechacé reiteradamente. Dado que siempre fui sincero con mis intereses investigativos, algunos sacerdotes me veían como un escéptico de academia - nada más contrario a mi realidad espiritual -. Por lo tanto, creían que debía corregirme, puesto que estaba allí porque mi destino se trazaba camino a la Gnosis. En la segunda fase de mi investigación logré conocer las casas de varios fieles gnósticos, ahondé en dos prácticas específicas (meditación de “conciencia de sí mismo” y “transmutación para solteros”). En el segundo capítulo profundizaré en estos dos ejercicios espirituales en vista de que son las prácticas más comunes en primera cámara. Para ser más preciso, tuve un acceso mucho más abierto con estos dos ejercicios que con otros mucho más avanzados. Además, eran las prácticas más comunes en la cotidianidad de las personas con las que conversé. Como postulante a consagrado tuve mucha más accesibilidad a la vida espiritual de la iglesia. No obstante, notaba cierta distancia por mi testarudez en el tema de la iniciación. Cuando terminé la serie de conferencias, se me propuso ingresar a segunda cámara, oferta que rechacé inmediatamente, puesto que entrar a segunda cámara implicaba necesariamente iniciarse en el gnosticismo. Considero que el investigador es libre en su elección del nivel de profundidad y “afectación” dentro de campo. Mis creencias, mi vida, mi investigación podrían verse comprometidas de haber aceptado la consagración. Sí, evidentemente es cierto que como sacerdote de segunda cámara mi acceso a la comunidad sería muy superior al de mi situación en primera cámara. No obstante, no habría sido 16 honesto con los miembros de esta comunidad, ni conmigo mismo, ni con mis lectores (puesto que mi investigación partiría de nociones que no podría revelar). Al final, y con la inscripción de estas palabras, desarrollo mi tercera fase de investigación: la construcción de mi trabajo de grado. Admito que luego de declinar la oferta que se me hizo, creí que sería rechazado por las personas con las que había platicado por un año y medio. Pero no, sorprendentemente, comprendieron mi dilema como investigador, como persona y como creyente. A ellos agradezco su colaboración en la corrección, relativización y lectura de varias de mis posturas ante su vida espiritual, ante un mundo que para mí era nuevo y desconocido. Un mundo de prácticas y comprensiones que me eran ajenas y que me dediqué a entender por un lapso de mi vida. Concluí que en esta observación de las prácticas religiosas no es necesaria la absoluta claridad doctrinal. De hecho, sucede que la práctica religiosa sigue teniendo una dimensión enigmática, aunque no haya una comprensión general de los códigos esotéricos. Es en las vidas de las personas donde las prácticas espirituales adquieren sentido. Por ello, en esas vidas he resuelto iniciar esta travesía junto con mi lector, este viaje que para mí fue autoedificante y contradictorio, este viaje de silencios y ambigüedades: una travesía por los secretos. 17 Capitulo 1 2. “ES QUE HAY MUCHAS COSAS QUE NO SÉ Y QUE ME GUSTARÍA SABER”: SECRETO, REVELACIÓN Y PODER EN LA ORGANIZACIÓN DE LA IGLESIA CRISTIANA GNÓSTICA UNIVERSAL Quiero que estés atento. ¿Ves esto? Nunca se lo digas a nadie. Te suplicarán que les cuentes el secreto, pero en cuanto lo descubras, se acabó todo ¿entiendes? Sir Michael Caine en la película “el truco final” Continuar en el camino a la Gnosis es continuar en el camino a la verdad. No esperen que les digan cómo es la trascendencia, mejor lleguen a ella Monseñor Alfredo en la homilía del domingo 11 de junio del 2017 2.1. Introducción a los tránsitos de secreto y revelación en la ICGU “Pablo de Tarso pudo ver luego de ser enceguecido por el Señor” (Sesión de cámara No. 16, 12 de marzo del 2017) dijo un joven sacerdote luego de iniciar una conferencia sobre la revelación “Así como Pablo, que caminó a Damasco y quedó ciego cuando se llamaba Saulo y luego volvió a ver por obra de Dios. Así ustedes tienen que llegar a la verdad de la Gnosis, a la trascendencia” (Sesión de cámara No. 16, 12 de marzo del 2017). Los asistentes a la cámara, novatos en estos conocimientos, no comprendieron con total precisión este paralelismo “¿Entonces, hay solo una revelación como la de Pablo y ya, o hay que tener muchas otras?” (Sesión de cámara No. 16, 12 de marzo del 2017). Dijo Mercedes, una anciana que había llegado a primera cámara interesada en la medicina alternativa que en alguna ocasión pregonó el fundador de esta iglesia. La pregunta, debo decir, no fue tomada con total propiedad por el joven clérigo, quizá porque consideraba la duda como tonta, quizá porque no conocía la respuesta, de igual forma, no fue resuelta. La duda de Mercedes es completamente legítima y vale la pena que se analice con mayor detenimiento. De ser el juego de la revelación un momento único en el que en un instante todo era oculto y después todo es expuesto, entonces ¿para qué tanta jerarquía?, ¿para qué dividir a la iglesia gnóstica en jerarquías y en niveles de conocimientos si la revelación es cuestión de momentos de epifanía, no de procesos de aprendizaje? Como sostendría George Simmel “la capacidad de construir un secreto es también la capacidad de destruirlo” (2012: 18). Por tanto, en el acto de revelación está la muerte del secreto, pero de 18 ser así ¿para qué tanta organización? El tránsito de Saulo, irónicamente, parece un contraejemplo de la jerarquía gnóstica, aunque haya sido tomado como caso arquetípico por el joven clérigo. Saulo el ciego, el perseguidor de cristianos, el judío malvado es curado de su ceguera y transita de la invidencia a la videncia de Pablo el cristiano. La revelación se muestra, entonces como única y particular, hay un momento en el que no se puede ver (en el que se es Saulo) y luego ya se puede ver (se es Pablo). Por su parte, Mercedes nos pone en un dilema, ¿es una o son varias revelaciones las que se tienen que vivir en el gnosticismo y por qué? De ser una, estaríamos en el caso de Simmel, de ser varias habría que pensar en otro modelo. Andras Zempléni postula que el secreto no muere, sino que se afloja ante diversas revelaciones (1984). El conflicto radica en que el modelo de Zempléni no da cuenta de la multiplicidad de secretos que sí desaparecen ante la revelación de las distintas cámaras, parece haber algo en Simmel y Zempléni que es tanto incompleto como complementario. Posiciones que me abren a una serie de preguntas materia del presente capitulo ¿Cuáles son las características del tránsito de secreto a revelación dentro de la organización de la iglesia gnóstica?, ¿qué paradoja se revela en el secreto para que sea uno y múltiple, para que organice niveles de grupos que saben porque les es revelado y no saben porque les es oculto? Estas dos preguntas no son inconexas, hacen parte de una reflexión final, objeto de mi investigación con la iglesia gnóstica. El tránsito que parece surgir entre los que saben y los que no saben separa y une a los miembros de la iglesia. Por una parte, las cámaras se definen por posiciones de conocimientos ocultos, eso separa a las personas, fragmenta a la iglesia en grupos que son más privilegiados por saber más y otros que no lo son tanto. Aquí el secreto luce como una “muralla” que genera límites entre unos y otros, pero también límites entre los miembros de las cámaras (los elegidos) y las personas que están afuera de las cámaras. Por otra parte, al tiempo que “muralla” que divide, el secreto es “meta” que une; es una meta porque, sin importar la cámara, las personas quieren llegar a la “trascendencia”, la “Gnosis”, la “verdad”. Esa “meta” que es secreto y es inalcanzable, de una u otra forma los une, impulsa a las personas a continuar en la jerarquía. A continuación, en una primera parte, realizaré una mayor aproximación a las dinámicas internas de este modelo de cámaras (su orden, su funcionamiento, el tipo de personas que están en primera cámara). En esa misma parte hablaré del peregrinaje religioso que se suele 19 afrontar en este tipo de comunidades y que, lejos de ser un anarquismo espiritual, nos enfrenta a nuevas formas de autoridades que lucen como contradictorias, pero que se resuelven en la misma jerarquía de secretos. En una segunda parte, mostraré cómo se acopla esa jerarquía de secretos con una paradoja donde el conocimiento oculto se expresa como “meta” y como “muralla” - una paradoja que formulo basándome en Kafka y su cuento “la muralla china”-; luego expondré cómo desde esa paradoja surge una construcción de “elegidos” y su papel en la constitución de relaciones de poder dentro de la jerarquía. 2.2.“Todos buscamos la verdad a nuestra manera”: orden y vida en las cámaras de la jerarquía gnóstica “¡Oh secretos de Dios! Que no me harataría de procurar dar a entenderlos, si pensase acertar en algo, y ansí diré mil desatinos, por si alguna vez atinase, para que alabemos mucho a el Señor” Santa Teresa de Jesús Yo creo que es claro que todos queremos llegar a la verdad, pero no todos están preparados para llegar a ella Entrevista con Ana, sacerdotisa e iniciada de segunda cámara 2.2.1. El neófito ante la jerarquía: “¿Quién quiere estar en el camino a la iniciación para primera cámara?” “¿Quién quiere estar en el camino a la iniciación para primera cámara?” (Apuntes de campo, 20 de noviembre del 2016) preguntó un sacerdote a la comunidad general antes de empezar la misa y fuera de la sala de oración. ‘De seguro, yo no’ pensé con cierta ironía, pues fui el primero en postularse, no por gusto espiritual, sino intelectual. La curiosidad pudo más que mis ansias religiosas y sin darme cuenta ya estaba dentro de una jerarquía esotérica. No comprendía con todo detalle este juego de cámaras. El hermano Mateo intentó asesorarme y me comentó que “La estructura de las cámaras es común en nuestra congregación, pero es distinta para otras iglesias que también son gnósticas. Lo que pasa es que cuando murió el maestro Samael las personas se dispersaron y crearon un montón de iglesias” (Entrevista, 21 de noviembre del 2016). Esa dispersión fue importante para la historia del gnosticismo, pues representó la génesis de muchas congregaciones gnósticas. La iglesia de mi estudio se autodenomina 20 como la iglesia gnóstica heredera de Samael, la original. Aunque también oí de varias otras iglesias que, igualmente, se autodenominaban como “las originales”, es el caso de la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal creada por V.M Lakhsmi (también denominada como “Gnosis”) o el Movimiento Gnóstico Cristiano Universal del V.M. Rabolu. Entre las distintas organizaciones gnósticas varía completamente su jerarquía, esto queda más claro ante lo observado por Carolina Tamayo en su trabajo con la iglesia de Lakhsmi “Estaba consciente de que había varios niveles para acceder a la estructura y doctrina de las organizaciones gnósticas, que en algunos lugares se denominaban como cámaras y en otros como fases, siendo generalmente 3 ciclos (A, B, C) ó 4 (A1, A2, B y C)” (2012:183). Luego de que el sacerdote escuchara mi postulación, se acercó a mí, me dijo que para ingresar a primera cámara debía contar con la aprobación del Arzobispo, líder de este templo. “Y ¿cómo hablo con el arzobispo?” le pregunté con franca duda “debe estar en el salón de primera cámara. Él ya sabe que hay personas interesadas en entrar a primera cámara” (Apuntes de campo, 20 de noviembre del 2016). En una vista general, me encontraba en una habitación que conectaba con tres puertas. La primera estaba cerrada. Sobre su dintel había un cuadro llamado “la obra”. Vi tres cuadros de ese estilo dentro de la sala de oración. A mi derecha, un estante de libros esotéricos, todos escritos por “Samael Aun Weor”. La segunda puerta conectaba con una sala blanca que tenía un tablero como fondo y marcadores dispersos en el suelo, al igual que una mesa de vidrio con libros de pasta roja. La tercera puerta era la entrada a la sala de oración. Lo cierto es que era una puerta simbólica, pues no se amoldaba a pared alguna, por el contrario, se mantenía firme sin soporte material, rodeada por persianas árabes que no dejaban ver el interior y se movían con el viento. Al frente, en el renvalso de la puerta, un letrero con mayúsculas en rojo “DEJAD AFUERA VUESTROS PENSAMIENTOS TERRENOS PORQUE ESTA ES CASA DE ORACIÓN”. La forma de la habitación del templo era prismática. Al fondo del complejo, en la parte inferior del lugar, un vitral de la virgen María – la virgen milagrosa – rodeada por un aura blanca y azul, y con una frase dorada en la zona superior “Dios te salve RAM IO, llena eres de gracia”. La sala estaba tapizada por un mosaico de tonalidades verdes, grises y blancas, colores que jugaban en una geometría de círculos, cuadrados y triángulos yuxtapuestos unos con otros y repetidos en varias ocasiones. Las paredes eran color pastel: 21 La pared izquierda, en la parte superior del lado derecho, justo al pie de un telón rosado que dividía en dos la habitación, presentaba un cartel rosado con la foto de un hombre con corbata y saco negro. Debajo de tal figura un nombre “SAMAEL AUN WEOR”. Por su parte, próxima a la misma pared, pero del lado cercano a las persianas y la puerta sin soporte, reposaba una pila bautismal de color azul celeste con un florero lleno de rosas blancas. En la pared del lado derecho 4 vitrales destacaban, dos de ellos – el primero y el último – eran distinguibles: un pentagrama amarillo sobre un fondo circular azul y cinco silabas separadas por las aristas de la estrella central “TE-TRA-GRAM-MA-TON”; el otro vitral se componía de dos cuadrados rojos – uno externo y el otro interno – que se juntaban por dos líneas perpendiculares. Así, formaban una X que demarcaba el centro de ambos cuadrados. Las líneas que incidían entre sí formaban un círculo rojo y la estructura simbólica del “yin-yang”. Los otros dos vitrales estaban cubiertos por una pancarta con el cuadro de la entrada en la primera puerta. Por último, un reloj, con el mismo pentagrama de la primera ventana, remataba la parte superior de la pared. Las sombras y el calor se concentraban en el umbral de aquella habitación bañada por una luz tenue. Coros de sintetizador acompañaban la densa y silenciosa atmósfera; no había un solo sonido fuera de la grabación, el mundo me parecía mudo e incluso la tonada de fondo acentuaba la nada auditiva de aquel espacio. Alrededor de 50 a 70 personas estaban sentadas en las sillas de plástico del recinto, observaban el piso, el techo, las paredes, el velo rosado de fondo que ocultaba la mitad de la sala de oración; los que no miraban mantenían los ojos cerrados y las manos cruzadas; uno que otro bostezo y una súplica cuchicheada por alguna anciana, ante todo la mudez presidía la escena. Algunos no lo soportaban, secreteaban entre sí, murmuraban frases inteligibles o frotaban sus manos para evadir el hastío. La habitación era caliente - en extremo caliente - no había ventanas de acceso o salida de aire y solo el umbral de la puerta salvaguardada la conexión con el mundo exterior. . Caminé con cierta incomodidad a lo largo de la sala de oración hasta el salón contiguo (el del tablero y los marcadores). Mis pasos parecían indetectables y, sin embargo, habían sido percibidos por una silueta de gruesa contextura en el fondo del salón: “¿Así que quieres ingresar a nuestro curso de preparación?” (Apuntes de campo, 20 de noviembre del 22 2016) me preguntó la rolliza silueta que no podía distinguir con claridad. La figura sentada resultó ser Monseñor Alberto, el arzobispo. “Sí monseñor, me gustaría ingresar”, contesté con más miedo que seguridad. El clérigo extendió su brazo derecho y amigablemente entrecerró su mano; me invitaba a acercarme a su escritorio. Luego sonrió con cierta complicidad y dijo con gruesa voz “me parece muy bien, pero ¿entiendes eso qué significa?” (Apuntes de campo, 20 de noviembre del 2016). El hombre me miró fijamente mientras tocaba su frondoso bigote, cosa que me despertó mayor incomodidad. En mi novatez poco había leído sobre el asunto, solo me interesaba aproximarme más a las personas de la congregación. Por tanto, respondí cautelosamente y entre risas titubeantes “creo que sí, ¿pero usted me lo podría aclarar?”, el cándido arzobispo soltó una carcajada y dijo con simpatía “es la primera vez que me contestan eso. Pero no importa, por eso es un curso de preparación, para que entiendas un poco el mensaje del maestro Samael y puedas, si deseas, ser parte del cuerpo de ministros consagrados” (Apuntes de campo, 20 de noviembre del 2016). Monseñor Alberto es un policía pensionado que antes de ingresar al gnosticismo profesaba el catolicismo y asistía a la logia rosacruz conocida como “AMORC”. Se unió a la iglesia gnóstica luego de que un amigo lo invitara a una ceremonia presidida por Samael Aun Weor en México “aun lo recuerdo [a Samael Aun Weor], ese hombre me parecía un santo, lo que decía parecía divino, como de otro mundo. Claro que era de otro mundo, de 9 los mundos superiores, de la iglesia trascendida , un maestro verdaderamente” (Alberto, entrevista, 19 de marzo del 2017). Monseñor Alberto autorizó mi entrada en primera cámara, se inclinó frente al escritorio en el que estaba sentado, jaló un viejo cajón de madera y extrajo una carpeta. De la carpeta me mostró un folio que enseguida me hizo diligenciar; era un formato con mis datos personales e intereses espirituales. Podrá sonar irónico, pero no mentí a la hora de llenar la casilla de intereses espirituales, contesté “me interesa entender los secretos de la iglesia”, aun cuando no había formulado un tema claro para esta investigación. El rollizo arzobispo sujetó la hoja, la guardó en la carpeta, estrechó mi mano con bravura y dijo “me alegra que entre sangre nueva a la primera cámara” (Apuntes de campo, 20 de noviembre del 2016). Extrañado ante tal afirmación, le pregunté 9 En la doctrina del gnosticismo universal se considera que hay dos iglesias, la de los mortales de la tierra y la de los trascendidos: la iglesia trascendida 23 “¿no entran muchas personas a primera cámara?”. El arzobispo tomó asiento y respondió “Sí y no, lo que pasa es que casi todos los que entran a primera cámara son mayores de 40 años” (Apuntes de campo, 20 de noviembre del 2016). No me sorprendió que la mayoría de los que entraban a primera cámara fueran mayores de 40 años, en vista de que casi todos los asistentes a la iglesia eran adultos entre los 30 y los 90 años. Cuando conocí este sistema jerárquico las dudas me abordaron, me pregunté ‘¿todos los miembros de la iglesia hacían parte de esa jerarquía de cámaras?, ¿cuál era la importancia de esa organización?’. Mi estimado mentor, el hermano Mateo me daría una clara respuesta: “No, no todos hacen parte de las cámaras, solo aquellos que se sienten preparados para iniciarse en los misterios del maestro Samael. Solo aquellos que están preparados para aprender y practicar el Arcano y para realizar los ejercicios que allí les enseñamos” (Mateo, entrevista, 27 de noviembre del 2016). Me dijo el simpático sacerdote momentos antes de que yo asistiera a mi primera sesión de cámara. Comprendí, entonces que en la congregación había niveles de “fieles”, donde algunos (que de por sí eran la mayoría) ni siquiera hacían parte de este modelo, solo asistían a las misas. Podían haber sido bautizados o no, era poco relevante, las misas parecían un atractivo general para todos y todos podían participar en ellas, sin importar su credo. Aquellos que deseaban ingresar en la estructura más ocultista de la iglesia debían, necesariamente, pasar por un filtro de participación: la primera cámara. La primera cámara parecía un embudo en el que las personas no consagradas eran preparadas para la iniciación en segunda cámara; consistía, esencialmente, en una serie de conferencias, 50 en total, o lo que es lo mismo, casi un año y medio en preparación. No obstante, supe que no siempre habían sido 50 conferencias. En otros momentos históricos de la comunidad fueron 22. Además, en conversaciones con gnósticos de otras congregaciones –porque esta no fue la única iglesia que visité-, descubrí que en otras comunidades podían llegar a ser desde 16 hasta 78 conferencias. En otros tantos grupos gnósticos había un nivel de pre-preparación denominado como “antecámara”. Para llegar a segunda cámara las personas debían completar todas las conferencias y demostrar participación en las prácticas de cámara. Los ejercicios eran, esencialmente, meditación y mantralización, en ocasiones transmutación. Por ello, se llevaba una hoja de asistencia donde todos estábamos anotados. Las conferencias eran dictadas por miembros 24 de segunda y de tercera cámara. Me sorprendió la ausencia de mujeres conferencistas. Si bien es cierto que en segunda cámara había varias mujeres iniciadas (las llamadas Isis o sacerdotisas), ninguna, en los dos años que estuve en campo, lideró una sesión en primera cámara. Las mujeres de segunda cámara se limitaban a servir alimentos terminadas las sesiones o a organizar los asientos. Era clara una preeminencia masculina en la impartición de las doctrinas y las prácticas – al menos en mi nivel jerárquico, dado que he escuchado que en segunda cámara sí hay mujeres conferencistas –. Cosa paradójica, puesto que en la doctrina gnóstica se aboga por una primacía en el aspecto femenino del mundo. Debo decir que no me fue fácil comprender lo que se exponía en las conferencias. En parte porque ingresé un poco tarde a la primera cámara, cuando ya se habían tenido 7 sesiones. Entender una doctrina que nunca había escuchado, de un hombre que solo conocía porque se hablaba de él en misa (Samael Aun Weor) y con personas que ya eran adelantadas en el tema, fue la principal dificultad en mi proceso de neófito o postulante – como se le denomina a las personas de primera cámara-. Explorar mi campo requirió un ejercicio de reflexión sobre mí mismo, sobre la posición que tenía en la iglesia aun sin ser gnóstico, sobre mis límites religiosos y mis propios silencios en campo. Este camino solo me llevó a un auto-extrañamiento, a una crisis conmigo mismo, con lo que para mí era sagrado, con lo que para mí era inviolable, tal vez tabú, y que desconocía. Y no lo conocía porque experimenté un choque entre mundos intentando comprender las dinámicas sociales y doctrinales de la iglesia gnóstica: el mundo que me era común y el mundo que intentaba comprender. En varias partes de mi trabajo de campo tuve que suspender la investigación y retirarme por algunas semanas. Las personas, tanto de primera como de segunda cámara, pensaban que me consagraría (esta serie de reflexiones las consignaba en un diario de campo para comprender la evolución que tuve con la investigación). Lo cierto es que nunca fue mi intención iniciarme para segunda cámara, a decir verdad, ni siquiera pude comprender a cabalidad los temas de la primera cámara. No obstante, de una u otra forma, me involucré con las personas que asistían a estas conferencias, compartí con ellas y a ellas debo el proseguir en esta investigación. No eran muchos asistentes, cosa que me pareció coherente con la cantidad de fieles que asistían a misa (entre 20 y 70). Alrededor de 10 personas iban a las conferencias de los domingos. En algunas ocasiones eran 15, en otras 5. A veces algunos sacerdotes asistían a las sesiones, 25 escuchaban a un iniciado de tercera cámara o a uno de sus pares de segunda cámara, entonces se duplicaba el grupo e iban 20, 22 personas. Todas eran mayores que yo, lo que implicaba una ventaja y una desventaja. Ventaja, puesto que los asistentes intentaban solucionar todas las dudas que tenía dentro y fuera de las sesiones. Desventaja, porque los sacerdotes se concentraban en intentar convencerme para que me consagrara y continuara mi camino más allá de mi investigación. Uno que otro se enojaba por mi terquedad. Algunos sacerdotes decían que era un “mentalista” y que debía cambiar esa actitud. En ese momento no entendí a qué se referían con “mentalista”, ni por qué yo era uno. El Hermano Santiago, uno de los sacerdotes -luego me enteré de que era obispo- que más conferencias ofrecía, en vista de que ostentaba el título de director de la primera cámara; solía hablar en indirectas contra mí luego de que yo rechazara el camino de la consagración. Recuerdo que, en una conferencia, con total arrebato, dijo mientras me miraba de forma algo agresiva: No sean como esos mentalistas que se la pasan leyendo de libro en libro, pero nunca encuentran la verdad. Hermanos, ustedes tienen que ser más que esos mentalistas que piensan que con tener un título, hacer posgrados o escribir un libro han completado sus objetivos en la vida. Tienen que ir más allá, nuestro maestro Samael Aun Weor dice que tienen que poner en práctica los ejercicios que aquí les enseñamos. Hermanos, tienen que meditar, reflexionar, más adelante les enseñaremos el Arcano en segunda cámara, pero no se queden con los libros de los mentalistas (Sesión de cámara No. 34, 15 de octubre del 2017). Debo hacer constar, para descargo de mi conciencia, que todos los asistentes de la primera cámara (sacerdotes o no sacerdotes) sabían que estudiaba antropología en la Universidad del Rosario. Siempre intenté ser muy honesto con mis intereses investigativos y con mi posición institucional. Esta característica despertó en las personas distintas reacciones, estaban aquellos que me consideraban un bendecido. El Hermano Mateo, por ejemplo, me dijo “tienes un muy buen karma por poder estudiar becado en una universidad. Y más aún, por haber venido a la iglesia. Piensa que no todos gozan de esas bendiciones. Si un antropólogo es algo bueno, entonces imagínate un antropólogo gnóstico, es cien veces mejor” (Mateo, entrevista, 17 de abril del 2016). También estaban aquellos, que, como el Hermano Santiago, me veían como un escéptico ateo -cosa que no soy- un mentalista terco, porque teniendo el camino hacia la trascendencia lo rechazaba. 26 2.2.2. Cerrada y abierta: vida dentro de la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal No era indiferente a las dudas que las personas de primera y segunda cámara tenían con mi situación. Para ellos era atípica la presencia de alguien que no venía a edificarse espiritualmente y yo lo comprendía. Más aún, la curiosidad también me poseía cuando intentaba charlar con los miembros de primera cámara. No eran pocas las ocasiones en las que me preguntaba en voz alta, en el refugio de mi habitación, como si de un soliloquio se tratara ‘¿Qué tipo de personas asistirán a primera cámara?, ¿cuáles son sus profesiones?, ¿entraron a una universidad?, ¿dónde viven?, ¿de dónde son?, ¿por qué llegaron a esta iglesia?’. Con el fin de aclarar el panorama con el que me enfrentaba, diseñé una matriz de datos que construí basado en mis conversaciones y entrevistas con los miembros de primera cámara. En esta matriz intenté agrupar algunas características de las personas con las que dialogué a lo largo de dos años. No puedo decir que conozco sus historias a la perfección y, en el afán de no ser impreciso, tampoco puedo cometer la ligereza de sobre-organizar experiencias que en un inicio no están organizadas. Sin embargo, este ejercicio puede facilitar una visibilidad mucho más definida de la población con la que estoy trabajando. Cabe aclarar que en el tiempo que estuve en trabajo de campo recogí varios datos de personas que iban a primera cámara y que no continuaron su proceso. Por tanto, varios de los que están en la matriz se retiraron de la iglesia o fracasaron en su iniciación por motivo de faltas. Me sorprendió en el proceso de organización de datos encontrarme con que todas las personas de primera cámara eran de clase media o baja. Ante esta situación también se enfrentó Nicolás Viotti a la hora de estudiar nuevas religiosidades en Argentina. Al parecer, gran parte de las comunidades Nueva Era se habían dirigido a las clases populares “(…) el auge de heterogéneas prácticas religiosas asociadas con la llamada Nueva Era y con el proceso de reavivamiento del catolicismo (…) muestra una importante transformación en la vida religiosa de los sectores medios urbanos.” (2011: 5). No es de extrañar, por tanto, que este interés de parte de las comunidades Nueva Era por las clases medias y bajas se replique en Colombia. Gran parte de los miembros de la primera cámara son de estratos 2 y 3. Me topé con que casi todos son trabajadores o pensionados; algunos han pasado por una universidad, otros ostentan títulos técnicos y algunos tantos llegaron hasta el bachillerato 27 (ninguno, y cabe precisar en este punto, ha realizado un posgrado); sus rangos de edad se encuentran entre los 30 y los 75 años; la mayoría son hombres; los hay peluqueros, amas de casa, carniceros, policías, banqueros, contadores, esmeralderos, obreros, entre otros. Me causa mucha curiosidad observar características tan comunes, por no decir ordinarias, en las personas que asisten a esta iglesia. Esta apreciación no tiene el fin de ser grosera, ni tiene otro objeto que mostrar mi sorpresa ante las condiciones sociales de los miembros de primera cámara. A decir verdad, y en vista de que casi todas las logias ocultistas están construidas para públicos en específico: casi todos ilustres, políticos, millonarios, blancos o, en su defecto, criollos. En últimas, hombres de élite (y cabe reafirmar que hombres, puesto que, por lo general, las mujeres no son admitidas); el caso de la ICGU parece atípico con relación a las organizaciones esotéricas de tradición. Ya lo había observado Tamayo, dado que la ICGU “mostró un carácter ambicioso y enérgico dándole un apoyo muy significativo al componente misional, aspirando de alguna manera y desde el principio a ser la organización esotérica más grande y de mayor difusión en el país” (2011: 93). A mi parecer, ocurre que a diferencia del rosacrucismo, la masonería, los illuminati de Baviera o cualquier otra sociedad ocultista surgida en Europa o en su defecto en el Medio Oriente, la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal absorbe ciertas características de la Nueva Era y otras tantas de las logias esotéricas. Sí, evidentemente es cierto que el gnosticismo universal no se ha cerrado a una élite en específica. Por el contrario, parece haberse difundido en las clases populares y medias del país. Como en el caso de las congregaciones New Age Argentinas donde, según los trabajos de varios académicos 10 estudiosos de este fenómeno , las comunidades Nueva Era han penetrado especialmente en las clases medias y bajas; la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal toma este público como su principal objetivo misional. No obstante, aún mantiene la estructura de una logia esotérica, en vista de que es producto de un cisma con el rosacrucismo. En la iglesia se construyen niveles y estratificaciones de fieles. En otros términos, aunque su público específico no sea una élite particular, en la ICGU surgen grupos de “elegidos” que se soportan sobre una estructura plagiada de las logias europeas (este punto lo abordaré con mayor profundidad en la segunda parte del capítulo). Frente a estas 10 Conocidos son los trabajos de Aruj (1992), Carozzi (2002), Puglisi (2009), Cabrera (2003) 28 divisiones, tiene sentido comprender que en los distintos niveles o cámaras las interacciones con la iglesia son diferentes. Lo que explicaría que en la primera cámara el público asistente sea tan variable e inconsistente. En parte porque no suele haber una recurrencia constante. Como expliqué anteriormente, resulta difícil decir cuántos miembros hay en la primera cámara porque en ocasiones son cinco y en otras tantas veintidós. A diferencia de la segunda cámara, donde todos los miembros son constantes y tienen un mayor compromiso con la iglesia. 2.2.3. El peregrinaje religioso: la primera cámara y el flujo de asistencia En primera cámara di con una importante fluctuación de asistentes. Al principio consideraba que la iglesia gnóstica era una organización sólida en tanto hermética en su jerarquía. Pero estaba en cierto modo errado, porque la iglesia gnóstica no era ajena a la liquidez propia de las denominadas como nuevas religiosidades, una fluidez de asistencia que parecía escapar de la completa fidelidad religiosa, un peregrinaje religioso que hablaba de trayectorias de vida y de un caos de corrientes espirituales. El caso de Mercedes es uno de tantos que observé en primera cámara. Mercedes, una bogotana de 73 años, profesora de matemáticas pensionada de estrato 2, aunque era nueva en la Gnosis, no lo era en los conceptos New Age: [¿Por qué llegaste a esta iglesia?] Bueno, la historia es larga, yo de muy niña era muy católica, pero me di cuenta que esa doctrina era como muy limitada, no lo sé. Usted, por ejemplo, veía que los curas decían unas cosas y salían con otras. Entonces, me volví evangélica, pero como que no me parecía que eso fuera distinto de la iglesia católica. Conocí una amiga que leía las cartas y que realizaba trabajos con plantas. Eso sí que me llamó la atención. Mi amiga pertenecía a un grupo de yoga donde practicaban la meditación trascendental y toda la cosa. Yo fui con ella a esos grupos y al principio era muy relajante, pero ya con la edad uno se va enfermando y en esos grupos no había cosas claras sobre la salud. Escuché sobre la iglesia gnóstica porque ellos tenían trabajo con elementales y medicina alternativa y eso me atrajo. [¿Asistes a otras comunidades?] Bueno, no sé si eso sea una comunidad, pero he ido a terapias de Reiki (Mercedes, entrevista, 7 de mayo de 2017). Mercedes no es el único ejemplo de este tránsito fluctuante entre diversas comunidades New Age. Gustavo, después de mí, el asistente más joven de la primera 29 cámara – de 30 años –, un ingeniero bogotano de estrato 3 que tiene una trayectoria religiosa similar a la de Mercedes: [¿Por qué llegaste a la iglesia gnóstica?] Porque antes yo estaba en otro grupo, en el de los seguidores de Gurdieff, pero ahí era muy duro, te ponían a hacer unos ejercicios muy extraños para llegar al extremo del cuerpo y te dejaban agotado. [Pero antes ¿no eras católico?] No, mi familia es de los testigos de Jehová, cuando le conté a mi mamá que me uniría a los seguidores de Gurdjieff me cacheteó y me echó de la casa. En los seguidores de Gurdjieff conocí una chica de la que me enamoré, ella iba a este lugar y nos ennoviamos. Juntos dejamos de asistir porque ya nos parecía muy duro todo. Comenzamos a ir a un grupo donde leían un texto llamado “El libro del conocimiento” de Mevlana y allí leímos el librito, que era un librote. A ella le fascinó, a mí no tanto y por eso me fui, ella me dejó por eso. [Entonces, ¿cómo llegaste a la iglesia?] Bueno, eso ya fue porque mi jefe venía a acá, de hecho, él es un miembro de la segunda cámara. Pues vale, un día me invitó y yo dije vamos, también para agradarle al jefe, y vine, me llamó la atención porque yo ya conocía estos temas y aquí estoy [Pero, ¿por qué te retiraste de los testigos de Jehová en un inicio?] Porque eran muy fanáticos y eso no me agrada, todos somos libres, Dios está es en uno (Gustavo, entrevista, 14 de mayo de 2017). Estos no son casos aislados, como comenté anteriormente, el mismo Monseñor Alberto había sido parte del rosacrucismo antes de entrar al gnosticismo “fue en la policía, allí conocí a unos oficiales que eran rosacruces y yo fui para ver qué tal. Luego conocí al maestro Samael y puedo decir que encontré el camino correcto” (Alberto, entrevista, 19 de marzo del 2017). Experiencias que, de una u otra forma, los condujeron a la iglesia de Samuel Aun Weor. Inclusive, – y valga la ironía típica del investigador que envuelto en su campo se convierte en su propio sujeto investigado – aunque mi búsqueda no era espiritual, yo mismo experimenté este peregrinaje de confusión y mezclas religiosas entre el mar de realidades y grupos que germinan en el apogeo de la Nueva Era en Colombia. En el segundo semestre del 2015, en el curso de “Geografía Humana”, hice mi trabajo final sobre 11 la comunidad de Urantia , allí conocí a un gnóstico que me habló de la ICGU. Averigüé un 11 La comunidad de Urantia es un grupo espiritual, no se consideran religiosos, de la lectura del libro de Urantia. En este libro se consigna una creencia espiritual en extraterrestres y un orden jerárquico del universo. 30 poco sobre el tema, puesto que me llamaba la atención su origen colombiano. Al siguiente año, empezó mi trabajo de campo. En la matriz de datos se puede observar una síntesis de estas trayectorias religiosas: personas que pasaron del cristianismo católico y protestante a logias y comunidades New Age como lo son el rosacrucismo, Nueva Acrópolis, la saurología de Regina 11, la sociedad teosófica, entre otros. O bien, tuvieron contacto con cartas astrales, medicina alternativa, yoga o el tarot. En todo caso, acabaron en el gnosticismo o se vincularon a el luego de transitar en muchas otras variables New Age. Estos tránsitos dan cuenta de cierta porosidad que se constituye desde los primeros peldaños de la iglesia. Con porosidad me refiero a que no hay una completa solidez en la primera cámara del gnosticismo universal. Por el contrario, está filtrada de toda la onda Nueva Era que surge en Colombia luego de la década de 1960. Ante esta filtración de pensamientos y la heterogeneidad de aproximaciones en la ICGU, no era extraño encontrar personas que pertenecían a uno o varios movimientos esotéricos. El caso de Carlos fue para mí el más explícito en este punto. Carlos, otro participante de primera cámara, un técnico electricista que en alguna ocasión trabajó como Call Center, un Tolimense de 41 años, de cabello grisáceo y gruesos lentes; expresivo, simpático, en ocasiones muy emotivo. Junto con su hermano visitó la iglesia en alguna ocasión, su hermano no volvió, pero él continuó hasta ingresar en primera cámara. Su trayectoria religiosa antes de entrar al gnosticismo es algo extensa, fue católico, luego evangélico, luego conoció a los Hare Krisna, pero se retiró por sus restricciones alimenticias. Carlos tenía gustos que me parecían muy peculiares para una persona inmiscuida en el mundo gnóstico: era un ávido lector de Nietzsche. Un día, en extremo soleado, luego de haber terminado una de las sesiones de cámara, invité a Carlos a tomarnos una gaseosa – en parte porque de verdad tenía mucho calor, pero también porque era la ocasión perfecta para poder hablar con él –. Cuando le comenté a Carlos mi gusto por la filosofía y las humanidades, emocionado, me invitó a participar en una de las reuniones de un grupo que mezclaba la filosofía con prácticas de yoga y astrología. El pertenecía a ese grupo incluso antes de entrar a la iglesia gnóstica, se llamaba “Nueva Acrópolis”. Le pregunté si no le parecía contradictorio pertenecer a dos grupos espirituales a la vez, su respuesta me pareció muy clara 31 En la iglesia gnóstica nos enseñan que todas las creencias espirituales son verdaderas, pero están incompletas. Nueva Acrópolis me parece un excelente grupo para poder informarme mucho más y a ellos no les importa si eres judío, musulmán, cristiano. No me parece contradictorio, todos buscamos la verdad a nuestra manera (Carlos, entrevista, 25 de junio del 2017). Aunque no todos los integrantes de primera cámara hayan pertenecido a alguna congregación esotérica antes de conocer al gnosticismo universal, a decir verdad, todos tuvieron experiencias previas con el New Age (productos comerciales, ejercicios, lecturas de cartas, astrología). Vuelvo a este punto porque parecería describir, en cierta manera, un zigzag espiritual donde las personas no se comprometen del todo con una fidelidad religiosa. Cosa que no es del todo cierta, estos tránsitos no describen un anarquismo espiritual sin autoridades o referentes claros. Estos tránsitos nos hablan de diversas formas de autoridad y jerarquía religiosa que se alejan de la común opinión del New Age como “desjerarquizado”. 2.2.4. Una búsqueda contradictoria: entre la autoridad institucional y la autoridad de sí La fluidez que presencié en primera cámara vino a mi mente luego de leer a Paul Heelas. Una de las características que Paul Heelas les atribuye a las congregaciones New Age es su poca “fidelidad” a lo institucional. Para Heelas los seguidores de estas tendencias espirituales tienden a considerar que su relación con lo espiritual es tan personal que ellos mismos pueden definirla y rechazan pertenencias fijas. Es común, entonces, una fuerte individualización en la que las personas terminan construyendo su propio credo “self- religion” (Heelas, 1991: 167-169). También lo que fue denominado por Pike como “religión personalizada” (2001). Esta religión personalizada excede cualquier lineamiento definido en una corriente religiosa; en contraste, es parte de todas las corrientes y de ninguna a su vez. En otros términos, las personas que se identifican con el New Age pueden tener prácticas y creencias asociadas con muchas religiones y no definirse en ninguna de ellas. La espiritualidad, entonces, se vincula con las acciones vividas y no con determinada religión. Ante esta forma de pensar lo espiritual, De la Torre considera que las personas que suelen relacionarse con la Nueva Era no solamente siguen una vertiente espiritual, construyen una forma de vida (2012). Bajo esta perspectiva, las personas dejan de seguir a autoridades externas, los individuos se convierten en sus propias autoridades. Lo que Wood 32 denomina como “self-authority” (2007: 29). Esto implica una separación con la religión institucional, donde se siguen normas externas. Lo expresado por Wood lo observé en muchos de los testimonios de primera cámara. Gran parte de las personas con las que interactué defendían una libertad en la búsqueda de la verdad. Inclusive, los sacerdotes alentaban a que las personas descubrieran por sí mismas su propio camino espiritual (claro que dentro de los límites de la iglesia). La frase de Carlos parece ser ejemplo de este punto “todos buscamos la verdad a nuestra manera” (Entrevista, 25 de junio del 2017). Esto implicaba necesariamente un rechazo a imposiciones de experiencias con la verdad, cada uno tenía que pasar y experimentar lo que ellos denominaban como verdad. Concepto ambiguo e indescifrable que en ocasiones parecía vincularse con la Gnosis y en otras con la trascendencia. A decir verdad, no comprendía si esa Gnosis era la misma trascendencia, si era la verdad o a qué se referían a la hora de hablar de un camino personal para llegar a la Gnosis. A mi parecer, para ellos era igual de confuso, pues no estaba claro el papel de la iglesia en esta búsqueda. En mis ya constantes soliloquios de habitación me preguntaba: ‘Si se supone que la verdad es algo que hay que descubrir por sí mismo y no se vincula con imposiciones externas, ¿por qué pertenecer a una iglesia como la gnóstica universal?’. En este momento de mi trabajo de campo me sentí verdaderamente confundido: ‘¿cómo es posible que, en una comunidad religiosa, que se autodenomina como comunidad religiosa, que posee una estructura diseñada para identificar y mantener a su feligresía dentro de la iglesia, pueda tener tal heterogeneidad y fluidez de tránsitos religiosos? ¿Cómo es que una autoridad vertical puede convivir con el rechazo de autoridades verticales?’. Esta ambigüedad me parecía muy borrosa y contradictoria, pero al parecer otros estudiosos del neo-gnosticismo dieron con una situación similar a la mía. David Robertson, por ejemplo, estipula que: In each of our case studies, these contemporary “gnostic” groups have favored individual over institutional authority, by teaching that “Gnosis” must be directly accessed, rather than accessed by institutionally sanctioned practitioners. Yet each is also recognizably a part of a traditionally Christian discourse, possessing Bishops and practicing Mass. The relationship between Christian and “esoteric” discourses is different in each case, but in all there exists a dialogue between institutional authority (represented by sacramentalism and 33 issues of succession) and individual authority (represented by sexual magic, Freudian psychological reductionism and experiential “Gnosis” (2010: 55). El gnosticismo universal parecería entonces una suerte de contradicción, donde la jerarquía es atacada y defendida. Un caso, de cierta forma, atípico con la Nueva Era, pues como considera Paulo Nodari, existe un enlace religioso en el New Age donde la institucionalidad y la jerarquía desaparecen. Aún, pese a la crítica de la religión, la esfera religiosa vuelve con fuerza transformadora. Vuelve como una religión sin religión sin instituciones determinadas. La creencia escapa y control de las grandes Iglesias (…) La religión ahora es un sistema abierto, descentralizado y sin una subdivisión rígida de tareas (2014: 23) Bajo esto, Wood, Heelas, Pike, De la Torre y Nodari estarían de acuerdo en que el New Age se caracteriza por una no definición clara de estructuras y ausencia completa de autoridades externas (como si de una anarquía espiritual se tratara). No obstante, y aunque mi finalidad no sea demeritar los aportes de estos investigadores, no estoy de acuerdo con estos autores al hablar de la completa “desjerarquización” y falta de autoridades externas en el New Age. Considero necesario matizar esta comparación que se suele realizar entre iglesias institucionalizadas y espiritualidades modernas. El caso de la ICGU parece jugar en estas dos dimensiones, pues es un híbrido que en veces actúa como una fe institucionalizada, en otras tantas es una espiritualidad mucho más fluida y flexible, propia de la Nueva Era. No puedo, como investigador, juzgar al gnosticismo universal como si hablase del institucionalismo católico, tampoco como si tratara de la estructura jerárquica de la masonería y mucho menos a partir de los postulados que caracterizan a las nuevas religiosidades como completamente anti-autoritarias y sin jerarquía. Porque el gnosticismo universal tiene un poco de todo, es a su vez institucional, jerárquico y fluido; con importancia en una autoridad de sí y una autoridad externa; es tan abierto como ocultista; es tan organizado como caótico. No es verdad que en el New Age no existan jerarquías, ni que las personas se desliguen completamente de la “religión” comprendida como institución. Lo que ocurre es que surgen nuevas formas de jerarquía y de “autoridades híbridas” (a veces hasta contradictorias) que generan discursos de verdad, que impiden la completitud de “religiones personalizadas” o completamente individualizadas. 34 2.2.5. El orden esotérico: ¿qué ocurre en las cámaras? Con el fin de aclarar la hibridez paradójica de dos formas de autoridad (la de sí y la jerárquica) que convierten en particular la situación de la ICGU, he optado por construir un diagrama según la forma como entendí y observé el orden de la iglesia de Teusaquillo (figura 1). En una primera parte encontramos a la mayoría de las personas que conforman a la iglesia de Teusaquillo, aquellos que no tienen cámara. Las personas sin cámara suelen participar del culto público y de las ceremonias litúrgicas en las que todos pueden asistir. Esta sección de la iglesia está conformada por personas que no tienen tiempo, ganas o preparación mental para continuar por el camino de las iniciaciones; también hay personas de otras confesiones religiosas que se han interesado por la iglesia o asisten porque tienen un familiar o amigo gnóstico. Por último, hay personas que no pudieron completar satisfactoriamente su tránsito en primera cámara, pero continúan asistiendo a la iglesia. Si una persona sin cámara, o que fracasa al intentar iniciarse, desea ingresar a primera cámara, debe llenar un formato con sus datos personales y comprometerse a asistir a las sesiones – como me ocurrió a mí-. Aunque, como ya he relatado, la constancia suele ser muy relativa en estas sesiones y el margen de fracaso es alto. Por lo general, las personas que no tienen cámara tampoco tienen mayor participación dentro de la iglesia. No obstante, sus contribuciones económicas, ofrecidas como diezmos, ofrendas o donaciones -siempre opcionales- sostienen a la iglesia. Luego, encontramos el primer escalón de las cámaras, la primera cámara o cámara exotérica. Esta cámara es una especie de filtro a su vez que preparatorio para la iniciación, las personas que pertenecen a este grupo son consideradas como neófitos o postulantes. Al igual que los sin cámara, las personas de primera cámara pueden ser de confesiones distintas y pueden o no querer consagrarse. No obstante, y lo digo por propia experiencia, la presión para la consagración es muy fuerte. La primera cámara es de población muy variable que transita entre diversas corrientes religiosas, la gran mayoría vinculadas con la Nueva Era. En la primera cámara hay mayor participación que en el caso de los sin cámara. Las personas de primera cámara pueden asistir a ejercicios de preparación para segunda cámara. 35 12 En estos ejercicios se enseña la meditación trascendental, el trabajo con elementales , en algunas ocasiones -y cabe recalcar que, en pocas comunidades, puesto que en la mayoría se prohíbe el develamiento de esta práctica a los postulantes de primera cámara- se enseña teórica y prácticamente el Arcano (la transmutación sexual). El Arcano es enseñado, en especial, para aquellas parejas que son gnósticas. También se enseña la transmutación para solteros (la cual profundizaré en el segundo capitulo), se ofrece una introducción para la 13 14 muerte de los egos y en ocasiones se trabajan runas . Las cosas que se pueden decir o no a los de primera cámara pueden ser confusas y varían de sacerdote en sacerdote. El Hermano Mateo, por ejemplo, me decía que era importante que desde primera cámara se fuera formando a las personas para la alquimia sexual. En cambio, el Hermano Santiago consideraba que una persona que no estaba preparada espiritual y psicológicamente para entender la alquimia sexual, tampoco estaba preparada para recibir información sobre esta. En pocas palabras, en vista de que los postulantes son postulantes, sería recomendable no hablarles del Arcano, pues está doctrina les podría parecer extraña y sería mucho más sencillo que se retiraran. Samael Aun Weor, por su parte, estipula que “El primer grado es el grado de introducción a los estudios filosóficos o grados externos de la Gnosis. Es natural que los estudiantes comenzaran por este grado y luego continuarán sucesivamente, con los grados primero, segundo, etcétera.” (Aun Weor, s.f: 4). Asimismo, en una de las charlas que dictó cuando estaba vivo y que se consignaron en el libro El Quinto Evangelio, estipula que: Es deber de la PRIMERA CÁMARA atender al honorable público sin distinción alguna, sin diferencias de sexo, raza, clase, credo o color. No es necesario estar consagrado para entrar en la Primera Cámara. Cualquier persona que pase por la calle puede entrar a Primera Cámara (2015: 1599). En primera cámara se consultan las Sagradas Escrituras del cristianismo (la Biblia), el Islam (el Corán), el budismo (Buddhavacana), se leen fragmentos del Talmud y varios manifiestos esotéricos provenientes del hermetismo - partes del Kybalion -, de la teosofía y del rosacrucismo. No obstante, los textos guías de todas las sesiones son los libros de 12 Los elementales son una serie de espíritus de la naturaleza invocados, por lo general, con fines curativos. Los elementales serían una suerte de hadas, gnomos y ondinas que pueden ser consultados 13 La muerte de los egos consiste en acabar con todos los pecados internos por medio de meditación, es una práctica previa a la transmutación y tiene una dimensión de carácter purificador. 14 Las runas eran ejercicios de clarividencia que se vinculaban con la mantralización y la meditación 36 Samael Aun Weor y algunas cartillas escritas por superiores de la iglesia. En cierta ocasión, el Hermano Mateo me comentó que a las personas de primera cámara se les enseñaba un poco de Gnosis en otras religiones, por lo que, aunque los saberes que allí se consignaban no eran del todo secretos, sí había cierta complejidad en aprenderlos y se necesitaba una tutoría. En el gnosticismo universal se considera que todas las religiones tienen partes de verdad, la superioridad del gnosticismo es que este recoge todas esas verdades, a lo que se le denomina como: doctrina de síntesis. Aunque en el camino muchos se disgustan o se aburren con el gnosticismo – por lo que abandonan la iglesia – lo cierto es que en primera cámara y en el estadio sin cámara abandonar la iglesia, volver en otros instantes o mantenerse en una asistencia intermitente era posible. En el estadio sin cámara no se decía nada si las personas faltaban y volvían a su gusto. En primera cámara se te recriminaba el faltar a las sesiones, pero no pasaba de un pequeño “jalón de orejas” o un comentario indirecto. Sé que en segunda y tercera cámara no es tan sencillo retirarse, no solo porque la presión social es mucho más fuerte, también porque tienen tus datos y pueden contactarte con facilidad. En el momento que la persona ha demostrado cierto grado de compromiso con la iglesia, ha asistido a todas las conferencias y ha observado todas las prácticas que le fueron enseñadas en primera cámara, puede iniciarse. He de decir que debido a que yo nunca me inicié, no conozco el ritual de iniciación. Algunos dicen que es muy parecido al de la masonería, entras con los ojos vendados a la iglesia, se te formulan algunas preguntas, todos visten la túnica, se te impone la túnica. Luego, con un sable se te imparte la bendición y bajo el paso de agua santa y fuego consagrado se te inicia. No conozco a ciencia cierta el ritual, ni sé si estos rumores son ciertos. La cuestión es que la iniciación en segunda cámara está velada para aquellos que no tienen el derecho de iniciarse. De la segunda cámara no sé tanto como de la primera, y como dije anteriormente las interacciones que las personas tienen con la iglesia varían de cámara en cámara. Sé, por motivo de algunas pláticas con sacerdotes y sacerdotisas, que en segunda cámara -también llamada cámara mesotérica- el grado de compromiso es mucho más alto. Las personas tienen que asistir a la iglesia tres o cuatro veces por semana, los ritos también varían mucho, las prácticas se complejizan y se habla abiertamente del Arcano. El público que asiste a segunda cámara es mucho más fijo y constante que en primera cámara. También su 37 participación dentro de la iglesia es mayor, pueden celebrar misas, administran la tesorería y participan en retiros espirituales de días. En este punto es obligatorio que todos los miembros den una contribución a la iglesia -no sé de cuánto dinero se trate-. Las mujeres, aunque pueden dictar conferencias, se encargan principalmente del acto eucarístico y de la organización del templo. Por tanto, son las encargadas de mantener ordenado el templo y las salas donde se reúnen las personas de primera cámara. En algún momento escuché que en segunda cámara también se construyen estrategias para atraer a más personas, se diseñan panfletos, folletos y posters que se reparten y se pegan en las calles. Samael aun Weor considera que: Nadie podrá ingresar a Segunda Cámara sin haber sido primero consagrado, ya por el Soberano Comendador o ya por los S. autorizados para ello. A excepción del Pratimokcha o Ceremonia de Descargo, en Segunda Cámara se celebrará toda la L. G. Es claro, mis caros hermanos, que el Pratimokcha es algo muy delicado y que solamente se puede usar en Tercera Cámara. La Segunda Cámara es de estudio intensivo únicamente, ahí se estudian todas nuestras obras gnósticas (2015: 1600) El organismo denominado “Red de Apoyo para Victimas de Sectas” (RAVS) ha criticado fuertemente a la ICGU, especialmente, por la forma como son tratadas las personas en segunda cámara. Hay testimonios, y no sé si provenientes de exfieles de la iglesia de Gargha Kuichines, ofrecidos por RAVS, donde se dice que los seguidores de segunda cámara son explotados laboralmente, son maltratados psicológicamente y amenazados en caso de querer retirarse (Red de apoyo para victimas de sectas: 2018). No deseo actuar injustamente, ni es objetivo mío el ataque a la estructura de la iglesia gnóstica al juzgar a priori los problemas de segunda cámara a partir de testimonios de internet. No obstante, en contraste con la primera cámara, la segunda cámara es completamente sólida y su feligresía es constante. En los dos años que estuve en la iglesia siempre vi a los mismos consagrados, en ocasiones venían consagrados de otras partes del país o de otras iglesias en Bogotá, pero siempre estaban los iniciados de la iglesia de Teusaquillo. Varios de ellos me comentaron que no pasaban mucho tiempo con sus familias o en sus casas (en estos apartados no daré nombres o citas para no involucrar a las personas con las que dialogué), entre el trabajo y la iglesia todo su tiempo era absorbido. Algunas personas se divorciaron porque sus parejas, fuera de no ser gnósticas, no soportaban que sus esposos o esposas dedicaran tanto tiempo a 38 la iglesia. Uno que otro sacerdote o sacerdotisa me decía que era muy difícil pertenecer a la segunda cámara y no tener una familia gnóstica, algunos preferían dejar a sus familias para seguir en el camino de la Gnosis. Otros tantos me comentaban que los afortunados que lograban conseguir pareja en segunda cámara no tenían mayor conflicto, de hecho, el objetivo muchas veces era conseguir una pareja gnóstica para poder llevar a cabo el Arcano. Si formaban un hogar gnóstico, por lo general, toda la familia se dedicaba al trabajo de la iglesia (supe que cuando las parejas tenían hijos -cosa que nunca observé- los nombres que se elegían solían estar plagados de mitología: Isis Anubis, Amon-Ra, Thot Moisés, entre otros). No sé a ciencia cierta cómo se pasa de la segunda a la tercera cámara, algunos dicen que la elección es externa; es la sede patriarcal la que elige a las personas que van a pertenecer a tercera cámara. También escuché que es por consenso de todos los de segunda cámara, de esto hay mucho rumor. Lo que sí sé es que, por lo general, las personas de tercera cámara son consagradas como obispos y arzobispos (no tengo la seguridad de si existen mujeres que puedan ingresar a tercera cámara. No obstante, hay congregaciones fuera de la iglesia de Gargha Kuichines, donde las mujeres lideran. Hipatia (ipatia) Gómez, 15 16 la hija de Samael Aun Weor y la Maestra Litelantes , su esposa, fueron, respectivamente, supremas sacerdotisas de sus comunidades). Las personas de tercera cámara tienen el papel de liderazgo dentro de la iglesia gnóstica, son directores de iglesias y administran los sacramentos y las iniciaciones. Asimismo, las prácticas y saberes que manejan son superiores a los de segunda cámara, se dice que pueden viajar en astral, desdoblarse, que tienen clarividencia y pueden ver el futuro, que pueden sanar a las personas y pueden 17 consultar fácilmente los registros Akáshicos , que conocen sus vidas pasadas y han realizado varias veces el Arcano. Samael Aun Weor, entre tanto, realiza ciertas consideraciones muy generales para los de tercera cámara, considera que las personas que entran a esta cámara deben dejar atrás los objetos de primera y segunda cámara, concentrarse en el despertar de la conciencia: Poned mucha atención, mis caros hermanos (...) En Tercera Cámara sólo se estudiarán y comentarán los Mensajes de Navidad de cada año (…) En Tercera Cámara se 15 Samael Aun Weor tuvo cuatro hijos: Salomón Gómez Dueñas, Imperator Gómez Dueñas, Osiris Gómez Garro e Hipatía Gómez Garro 16 Cuyo nombre real es Arnolda Garro 17 Es un espacio multidimensional dónde se archivan todas las experiencias del alma 39 practicará la Meditación de acuerdo con las Enseñanzas que hemos dado en los Mensajes de Navidad. En Tercera Cámara no se hacen Cadenas de Curación (…) Queda prohibido en Tercera Cámara hablar sobre Kinder o sobre la Enseñanza Secundaria. Ya se sabe que las enseñanzas Kinder o Secundarias son tanto para Primera Cámara como para la Segunda. (…) Aclaración: En Tercera Cámara los hermanos se cargan de Fuerza Eletro-Magnética suficiente como para seguir avanzando en este doloroso camino. El aflujo de Fuerza Anímica en Tercera Cámara ayuda en forma muy eficiente a los hermanos en el trabajo relacionado con el Despertar de la Conciencia (2015: 1601). He escuchado de boca de algunos sacerdotes de segunda cámara que hay niveles superiores a los de las tres cámaras. Que esos niveles superiores son tan sagrados y secretos que hasta hablar de su existencia raya en la prohibición, como si de cierta forma existiera una iglesia de élite oculta dentro de la iglesia. El mismo Samael en su libro Introducción a la Gnosis comentaba que “Se debe tener muy en cuenta que estos no son los grados esotéricos gnósticos [primera, segunda y tercera cámara]. Los grados esotéricos, que son los auténticos grados gnósticos, no pueden ser divulgados por nadie que los haya recibido; esto está prohibido” (Aun Weor, sf: 4). Así como he oído comentarios sobre grados tan superiores cuya propia existencia es secreta, también hay rumores de personas que lograron saltarse todo el proceso jerárquico y llegaron rápidamente a la cima de la pirámide. Se dice que algunos arzobispos no pasaron por las distintas cámaras, sino que fueron nombrados rápidamente debido a intereses políticos o a favores económicos. Este punto muestra que no puede separarse el ascenso jerárquico de las relaciones de poder. A decir verdad, el secreto que resguardan las tres cámaras, y quizá cámaras ocultas, es ante todo un ejercicio de poder. Como ya lo habría pensado Sergio Labourdette: Secreto y poder están indisolublemente unidos. Ambos términos parecen necesitarse mutuamente. Y retroalimentarse sin cesar. El secreto es siempre un dispositivo de poder. Tanto de poder defensivo como ofensivo, según los casos. El secreto, en su hermetismo, se da siempre una oportunidad de protección, de sobrevivencia e, incluso, de ataque si fuera necesario (2005: 1). En este ejercicio de poder los tránsitos de lo oculto a lo revelado son vitales y heterogéneos, construyen divisiones dentro de la iglesia, pero a su vez son el cemento con el cual la iglesia se mantiene unida. Sobre las vinculaciones de poder y secreto, las formas 40 en las que se presenta la revelación y cómo a partir de esa revelación se construyen estratificaciones de élite dentro de la misma iglesia, hablaré en el siguiente apartado. 2.3.“no todos están preparados para conocer la verdad”: secretos, revelación y poder en la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal El secreto transforma un saber en privilegio Le Breton (2001: 86) en El Silencio Scire, Potere, Audere, Tacere Saber, poder, atreverse, callar. Zoroastro. Tú sabes que estás aquí porque la divinidad quiere que estés aquí. Uno sabe que está aquí por algo, para ser uno de los que serán trascendidos, como todos los que vienen y practican juiciosamente Entrevista con Rafael, misionero e iniciado de segunda cámara 2.3.1. La paradoja del secreto Kafka me parece un autor enigmático, por lo mismo fascinante; de literatura oscura, pesada, en ocasiones perturbadora; de personalidad mojigata e introvertida. No se piense que este paréntesis en Kafka es del todo arbitrario, Kafka fue mi autor de cabecera para atender al funcionamiento del secreto en un entorno como la iglesia gnóstica. Si de hablar de secretos se trata, la literatura tiene una trayectoria mucho más extensa en este tema que la propia antropología. Son varios los textos kafkianos que se cruzan con el secreto. No obstante, en particular, el cuento de la “La muralla China” expone una curiosa forma de atender a los efectos sociales que puede implicar la información oculta. Nos cuenta Kafka que en un imperio tan gigante como el chino, disgregado en varios gobiernos locales, existían dos figuras que entrelazaban los distintos pueblos: el Emperador y la Ley. Todos eran fieles a un emperador común, pero como las distancias eran tan extensas y el imperio tan inmenso, nadie sabía a ciencia cierta quién era el emperador “[Nuestro pueblo] no sabe qué Emperador reina, y hasta el nombre de la dinastía está en duda. En la escuela se enseñan en orden las dinastías, pero la incertidumbre general es tan grande que hasta los mejores letrados se dejan arrastrar por ella” (Kafka, 1918). Por su parte, las leyes que eran comunes para todos, también eran desconocidas, pues sobre ellas pesaba el silencio de la nobleza. 41 Bajo esta postura, la China imperial cabría en una paradoja: el imperio es tan inmenso que está disgregado. La información no llega con efectividad a las regiones y los gobiernos locales guardan mucho secretismo sobre asuntos Estatales para poder gobernar independientemente las distintas regiones. Lo único que uniría a los distintos pueblos en una sola China sería el emperador y la ley. Un emperador que nadie conoce y una ley que está oculta. En últimas, lo único que mantiene unido al Imperio Chino es el secreto, pero también es motivo por el cual está disgregado. Esta historia retrata un aspecto del secreto que poco se ha revisado en antropología: su capacidad para unir y separar grupos humanos. Regresemos al tema que nos compete, ¿por qué la iglesia gnóstica se organiza en una jerarquía de conocimientos y a la vez sus sacerdotes defienden el derecho de cada quién a buscar la verdad? Ya lo sostendría el Hermano Mateo en una de sus conferencias “No es posible que yo les diga cómo llegar a la trascendencia, porque yo tampoco he llegado a ella. Tanto ustedes como yo, hermanitos debemos buscar nuestro camino para llegar a la verdad” (Sesión de cámara No. 26, 22 de abril del 2017). Luego, el sacerdote tomó un marcador y trazó una serpiente en un tablero manchado por el constante uso, dejó el marcador a un lado, señaló la serpiente con la mano derecha mientras con la izquierda apuntaba al público y dijo: Miren hermanitos, el camino que debemos recorrer es muy extenso, es como una serpiente que en zigzag llega hasta un extremo. La cabeza de la serpiente no se podrá ver desde la punta de la cola o desde la mitad, hay que llegar hasta la cabeza para ver la cabeza. Por eso aquí los invitamos a continuar en este camino para llegar a ver la cabeza de la serpiente (Mateo, sesión de cámara No. 26, 23 de abril del 2017). Este relato me pareció contradictorio, todos deben seguir su propio camino para llegar a la verdad, pero ¿al final es el mismo camino? En cierta confusión, decidí hablar con los miembros de la cámara sobre este ‘camino’ que es uno y muchos a su vez. Las respuestas, más que aclarar, me generaron mayor ruido: [¿Por qué el camino de la Gnosis es uno, pero cada quién tiene su propio camino?] Es que todos los caminos espirituales al final conducen al mismo camino. Uno puede ser católico, musulmán o judío, pero si es un buen católico, musulmán o judío siempre llegará al camino de la Gnosis, de la trascendencia (Carlos, entrevista, 30 de abril del 2017) No es que existan muchos caminos, solo hay uno y es el que reveló el maestro Samael. Lo que pasa es que las personas tienen que llegar por sí mismas a ese camino, por eso cada 42 quien debe buscar la verdad por sí mismo, pero debe llegar a la única forma de llegar a ella que es por medio del Arcano (Adolfo, entrevista, 7 de mayo del 2017) Bueno, yo no soy la mejor para responderte, pero creo que es que uno puede ver la trascendencia en muchas partes, pero solo hay un camino para llegar a ella que es el que nos dejó el maestro Samael. Solo que para llegar a ese camino hay muchos otros caminos personales (Mercedes, entrevista, 10 de mayo del 2017) Ante esta heterogeneidad de respuestas, en ocasiones contradictorias, comprendí que no había una coherencia clara sobre este punto. No obstante, esa falta de coherencia era lo que permitía e impulsaba a que las personas continuaran con su recorrido dentro de la estructura de la iglesia gnóstica. [¿Por qué deseas continuar para consagrarte?] La verdad, al principio, no le presté mucha importancia, como te dije, vine solo para agradar a mi jefe. Pero después sí que me pareció importante porque quiero conocer la verdad. Sé que todos somos uno con todo, pero quiero llegar a saber cómo volver a ser uno con todo (Carlos, entrevista, 30 de abril del 2017) Pues porque es mi destino, yo estoy aquí para algo, como muchos otros, y eso es trascender, ser un súper hombre, pero primero tengo que prepararme para entender ese conocimiento. Tengo que llegar hasta la Gnosis, para eso fui enviado a la tierra. (Adolfo, entrevista, 7 de mayo del 2017) Es que hay muchas cosas que no sé y que me gustaría saber. Para serte sincera, yo creo que aquí me pueden ayudar a entender muchas cosas. Espero que en el camino se me vayan aclarando más estas cosas (Mercedes, entrevista, 10 de mayo del 2017) Aunque las opiniones de los asistentes a primera cámara eran distintas, encontré que casi todas tenían algo en común: la revelación del secreto, la aclaración de la verdad, el fin del conocimiento verdadero. No obstante, detrás de esa “búsqueda de la verdad”, una verdad que, como el Emperador de China, es común a todos, pero que nadie sabe por qué es común, a qué se refieren o si comprenden el mismo concepto y no varios. Lo que parece unir los intereses de la primera cámara es llegar a “la Gnosis”, revelar los secretos que están en las cámaras posteriores y trascender. Estos puntos comunes me condujeron a investigar con mayor profundidad estos tránsitos de revelación y secreto entre las cámaras. 43 2.3.2. La búsqueda de la verdad y los “elegidos” para descifrarla: ejercicios de revelación en la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal La que parece una búsqueda de la ‘verdad’, la ‘Gnosis’ o la ‘trascendencia’ tiene su origen en la atribución de cosas comprendidas como ‘ocultas’, donde resulta necesario que cada quién llegué a develarlas. Para Gallego Dueñas: Categorizar un conocimiento bajo la etiqueta de “secreto”, independientemente de que sea efectivamente un secreto, despierta inmediatamente el deseo de conocimiento. Va a producir lo que denominaremos plusvalía simbólica. Hay oferta de información a unos receptores que la demandan –o mejor, a los que se incita a demandar-. Los confidentes, es decir, los demandantes –pasivos en algunos casos– del secreto, tienen como característica esencial el ser capaces de apreciar la importancia de la información secreta y compensarlo con su reserva (2013: 13). Parece, entonces que la develación es demasiado importante justo porque se ha trazado desde un principio algo que es secreto. Como bien sostendría Simmel: El secreto funcionaría a nivel social como una de las instancias que despertarían en el otro el deseo de saber y de ser, alimentando así su principio vital. El que lo posee lo quiere resguardar; los que no están iniciados en él, pero advierten su presencia −o creen advertirla−, lo quieren conocer o poseer, o lo rechazan: culpan a los conjurados en el secreto, a los "otros", de un mal que quizás sufran, pero cuya causa en verdad ignoran, o no quieren asumir. Por ello, independientemente de cuál sea el contenido que se sustrae, "el sujeto destaca por aquello que oculta" (2010: 16). Bellman, por su parte, considera que recibir un secreto implica una capacidad de leerlo más allá de un intento por revelarlo. Por ello, dentro de las estructuras de las sociedades secretas, mientras la persona esté más cerca de la iniciación, más derecho tendrá a leer los secretos (1981). De acuerdo con los postulados de Gallego Dueñas, Simmel y Bellman, enfrentarse a un conocimiento oculto es, a su vez, enfrentarse con una búsqueda de revelación, un mostrar aquello que se oculta de forma que se suprima el secreto. Por lo pronto, traspasaré lo expuesto por estos autores al fenómeno religioso, cuando hay un misterio religioso, necesariamente, habrá una verdad religiosa. Ya lo diría Talal-Asad, la religión produce y construye un discurso de verdad para un tipo de autoridad y un tipo de subjetividad específicas (2009). En otros términos, las personas que están buscando esa verdad de carácter religioso, a su vez, están produciéndose como sujetos. En tal caso, el 44 proceso de descifrar la verdad es, asimismo, un proceso de construcción de sí, lo que permite que las personas se comporten de ciertas maneras para llegar a esa verdad. En este sentido, considero que hay una co-producción entre quien busca la verdad y el camino para encontrarla, pero también de aquello que está oculto con aquello que se ha revelado. Black comprendería que hay una relación co-constructiva entre secreto y revelación, ambos son complementos y tienen importantes extensiones ideológicas en la sociedad (1992: 79). Ante esta situación surgen dos posiciones, la de quien mantiene y guarda el secreto y la de la persona que anhela la revelación. Entre tanto, Andras Zempléni da una explicación etimológica para poder comprender el ejercicio de revelación, según Zempléni el punto central es comprender que la palabra “escondido” proviene de la raíz etimológica “coactus”, que significa apretado. Comprende este autor que el juego del secreto consiste en: apretar o retener, revelar o soltar y comunicar (1976: 314). Cuando las personas “revelan” lo que hacen es relajar la tensión o “coactus” del secreto, más no eliminarla. Por el contrario, Simmel estipula que “crear un secreto implica también la capacidad de destruirlo; crear una hermandad supone la posibilidad de traicionarla. Creación por ocultación o sustracción, destrucción por develamiento” (2010: 17). Estas posiciones contrariadas entre Zempléni y Simmel son muy similares al caso presentado en el inicio de este capítulo, un sacerdote pone el caso de Pablo como paradigmático en la búsqueda de la verdad. La revelación de Pablo es casi que única, es un punto en el que se traza un momento de ceguera y otro de visión. Por su parte, Mercedes, una de las asistentes a la conferencia del sacerdote pregunta si ha de hablarse de una o de varias revelaciones para encontrar la verdad. De ser el caso de Pablo, entonces, nos toparemos con lo estipulado por Simmel, “destrucción por develamiento”, o lo que es lo mismo: el fin del secreto. De darse el caso de Mercedes el secreto no “moriría”, sino que se aflojaría con las múltiples revelaciones, como lo estipula Zempléni. Vaya meollo, pero creo que la solución a esta diatriba es dar una respuesta conjunta entre la posición de Simmel y de Zempléni. Observemos un poco la dinámica interna de la iglesia, de ser una única revelación, al estilo de Pablo, entonces no tiene sentido una estructura jerárquica de aprendizaje paulatino (la revelación se da en un instante y no en un proceso). No obstante, de ser múltiple el juego de revelaciones, no tendría sentido hablar de 45 una verdad única. Ambos casos –el de la verdad única por revelación y las verdades de revelación múltiple – se presentan en la iglesia gnóstica. Cuando dialogué con personas de segunda y tercera cámara encontré que el hecho de llegar a segunda o tercera cámara no implicaba dejar de continuar en el camino de revelación. Es decir, aunque las llamadas verdades de los niveles superiores se develaban, aun así se quería llegar a la máxima verdad, trascendencia o Gnosis. De manera que este juego de revelaciones impulsaba a las personas a continuar dentro de la jerarquía: [¿Por qué quieres continuar con tu proceso en la iglesia gnóstica?] Porque aquí está el camino para llegar a ser un maestro trascendido, porque estos conocimientos que nos fueron revelados gracias al maestro Samael me dieron la llave para poder continuar con mi camino. No es algo fácil, es verdad, pero creo que el fin lo compensa todo (Sacerdote Mateo, entrevista, 13 de agosto del 2017). No es que quiera, es que estoy llamado a hacerlo y es mi obligación continuar para llegar a la trascendencia. Si te abren la puerta para entrar a una mansión, serías un tonto si no pasas por ella (Obispo Santiago, entrevista, 18 de junio del 2017). Yo fui elegida para esto, el destino me puso aquí para completar mi camino y llegar a ser como el maestro Samael. Por eso quiero llegar a ser una sabia y ver la sabiduría que el maestro Samael nos reveló (Sacerdotisa Ana, entrevista, 25 de junio del 2017). Lo que surge evidente en estos testimonios es que ninguno de los asistentes a cámaras superiores ha alcanzado la verdad (al menos no reconocen haberla alcanzado). No obstante, en los tres testimonios, los tres experimentan una sensación de “condición especial”, son especiales porque, aunque no han trascendido, están inmersos en una serie de verdades reveladas que les habla de un destino. En otros términos, hay una serie de secretos que se revelan en esas cámaras, pero hay una verdad superior que ninguno ha revelado. En una de mis entrevistas con Ana, una mujer de 50 años, ama de casa y que había ingresado a la iglesia porque deseaba pasar más tiempo con su marido, pero luego de encantarse con la doctrina gnóstica optó por la consagración, me comentaba que “Aunque ninguno de nosotros [los gnósticos] haya alcanzado la Gnosis, solo los maestros trascendidos, como Jesús, Buda, el maestro Samael han alcanzado ese nivel. Nosotros tenemos que prepararnos para llegar a ese nivel” (Ana, entrevista, 25 de junio del 2017). Ana, con cierta dulzura, tocó mi hombro y me dijo “por eso tienes que seguir en la primera cámara, para prepararte para trascender y convertirte en un súper hombre” (Ana, entrevista, 46 25 de junio del 2017). Respondí con cierta incomodidad ante tal invitación y pregunté “bueno, pero ¿Por qué los de segunda y tercera cámara no cuentan sus experiencias de segunda y tercera cámara de manera detallada para facilitar el aprendizaje?”. Dubitativa, Ana soltó mi hombro y respondió “porque no todos están preparados para conocer la verdad, hay personas que todavía les falta reencarnar y purificarse. Tienen que pasar de nuevo por esta vida para llegar aquí.” (Ana, entrevista, 25 de junio del 2017). Entonces, repliqué con sincera curiosidad, “vale, pero si dentro de la iglesia ninguno ha trascendido, solo los maestros trascendidos, ¿cuál es la diferencia entre alguien de primera cámara y de cámaras superiores?” Ana respondió rápidamente: La preparación, nosotros estamos más preparados, hemos visto cosas que para casi todo el mundo están ocultas. Los de primera cámara se están preparando para ver estos misterios y nosotros nos preparamos para poder tener el nivel de alguien de tercera cámara o de cámaras mucho más superiores, más secretas (Entrevista, 25 de junio del 2017). La conversación con Ana me llevó a pensar que tal vez su situación no era tan distinta que la de varios integrantes de primera cámara. Adolfo, un policía de 56 años que ostentaba el cargo teniente, por ejemplo, en algún instante me dijo que “(…) es mi destino, yo estoy aquí, como muchos otros, para algo y eso es trascender” (Adolfo, entrevista, 7 de mayo del 2017). Ambos casos, el de Adolfo y el de Ana parecen coincidir en dos puntos: la selección de un grupo privilegiado al que se le revelaría un conocimiento especial y la importancia de un destino que los ha conducido al tránsito en esta jerarquía. Solo que cuando Ana se refería a un “nosotros” como grupo privilegiado se refería a la segunda cámara y cuando Adolfo hablaba de “muchos otros” hacía alusión a todos los que estaban en la iglesia. 2.3.3. Perseguir el arcoíris: el secreto como muralla y meta de la Gnosis Para dar mayor visibilidad a esta explicación he decidido construir un diagrama basado en la jerarquía de la iglesia gnóstica y los comentarios de varios feligreses sobre las experiencias de revelación (figura 2). Mi objetivo no es otro que aclarar estos tránsitos entre cámaras y su relación con el velamiento y el develamiento. En un inicio, como ya he comentado, se habla de saberes, poderes y prácticas secretas que se irán mostrando a lo largo del proceso de las personas que entran a primera cámara. Se supone que estos saberes, poderes y prácticas son muestras de un despertar de conciencia y de una preparación para 47 poder llevar acabo el Arcano (la transmutación sexual). El Arcano se toma como herramienta para alcanzar la trascendencia, pero este (bajo algunas excepciones como el caso de la transmutación para solteros) solo se enseña en segunda cámara. Es decir, hay evidentemente un secreto máximo por develar: la Gnosis, la trascendencia o la verdad, pero también hay una serie de secretos a lo largo de estos procesos que permiten alcanzar esa “verdad” (o lo que cada uno entienda por este concepto). Si bien dentro de primera cámara son varias las personas que desarrollan un anhelo por la trascendencia, hay, asimismo, un deseo por saber qué ocurre en las cámaras superiores. Ya lo diría Mercedes “(...) creo que aquí me pueden ayudar a entender muchas cosas. Espero que en el camino se me vayan aclarando más estas cosas” (Entrevista, 10 de mayo del 2017). Escuchar a personas queriendo alcanzar un “algo” en el horizonte sin la certeza de lo que implica ese algo trae a mi mente una de mis primeras experiencias religiosas conscientes. Tendría yo unos ocho años cuando me contaron la historia de Noé y el arco iris. Se supone que terminado el diluvio Dios realizó un pacto con los hombres, en ese pacto prometió nunca volver a inundar la tierra y como remembranza de ello creo el Arco Iris. Para mí esa historia rayaba con la literalidad, la literalidad de todo juego infantil, creí que al alcanzar el arco iris podría ver a Dios. Una tarde, luego de una esporádica lluvia, se formó en lo alto un arcoíris bello y definido. Salí de mi casa e intenté seguirlo, alcanzarlo. Luego de recorrer mi barrio por cuatro horas mis padres me encontraron y del hecho aprendí dos cosas: 1. No pude alcanzar al arco iris ni a Dios en ese arco iris y 2. La fuerte reprimenda de mis padres me hizo comprender que los adultos no entienden las experiencias místicas de los niños. Esta historia que rememoro no sin soltar alguna sonrisa, me une con la búsqueda de la Gnosis de los asistentes a primera y segunda cámara. Ya no es un arcoíris, sino un secreto, pero igual se persigue para encontrar “algo”, la “trascendencia”, la “Gnosis”, “Dios”. Entonces, el secreto de las cámaras se convierte en una especie de meta la cual debe ser alcanzada para poder continuar con una evolución espiritual. No obstante, y dado que ya se ha alcanzado cierto nivel dentro de la jerarquía, cuando los secretos de la siguiente cámara son revelados, el camino parece no haber terminado, el arco iris no se ha logrado alcanzar. Resulta que hay nuevos secretos, nuevos saberes, poderes y prácticas en 48 un nivel superior (incluso cuando se especula de cámaras aún más secretas en la élite del gnosticismo). En este momento el secreto parece trasladarse y dividirse adquiriendo nuevas funciones. Por una parte, vuelve a comprenderse como una especie de meta por descifrar (hay nuevos escalones que recorrer), como en el testimonio del Hermano Santiago “es mi obligación continuar para llegar a la trascendencia” (Entrevista, 18 de junio del 2017). Por otra parte, es una muralla que separa a las personas de las distintas cámaras. De estar en segunda cámara no puede revelarse lo que allí se vive a las personas de primera cámara, de estar en tercera no puedes revelar tus nuevos conocimientos a las personas de segunda y primera cámara, así sucesivamente ¿Qué ocurre si la muralla se rompe indebidamente? El hermano Mateo me aclaro este punto: Si algún iniciado revela los secretos mesotéricos o esotéricos, entonces será castigado dos veces, en la iglesia y en el camino de la trascendencia. Aquel que lo haga, dice el maestro Samael, será expulsado de la iglesia y tendrá un terrible karma. Caerá muy hondo, puede que 18 llegué hasta los mundos inferiores . En la iglesia ha habido casos de personas que han contado cosas que no debían contar frente a los medios o en internet. Esas personas fueron expulsadas, ahora tienen un nivel muy, muy bajo y les toca pasar por muchas reencarnaciones para volver al nivel que tenían. (Entrevista, 17 de septiembre de 2017). Este modelo del secreto como protección parece dialogar con distintas formas de revelación. Hay maneras correctas de revelar los secretos (pasar por todo el proceso jerárquico), también hay formas incorrectas de revelar los secretos (contarlos a no iniciados). De manera que, cuando sucede una “correcta” revelación de los secretos de cámara, tal revelación parece ser motivo por el cual unos son más preparados que otros, motivo por el cual adquieren ciertas posiciones en la jerarquía. Ya lo diría Ana al explicarme lo que distingue a las personas de primera y segunda cámara “nosotros [los de segunda cámara] estamos más preparados, hemos visto cosas que para casi todo el mundo están ocultas” (Ana, entrevista, 25 de junio del 2017). Por lo mismo, de haber una “incorrecta” forma de revelación, entonces, en lugar de ascender en la jerarquía y en el proceso, descenderán hasta llegar a niveles por debajo del no-iniciado. 18 Los mundos inferiores son una especie de inframundo donde las personas tienen que pagar con dolor lo que no pudieron purificar en vida 49 Volvamos a las posiciones de Simmel y Zempléni para dar con una clara ‘revelación’ de estos tránsitos. Mientras que para Simmel el secreto muere con la exposición de lo oculto, para Zempléni no muere, sino que de cierto modo se ‘afloja’. En el diagrama (figura 2) podemos observar que en estas dinámicas de tránsito entre lo oculto y lo revelado, el secreto muere y se transforma. Las personas que están en segunda cámara no desean dar con los secretos de segunda cámara, porque ya hacen parte de esta. En este sentido mueren los secretos de segunda cámara, pues han sido revelados. No obstante, los consagrados de segunda cámara desean proseguir su tránsito a la tercera cámara, donde se vuelve a hablar de un secreto como meta. Dada su posición dentro de la iglesia, tienen que salvaguardarla no revelando lo que le ha sido revelado; según el Hermano Mateo “Aquel que lo haga (...) será expulsado de la iglesia y tendrá un terrible karma” (Entrevista, 17 de septiembre de 2017). En este punto, el secreto y la revelación estratifican a los fieles. Como lo diría Gallego Dueñas “El significado etimológico de secreto hace referencia precisamente a la separación entre lo que es conocido y lo que se oculta. De igual forma se separa a quienes conocen el secreto de quienes no” (2013: 153). Aunque el secreto muere al ser develado, de fondo hay una transformación de lo oculto, se convierte en algo nuevo por perseguir y algo que salvaguarda la posición dentro de la iglesia, pero que es una meta inalcanzable. Este ejercicio, a mi parecer, tenía tintes de espejismo. Un espejismo es una ilusión óptica en dónde la reflexión de luz, al cruzar por aire caliente de distinta densidad, genera una imagen invertida de elementos observables, como si fuera agua. Cuando el viajero sediento ve a lo lejos el espejismo corre para alcanzarlo, cuando cree que está cerca de aquella “agua”, resulta que el espejismo solo es una ilusión que se aprecia en la lejanía y es imposible dar con ella. Ocurre algo similar en el caso de la Gnosis, en el secreto como meta, las personas al alcanzar distintos niveles dentro de la jerarquía aspiran a dar con la trascendencia (el secreto, en términos de Zempléni parece ‘aflojarse’). No obstante, resulta que la Gnosis sigue estando en la lejanía y para alcanzarla tienen que continuar con su camino espiritual. Entre tanto, el secreto como muralla es algo que permite observar un progreso y un posicionamiento dentro de la estructura, es lo que permite separar las distintas cámaras. En esta división del secreto como protector de una posición y de una meta, Heller, por ejemplo, considera que: 50 Es extremadamente fascinante el sentirse privilegiados (…) Igualmente fascinante es darse importancia con algún saber particular. Pregonar secretos constituye un hábito tan común como el fabricarlos. En la mayor parte de los casos los secretos no son traicionados para perjudicar voluntariamente o para beneficiarse, sino por el deseo de subrayar la propia posición privilegiada. (1994: 327). En esta construcción, los ‘privilegiados’ son aquellos que están más allá de la muralla de secreto, aquellos que ya poseen cierta preparación y ciertos saberes acumulados. Como narraba Ana “no todos están preparados para conocer la verdad, hay personas que todavía les falta reencarnar y purificarse. Tienen que pasar de nuevo por esta vida para llegar aquí” (Entrevista, 25 de junio del 2017). En esta separación se construyen papeles en torno a los conocimientos ocultos. Están aquellos elegidos que conocen; aquellos elegidos destinados a conocer y aquellos que no son elegidos y no podrían conocer. Cuando Ana se separa del resto del mundo por haber sido elegida, construye barreras entre los preparados para la verdad y a los que todavía les falta mayor proceso en la vida (reencarnar) para llegar a ser un “elegido”. Según Adorno, “La gratificación narcisista de estar en secreto y ser uno con otros selectos, libera, tan pronto como va más allá de los intereses más cercanos, del examen de la realidad, en el que el yo al viejo estilo, según Freud, tenía su tarea más excelsa” (2005: 109). Con esto comprendemos que hay cierta “gratificación” por estar más allá de la muralla del secreto. En otros términos, ser uno de los elegidos para la trascendencia es excelente, pues te aísla de aquellos que no han sido elegidos y no están preparados para conocer los secretos que los elegidos conocen. En términos de Sissela Bok: The desire to learn, to know, to quench one’s curiosity determines the attitude toward many secrets, not only on the part of those with most at stake but on the part of all who gossip and wonder. Other powerful motives behind the attraction of secrets are the desire to gain control, to feel superior to those not in possessions of the secrets (1982; 34) Ahora bien, si el secreto como muralla genera barreras que separan a la iglesia en distintos grupos y separan a la iglesia del resto del mundo, de igual forma, el ser uno de los privilegiados implica un mayor compromiso y una mayor responsabilidad con respecto a los no-privilegiados. Como dice Simmel, el secreto otorga valor a los que lo comparten, 51 quita valor a los que lo ignoran y a los que se le oculta, a los excluidos (2011) (de allí, que 19 la figura 2 y la figura 1 sean complementarias y en ningún sentido excluyentes ). 2.4. Conclusiones de primer capítulo En este capítulo intenté dar algunas luces sobre las dinámicas vinculadas con el secreto dentro de la iglesia. Hablé con mayor profundidad sobre las cámaras y sus integrantes; expliqué la paradoja kafkiana del secreto y las razones por las cuales me parecía pertinente comprenderla en el caso gnóstico. Asimismo, intenté adentrarme en los ejercicios de revelación. En este punto mostré que el secreto impulsa a las personas dentro de su proceso de ascendencia en la jerarquía porque es una meta inalcanzable (un arco iris, un espejismo). Pero también, es una muralla que posiciona a las personas y las divide en conocedores (elegidos) y desconocedores (no-elegidos) dentro de este modelo de cámaras El juego entre lo que se conoce y lo que se desconoce me llevó a preguntarme por el tránsito entre los momentos de desconocimiento y revelación. Debatí, por tanto, con dos posiciones que parecían, en cierto sentido, irreconciliables: la de Simmel, quien postulaba que el secreto muere ante la revelación, y la de Zempléni, quien sostenía que, en vez de morir, el secreto se aflojaba con cada ejercicio de revelación. Para el presente trabajo sostuve que, en el caso de los gnósticos, el secreto no solo muere con la revelación ni solo se extiende, se transforma, impulsa a las personas a continuar dentro de una jerarquía y los posiciona dentro de la iglesia. De fondo hay una transformación de lo oculto, se convierte en algo nuevo por perseguir y algo que salvaguarda la posición dentro de la iglesia, pero que es una meta inalcanzable. Estas observaciones siguen siendo superficiales si no me aproximo con mayor cuidado a la vida de los secretos en la vida de las personas, en la vida de sus prácticas religiosas, la definición y el desenvolvimiento de esos ejercicios espirituales y de sus búsquedas religiosas. A este punto destino mi segundo capítulo. Mientras que en el primer capitulo hablé de los procesos de revelación y secreto “dentro de la iglesia” - o mejor dicho, dentro de la jerarquía de la iglesia -, en el segundo apartado de esta tesis hablaré de la manera como se viven esos procesos de secreto y revelación ‘fuera de la iglesia’ y su 19 Cabe aclarar que estas dos gráficas son solo una herramienta que utilizo para mostrar más explícitamente mis observaciones en campo. No estoy afirmando que sea necesario estructurar de esta forma la iglesia para comprender las dinámicas de sus fieles ni mucho menos, el comportamiento humano excede y es partícipe de las mismas estructuras en las que se ve inmerso. Solo es una forma que me ayudó a entender de manera más clara mi campo. 52 jerarquía – dentro de la vida de los fieles, dentro de sus prácticas religiosas, dentro de sus motivaciones y relaciones analógicas con eventos cotidianos –. De este primer capítulo surge el segundo, porque aquí he intentado dar algunos pasos a las razones que varios asistentes de la iglesia me dieron para continuar su proceso en la iglesia. Razones a las que volveré en el siguiente segmento no sin antes rememorar las palabras de Mercedes cuando le pregunté por su interés en el camino hacia la Gnosis: “es que hay muchas cosas que no sé y que me gustaría saber” (Entrevista 10 de mayo del 2017) Capitulo 2 3. “LA GNOSIS ESTÁ REVELADA EN EL MUNDO, YO BUSCO LA GNOSIS EN EL MUNDO”: EL SECRETO EN LA VIDA Y LAS PRÁCTICAS RELIGIOSAS, UNA EXPERIENCIA COMÚN DE BÚSQUEDA Busca por el agrado de buscar, no por el de encontrar. Jorge Luis Borges en “fragmentos de un Evangelio apócrifo" No sé si pueda llamarse como misión, yo creo que es una búsqueda y tal vez estoy destinado a ella Miguel, asistente de primera cámara de la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal 3.1. Introducción a la vida social del secreto en las prácticas religiosas de la Gnosis La lluvia causaba un sonido estrepitoso contra la hoja metalizada del techado; se rompía en una delicada escarcha al toparse con los vidrios de las ventanas, rodaba por los cristales de la sala. Los sonidos de la lluvia penetraban en el ambiente y eran aún más fuertes cuando se fundían con los mantras de los asistentes de primera cámara. “OM RAM RAMAYA” pronunciábamos repetidamente ante la guía de Manuel, un misionero de 40 años que daba su primera conferencia sobre la meditación. Todos sentados en círculo, con ojos cerrados, manos juntas y en constante respiración. Todos atentos a las instrucciones de nuestro mentor. Manuel abrió los ojos, juntó sus manos en un sonoro aplauso y dijo “muy 53 bien hermanitos, abran los ojos y cuéntenme ¿sintieron algo?” (Sesión de cámara No. 43, 20 de agosto del 2017). Las respuestas del público me parecieron algo vagas “una paz” pronunció uno, “tranquilidad” dijo otro. Manuel, con brazos cruzados y erguida postura dijo con cierta seguridad “Vale, si alguno de ustedes ha llegado a ver algo o a escuchado algo, por favor, no se lo digan a nadie. A veces, desde sueños o desde la meditación nos llegan mensajes, pero si llegamos a decir lo que hemos visto o escuchado, no se volverán a manifestar” (Sesión de cámara No. 43, 20 de agosto del 2017). Como observamos en el anterior capitulo, este silencio en la experiencia religiosa no es arbitraria, ni particular de las personas, se vincula con toda una estructura donde se regulan las cosas que se callan con los ejercicios espirituales. Las frases de Manuel me intrigaron en dos sentidos: el primero metodológico, pues suponía que mi labor rastreando testimonios partía de cosas que las personas no me iban a decir. El segundo, en relación con el secreto, pues parecía que existían enigmas que se manifestaban en la vida misma de las personas, en sus experiencias con las mismas prácticas religiosas. No pretendo decir que absolutamente todas las experiencias dentro de la iglesia gnóstica están entrecruzadas con el secreto. Lo que pretendo afirmar en este capítulo es que resulta posible entender cómo la vida social de los secretos se constituye en la vida de las personas que siguen la gnosis, sin revelar los enigmas de la iglesia para poder comprenderlos. Este punto nos muestra otra cara de la paradoja del secreto expuesta en el primer capitulo. En el primer capítulo hice un paneo general en la población de la iglesia, a su vez que profundicé en los ejercicios de ocultamiento y revelación de las cámaras y expusé una forma paradójica del secreto. Todo el primer capítulo, de una u otra forma, se vinculaba con una exposición del enigma regulado por la jerarquía gnóstica. En este capítulo, me alejaré de esta jerarquía de cámaras y me centraré en recorrer la experiencia de las personas con el secreto. En dos puntos noté que existía una relación entre experiencia de vida y enigma religioso: las prácticas religiosas y los anhelos de búsqueda espiritual. Mi experiencia más clara con las prácticas religiosas de primera cámara fueron dos ejercicios: Transmutación sexual para solteros (una forma del Arcano) y meditación de conciencia de sí. En la vivencia de esta gimnasia religiosa entendí que la vida social del secreto estaba 54 intrínsecamente ligada al ejercicio espiritual. Esta serie de ejercicios espirituales mantenían una relación con el secreto por dos motivos: primero, se entendían como un “conocimiento” oculto revelado por Samael Aun Weor, la materia de creencia espiritual era la misma práctica espiritual, por ello se suprimía la dicotomía entre creer y practicar. La práctica religiosa era, a su vez, un conocimiento al que se debía llegar (un conocimiento definido como oculto), pero no cualquier tipo de conocimiento, un conocimiento doctrinal, una creencia espiritual. El segundo punto en el que noté está relación entre vida y secreto fue en una búsqueda espiritual que no era ‘común’ debido a que no se tenía completa claridad de lo que se buscaba. Gran parte de las personas que ingresaron a primera cámara, entraron buscando un “algo” que variaba de persona en persona, el secreto de eso que se buscaba generaba confusión. Por tanto, eso que se buscaba variaba mucho. No obstante, a todos era común una experiencia de búsqueda de algo que no era comprensible completamente. 3.2. “El Arcano no solo es el sexo, yo creo que el Arcano es transmutar la vida”: Silencios, prácticas y contradicciones alrededor del Gran Arcano A.Z.F Pequeña virtud es guardar silencio sobre algunas cosas; mas hablar de lo que debiera callarse es culpa muy grave. Ovidio Lo que se te muestre, lo que se te cuente o lo que veas al intentar realizar el Arcano o en meditación es mejor que lo calles. Si lo cuentas nunca más se te volverá a revelar algo Mateo, Sacerdote de la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal 3.2.1. El enigma del Arcano El hermano Mateo, mi constante mentor, y Adolfo fueron soporte en el desarrollo de algunos de los ejercicios espirituales que me enseñaron en primera cámara. En especial, el de transmutación sexual para solteros. El hermano Mateo, interesado por mi formación y la de Adolfo, nos invitó a su casa, un pequeño apartamento donde vivía con un gato y un inquilino. Mateo encendió un par de inciensos olor a vainilla, prendió dos velas blancas y nos dijo: 55 Hermanitos, si quieren tomen asiento, hoy les voy a enseñar uno de los ejercicios más importantes para nuestra comunidad: la transmutación sexual. Deben de saber que esta práctica exige cierta constancia, yo se las voy a enseñar, pero es cosa de ustedes que funcione. Como el hermanito Axel es soltero y el hermano Adolfo está casado, pero su esposa no es gnóstica, entonces la transmutación que vamos a aprender es el nivel uno, la transmutación para solteros (Mateo, ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017). Mi interés se despertó junto con mi curiosidad y pregunté con la misma premura que me despertaba el interés sobre la práctica “Hermano Mateo, ¿Qué es la transmutación sexual?”. El sacerdote me miró con la ternura de quien responde obviedades a un infante y dijo pausadamente, en tono más pedagógico que burlón: Hermanito, la transmutación es el mayor secreto que nuestro maestro Samael nos dejó. Es la clave para llegar a la Gnosis, se llama “el Gran Arcano Azf”. Consiste en convertir su semen en oro cósmico por medio de ejercicios de respiración, llegar al máximo nivel de 20 trascendencia en la construcción de cuerpos astrales (...). A ustedes les enseñamos una práctica anterior a esta que era la muerte de los egos, para que primero se purifiquen para poder llegar a esta otra práctica. Claro, hermanito, lo que les voy a enseñar es algo muy, muy básico, no es ni siquiera un cuarto de la verdadera transmutación sexual, de la verdadera alquimia sexual, que es en pareja (...). Si quieren llegar a ese nivel, yo les recomendaría seguir practicando, yo eso no se los puedo decir, ustedes deben descubrirlo en el camino (Mateo, ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017). En este testimonio encontramos varios puntos relevantes para poder entender la importancia de la práctica religiosa en el secreto por descubrir. Para el hermano Mateo, el Gran Arcano o transmutación sexual es, fundamentalmente, “El mayor secreto que nuestro maestro Samael nos dejó” (Mateo, ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017). En este sentido, separar el secreto del ejercicio espiritual es impensable, pues la práctica misma es un conocimiento oculto que ha sido dado, revelado. En tanto que “Es la clave para llegar a la Gnosis”. Este punto de mostrar algo que se enseña como “secreto” se vincula con la preparación dentro de la iglesia y con la separación entre los que se forman en la gnosis y los que no. El Arcano es secreto porque, aunque se transmita de forma pedagógica, separa a las personas que están dentro de la iglesia (iniciándose en estos misterios) y aquellos que 20 En el gnosticismo universal, la transmutación sexual es un generador de conciencias internas para llegar a la iluminación. Esta serie de conciencias se consolidan en siete cuerpos astrales y el séptimo es objeto del despertar de la conciencia 56 están fuera de la iglesia. Además, muchas veces se entiende como una práctica oculta por los hombres más poderosos a lo largo de la historia y revelada por Samael Aun Weor para que cualquiera se pudiera iniciar con la debida preparación dentro de la iglesia. Debo ser sincero ante mi desconcierto con el Arcano, ya que experimenté mucha confusión, no entendía muy bien en qué consistía la importancia de la práctica del Arcano en la vida de los miembros de primera cámara. Más aún, me cuestioné ‘¿Es en verdad importante para las personas de primera cámara seguir este ejercicio?’ Así, decidí consultar con algunos de los asistentes a las conferencias y encontré una confusión similar sobre la relevancia del Arcano: [¿Qué es el Arcano y por qué es importante?] Bueno la cosa con el Arcano es algo complicada, después de todo es como la razón por la que venimos a esta tierra. El Arcano es algo así como el trabajo con la energía sexual, pero es algo que desde el inicio de los tiempos está. La cosa es que los poderosos y los religiosos de esos tiempos lo mantenían oculto para que nadie más se enterara. El maestro Samael lo que hizo fue grandioso. Él tomó ese conocimiento y lo dio a la humanidad, lo mostró para que todos podamos transmutar (Santiago, entrevista, 2 de Julio de 2017). La verdad es que no sé muy bien de qué trata, en la iglesia dicen que es una vaina como de contener el semen y todo eso. Yo, la verdad, no creo tanto en eso. Yo creo que no solo es lo sexual, o sea, lo sexual es importante y toda la cosa, pero no es lo único. Mire, si usted tiene algo malo tiene que transmutarlo en algo bueno. Si usted tiene un mal pensamiento tiene que transmutarlo en uno bueno. La práctica es cambiar la vida, no creo que sea solo el semen (Carlos, entrevista, 26 de julio de 2017). Pues se supone que es como la llave de la salvación ¿no? Como la herramienta que el maestro nos reveló para poder llegar a la iluminación. No lo sé muy bien ni cómo funciona eso, porque creo que lo enseñan en cámaras más arriba, pero creo que tiene que ver con algo de contener el semen y no sé qué más (Mercedes, entrevista, 30 de julio de 2017). Estos testimonios sobre el Arcano dan cuenta de un nivel donde la práctica parece ambigua ante las opiniones de los miembros de primera cámara ‘¿es el Arcano solo cosa de sexo o tiene que ver con la vida misma?, ¿qué papel les corresponde a las mujeres?, ¿el Arcano es un conocimiento o un ejercicio?’ Estas preguntas me abordaron como a cualquier otro novato en la esotería gnóstica ‘¿qué había detrás de ese enigma?, ¿Por qué el enigma era relevante?’. Comprendí que estaba partiendo de un error para atender a la 57 transmutación sexual. Me parecía confuso que se hablara del Arcano en ocasiones como práctica secreta y en otras como conocimiento secreto. 3.2.2. El Arcano como práctica y conocimiento oculto A decir verdad, en un principio partí de una división arbitraria que me parecía muy natural, la de la práctica y la creencia. Una división que estaba entramada en los inicios del estudio de las religiones en antropología desde las posturas de Durkheim (2013), Tylor (1981) y Frazer (1951) Según Ignacio Mena Cabezas, en el paradigma de la división de práctica y creencia podemos encontrar a los intelectualistas, que priorizan a la creencia y a los ritualistas, que priorizan a las acciones rituales: El análisis del fenómeno religioso se asociaba la propia historia de la antropología como disciplina científica en un claro ejemplo de simbiosis epistemológicas. Las creencias y costumbres religiosas de los entonces denominados pueblos primitivos suponen un desafío intelectual para los estudiosos occidentales. Antes incluso que las miradas se desviarán hacia las formas religiosas populares o institucionales occidentales, la antropología ya estaba organizando el conocimiento recopilado de otras culturas desde categorías religiosas. La religión tomaba una carga significativa en global como paradigma del otro y, en concreto, los rituales religiosos adquirieron la capacidad y propiedad inusitada para reflejar y sintetizar funciones, dimensiones, elementos y estructuras sociales o culturales (2005: 4). El caso de la ICGU parecía completamente distinto a este debate sobre la práctica y la creencia. Partamos de que en ningún momento se vinculó al Arcano como una “creencia religiosa”. El Arcano era un “conocimiento” que se hallaba oculto, pero que fue revelado. Caer en la categoría clásica de creencia puede ser problemático, pues el Arcano no se piensa como tal. No solo porque la separación entre sistemas de acciones y sistemas de creencias es del todo arbitraria y problemática si se analiza con esta dicotomía a todo sistema religioso. Así mismo, porque la noción de creencia no se ha tomado como categorial en la definición del Arcano. Al observar el gnosticismo universal, la práctica es propiamente objeto de un conocimiento, de un tipo de saber velado. Para el hermano Mateo “la transmutación es el mayor secreto que nuestro maestro Samael nos dejó” (Ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017). El Arcano, en este sentido, comprendido como una herramienta para llegar a la Gnosis, se confunde con el mismo ejercicio de revelación de un conocimiento. Para ser más preciso, el que parece ser el camino y la herramienta para develar un saber oculto es, 58 asimismo, objeto de una revelación. El Arcano es también una creencia a la que hay que llegar, con la que hay que prepararse para llegar a la Gnosis. En este sentido, me apego a la posición de Mendiola que considera que “creer es la articulación entre un hacer y un campo simbólico que da cuenta de ese modo de proceder” (2013: 157). Creer no es solo seguir un sistema de ideas, sino aproximarse a un imbricado de conocimientos, interpretaciones y prácticas. En este orden de ideas, Certeau estipula que creer es practicar, la práctica no está más allá de la creencia, en tanto que “creemos para poder vivir” (1979: 509). Por lo cual, si de aplicar una concepción de creencia para el caso de los miembros de la iglesia gnóstica, esta definición estaría atada a sus ejercicios religiosos. Tales ejercicios son formas de saberes ocultos que nos hablan de maneras en las que se vive el secreto. Por eso me he detenido en este punto para aclarar esta noción de práctica-creencia y conocimiento-secreto. La comprensión del Arcano como un ejercicio-saber no es propia de la doctrina gnóstica, sino de las formas como las personas han entendido la transmutación sexual. Santiago, por ejemplo, considera que “(Samael Aun Weor) tomó ese conocimiento [el Arcano] y lo dio a la humanidad, lo mostró para que todos podamos transmutar” (Entrevista, 2 de Julio, 2017). Asimismo, para Mercedes ese Arcano es “la herramienta que el maestro nos reveló para poder llegar a la iluminación” (Entrevista, 30 de julio de 2017). Por su parte, para Carlos “la práctica es cambiar la vida” (Entrevista, 26 de julio de 2017). En tanto que no consiste de solo un ejercicio espiritual limitado a momentos específicos (como una oración o una meditación). De modo que el Arcano puede entenderse como una forma de vivir, pero también como un instrumento para llegar a la trascendencia. 3.2.3. La heterogeneidad del Arcano y el ejercicio espiritual Una segunda dificultad con la que me enfrenté a la hora de intentar entender el Arcano fue presuponer que todos tenían la misma concepción de este ejercicio. Resulta que no todos vinculaban al Arcano con la transmutación sexual. Carlos, por ejemplo, creía que era una forma de vida, mientras que Santiago lo asociaba con un ejercicio en específico y Mercedes no tenía completa seguridad de lo que era. Este conflicto, en donde cabría preguntarse si todos creían y practicaban lo mismo por el hecho de pertenecer a un mismo grupo, es uno de los problemas relevantes con la forma en que se ha pensado la antropología de la religión. 59 Esta dificultad consiste, esencialmente, en lo que Mena Cabezas denomina como un “homogenizar las visiones sobre las prácticas religiosas” (2005: 7). La homogenización que relata Mena Cabezas es fundamentalmente una uniformidad propia de la interpretación que los antropólogos han realizado sobre las acciones rituales y los sistemas de creencias. Dado que la religión ha sido entendida como una globalidad uniforme dentro de una comunidad, los rituales religiosos adquirieron la capacidad y la propiedad inusitada para reflejar y sintetizar funciones, dimensiones, elementos y estructuras sociales o culturales (Díaz, 1998: 13-26). Considero que esta homogeneización de concepciones y ejercicios espirituales de un grupo religioso es nociva cuando nos referimos a grupos New Age. No quiero decir que las prácticas eran completamente anárquicas y que todo el mundo creía lo que quería creer como si se tratara de religiones individuales. Lo que intento decir es que, aunque existen límites básicos, protocolos y acuerdos para llevar a cabo estos ejercicios, las personas no tenían completa claridad sobre las prácticas religiosas y estás podían diferir. No era necesario que conocieran toda la obra de Samael Aun Weor para poder llevar a cabo un ejercicio espiritual, aun así, lo intentaban realizar. Mientras revisaba las entrevistas de algunos postulantes del primer nivel, me preguntaba ‘¿cómo es esto posible? Si se suponía que la práctica del Arcano se enseña de “a pocos” en las conferencias y su forma completa es secreta para las personas de primera cámara ¿Cómo pueden llevarla a cabo sin tener la preparación?’ Dudé algo desconcertado, no lo entendía muy bien, ¿qué tan secreto era el Arcano y todo lo que se decía en la iglesia? El caso de Miguel era muestra de esta confusión con las prácticas espirituales. Miguel era uno de los asistentes de primera cámara más ancianos, un hombre de 84 años que trabajó durante casi toda su vida como obrero, pero que actualmente se sostiene económicamente junto con su esposa gracias al arriendo de algunas habitaciones de su casa. Miguel era un anciano de mirada gacha, postura encorvada y manos firmes que al moverlas al son de su testimonio cortaban el aire, él es claro ejemplo de alguien que sin entender completamente un ejercicio espiritual intentó llevarlo a cabo: [¿Has llevado a cabo alguna vez el Arcano?] Sí, puede decirse que sí, con mi esposa alguna vez lo intentamos antes de entrar a primera cámara. Buscamos tutoriales, leímos algunas partes de la obra de Samael Aun Weor para guiarnos. Cuando entramos a primera cámara nos regañaron, porque nos dijeron que eso 60 no se podía hacer de esa forma. Nos dijeron que primero teníamos que purificarnos de los egos y desarrollar ciertas habilidades antes de llegar al Arcano, que si al caso podíamos intentar las respiraciones de la transmutación para solteros. Que todavía faltaba mucho para la alquimia sexual en pareja (Miguel, entrevista, 15 de enero del 2017). ‘¿La transmutación tiene tutoriales en internet?’, me pregunté con total desconcierto. Me di a la tarea de buscar muchos de los conceptos y las prácticas que se suponía no estaban como tal ocultos, pero que se enseñaban paulatinamente en las conferencias. Encontré que no solamente había tutoriales sobre la práctica del Arcano, había manuales, hojas de ruta y testimonios de personas que estaban (o estuvieron) en segunda y tercera cámara. Al parecer, gran parte de los secretos de la Iglesia Cristiana Gnóstica Universal estaban en Google y, aunque algunos tratados estipulaban que no podían difundirse bajo pena de expulsión de la iglesia, estaban en pdf; eran de fácil acceso. ‘Dale, pero, ¿por qué tanto revuelo con descifrar unos secretos que ya estaban en internet?’ Volví a mi punto de confusión y contradicción ‘¿Qué de especial tiene decir que algo es secreto si al final es de libre acceso, pese a la prohibición de su difusión?’ Puede que para mí lector este curioso dato resulte igual de confuso como lo fue para mí. En mi primer capítulo mostré una serie de testimonios de personas que se sentían “elegidas” por tener o por prepararse para un conocimiento velado que otros no tenían. Pero ahora resulta que gran parte de esos conocimientos se encuentran en internet ¿desapareció el secreto con eso? Comprendí que no importaba si algo era secreto realmente o no, lo importante es que dentro de la iglesia eran tomados como misterios por revelar. La cuestión es que, como en el caso de Miguel, muchas veces los fieles intentaban leer, ver y atender a información fuera de la iglesia y de los códigos esotéricos propios de las cámaras. Por ello, no era necesario que las personas conocieran con totalidad la obra de Samael Aun Weor para realizar algunos ejercicios espirituales. Al final, estos podían ser heterogéneos y guardar distintos significados dentro de su práctica en las vidas de los asistentes de primera cámara. 3.2.4. Una nueva práctica religiosa, una nueva confusión para mí Me causaba curiosidad que para el hermano Mateo existiera una práctica que es transmutación sexual, pero que no le generaba mayor peso de conciencia el mostrárnosla libremente. A fin de cuentas, solo era una parte, un primer nivel de “otra” transmutación sexual que es “la verdadera alquimia sexual”. Podría decirse que no hay un “Gran Arcano” 61 como tal, no hay una sola “transmutación sexual”, está es variada y adquiere distintos niveles de complejidad y significado dependiendo del nivel jerárquico de la persona y de su condición marital. Por ello, hay una transmutación para solteros y otra para casados, pero en esa misma separación hay prácticas de distintas categorías de complejidad para personas de primera cámara y de cámaras superiores. Después de todo, si se desea llegar a ejercicios superiores, las personas “deben descubrirlos en el camino” (Mateo, ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017). Luego de darnos la explicación del Arcano, el hermano Mateo juntó sus manos, se sentó en un sillón dorado con la soberbia propia de un sumo sacerdote. Luego nos dijo en un tono imperativo “hermanos, corran las sillas contra la pared para hacer espacio para sentarse en el suelo.” (Ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017) Adolfo y yo corrimos los muebles y la mesa de centro, la sala adquirió cierta amplitud que era inapreciable ante la perspectiva del visitante primerizo. “Muy bien”, dijo Mateo, “Ahora, hagan la posición del sapo” (Ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017). En las clases de primera cámara nos enseñaron distintas posturas de yoga para llevar a cabo ejercicios de respiración y relajación, posturas que marcaban antecedentes para estas prácticas más avanzadas. La posición del sapo consistía en una flexión total con las dos piernas completamente abiertas, los brazos juntos, palma contra palma. En ese instante, el Hermano Mateo respiró profundamente y dijo “Hermanos, vamos a respirar y aguantar la respiración tres veces” (Ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017). Sus palabras eran escasas, pero estaban cargadas con la seguridad que le era tan característica. Intenté seguir las instrucciones, luego de las tres inhalaciones y exhalaciones, el Hermano Mateo entre susurros expresó una serie de órdenes: Bien, ahora recuéstense sobre su lecho, van a respirar muy profundamente y luego de respirar van a intentar inflarse como si fueran unos sapos. Luego, vamos a juntar nuestra voluntad con nuestra imaginación. Por favor, cierren sus ojos, vamos a imaginar un arroyo de aguas mansas, puras y cristalinas. Luego, pensaremos que ese arroyo proviene de nuestros genitales, vean cómo se mueve el arroyo, sube de su médula hasta llegar al cáliz de su cerebro. Piensen en dos serpientes que se enroscan transportando ese arroyo desde su médula espinal hasta su cerebro. Vuelvan a inhalar y exhalar profundamente tres veces (Ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017). 62 Para este momento me sentía más ridículo que trascendido. Yo, estudiantil y pálido, me veía disminuido por la concentración sacra de mis dos compañeros. “Por último”, dijo Mateo, “vamos a imaginar que aquel arroyo de semen se derrama en el templo de nuestro corazón. Volvemos a respirar tres veces profundamente” (Mateo, ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017), en aquel instante, Mateo se levantó suavemente, cogió un pequeño librito de su biblioteca personal, sujetó sus gafas y con gran cuidado se las colocó. Yo observaba con los ojos entrecerrados todos sus movimientos, Mateo buscó entre las páginas alguna cita de suma importancia. En el momento que el párrafo fue encontrado el sacerdote procedió a leerlo “Hermanos, por favor, repitan después de mí las siguientes frases” (Mateo, ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017) nos dijo mientras sostenía sus lentes con su mano derecha, de manera que podía observar las letras con mayor detalle. Sostuvo el libro con especial delicadeza, luego palpó sus páginas dando leves caricias a los amarillentos folios; respiró profundamente y con voz grave, tan potente como delicada, tan ceremonial como apacible, conjuró un extraño verso que no por ser insólito era menos apreciable, no por incomprensible menos fascinante: Sed Tú, Oh Hadith, mi secreto, el misterio gnóstico de mí ser, el punto céntrico de mi conexión, mi corazón mismo, y florece en mis labios fecundos, hechos verbo. Allá arriba, en los cielos infinitos, en la altura profunda de lo desconocido, el resplandor incesante de luz es la desnuda belleza de Nuit; Ella se inclina, se curva en éxtasis deleitoso, para recibir el ósculo secreto de Hadith. La alada esfera y el azul del cielo son míos (Mateo, ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017). Repetí pausadamente cada una de las frases que brotaban de la boca de tan simpático sacerdote. Mis labios silbaban nombres y conceptos oscuros, y aunque mi cuerpo, del todo apacible, residía en aquella humilde sala que se había convertido en templo de transmutación, mi mente se había trasladado a otro espacio y a otro tiempo. Luego de que Mateo leyó aquel párrafo, se levantó del sillón, guardó el librillo en su biblioteca, con lento andar se aproximó hasta nosotros, se sentó con especial dificultad en el suelo -la dificultad corporal que solo es comprensible para una espalda que atraviesa la vejez-. Calló por algunos minutos, para mí ciertamente interminables, podían haber sido horas y los habría sentido igual de extensos. Unió sus dos palmas en un estridente aplauso y dijo con toda voz: “Muy bien, ahora vamos a pronunciar el siguiente mantra” (Ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017). Mateo llenó su pecho de abundante aire, cerró los ojos 63 lentamente y dijo con suavidad “O AO KAKOF NA KHONSA”. Su voz aumentaba progresivamente y cada vocal parecía alargarse “O AO KAKOF NA KHONSA”. Al final, ya era tan alto el volumen de su voz que sin gritar lograba eclipsar los sonidos de la calle “O AO KAKOF NA KHONSA”. En mi labor de campo pronuncié muchos mantras, cada uno más extraño y más difícil de vocalizar que el anterior. Nunca logré acostumbrarme a la recitación de mantras, en parte, porque exigían cierta fuerte pronunciación que provenía del estómago, una especie de trémula y profunda voz que solía ser escuchada a lo largo del complejo en el que se pronunciaban sus vocales. El solo recitarlos me producía cierta vergüenza y contradicción. Vergüenza porque no los comprendía, porque mi voz de adolescente –por aquel tiempo- sonaba destemplada al intentar engrosarla. Contradicción, porque no los consideraba como efectivos y no sabía si lo eran para las personas que los recitaban. Ignoro el tiempo de recitación, pero cuando terminamos le pedí a Mateo que me explicara el significado de ese mantra. El sacerdote me miró con lástima, aunque me exhortó con algo de rudeza “no lo sé, no tienes que pensarlo todo. Lo importante es pronunciarlo bien, su pronunciación es lo importante” (Ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017). Este punto me pareció muy interesante, pues aunque comprendo que lo relevante en el mantra es el sonido que produce, en el hinduismo y el budismo no es tan menospreciable el significado como en este caso. No es necesario comprender con absoluta totalidad un mantra para poder pronunciarlo, aunque su sentido sea oscuro, su importancia es más expuesta, más relevante ante la tela de lo desconocido de su significado. Las posiciones que se realizan durante la transmutación tampoco son tema irrelevante, no es un momento de partida ni de llegada, sino una cadena de acciones que comprenden la práctica y que le dan fundamento. Posiciones, respiraciones y mantras incomprensibles constituían mi experiencia con el Arcano. Mi relación con la transmutación para solteros fue muy material y hago aclaración de que no tuve ningún despertar espiritual o algo por el estilo. Lo que de verdad me interesaba eran los testimonios de mis dos compañeros. Lo cierto es que en medio de la práctica no pude evitar preguntarme si Adolfo había sentido subir su semen por su columna, llegar a su cerebro y derramarse en su corazón. A decir verdad, yo no solamente no lo sentí, sino que mi incomodidad ante la práctica fue notoria. 64 3.2.5. El silencio detrás de la experiencia religiosa Al concluir la sesión, invité a Adolfo algo de tomar, en parte porque yo tenía sed luego de tan abrumadora situación y también porque quería hablar con él. Adolfo, aunque no es un consagrado, es un veterano de primera cámara que ha repetido en varias ocasiones el curso por inasistencia. Le pregunté por su sensación ante el ejercicio y por su experiencia espiritual con el Arcano, el hombre me miró con cierto recelo y me respondió con una negativa de tal forma que sus palabras pudieron estar en los labios de Mateo o de cualquier sacerdote. Ante este rechazo, decidí aventurarme un poco más en la razón por la que yo debería descubrirlo y no me lo podían contar, pregunté “¿por qué no me lo puedes decir?”. Adolfo, juntó sus palmas, luego acarició su brazo izquierdo con su palma derecha y respondió algo titubeante “porque si te lo contara iría en contra de la ley divina y la ley divina me castigaría” (Apuntes de campo, 12 de julio del 2017). La respuesta de Adolfo no me fue indiferente, era la primera vez que alguien me contestaba de esta forma, callarse porque una ley divina te lo ordenaba no era algo común para mí. Luego comprendería que la posición de Adolfo no era propia, sino que era parte de una enseñanza sistemática de una jerarquía interna que abarcaba formas de poder específicas y definiciones de lo que se oculta y lo que se revela. El silencio en el discurso de Adolfo me causó cierta curiosidad, estaba allí, palpable, explicito como cualquier palabra, mucho más intenso que una explicación superficial, mucho más vivible que la exposición abierta de lo practicado. El silencio cobraba una fuerza discursiva ambigua, poderosa tanto como disimulada, pero no era el secreto en sí. El silencio era una forma en la que el secreto adquiría sentido ante la experiencia de vida, una de tantas formas. No le hice más preguntas a Adolfo, de hecho, no volví a hablarle. Tomé mi bebida con rapidez y él, visiblemente incomodo, lo hizo de igual forma. Nos despedimos con seriedad y no lo volví a ver, no sé si porque desistió de los ejercicios espirituales o porque decidió renunciar a su persecución de la Gnosis, o porque no le dio el tiempo para volver a primera cámara. Adolfo se fue en silencio, como una sombra que atraviesa un umbral, nadie notó su partida y su nombre fue tachado en la lista de asistencia; borrado, como en tantas otras ocasiones, de las conferencias que incitaban a la trascendencia. Puede no haber sido muy grave lo que le pregunté a Adolfo, para mí no era irrespetuoso preguntarle sobre su experiencia con el Arcano. No obstante, mi alarde de 65 franqueza a su juicio se aproximó a la grosería, su cara notaba la molestia ante esas preguntas. Me sentí como un interrogador que pedía la confesión de un crimen, un interrogador que solo recibía como respuesta un crudo silencio. Para Francisco Javier Gallego Dueñas “El problema del silencio en la comunicación es complejo, puede ser el inicio de una conversación, puede formar parte de ella para permitir el diálogo, pero también supone ignorar la existencia de un receptor.” (2013: 16). Ante lo que se calla no había otra opción que callar y comprender cómo se calla. Las frases dificultaron mi relación con Adolfo y solo al callarme pude comprender que era para él tan importante ocultar su experiencia espiritual como para mí preguntarla. La experiencia con los ejercicios era tan reservada, que solo tocar el tema era tabú para algunos de los miembros de primera cámara. Pero ese silencio surgía explicito, ligado a la incomodidad y al secreto. 3.3. “He buscado y seguiré buscando”: el secreto sagrado en la vida, las prácticas religiosas y la experiencia de búsqueda Una cosa terrible acerca de la búsqueda de la verdad es que se la encuentre. Remy de Gourmont Yo llegué aquí buscando consuelo, pero encontré que debía seguir buscándolo Ana, sacerdotisa de la iglesia gnóstica 3.3.1. Mis fronteras espirituales: el campo vs el investigador Como he venido narrando a lo largo de este texto, mi relación investigativa fue un franco autodescubrimiento religioso, no porque dudase de mis posturas espirituales, sino porque solo logré entenderlas al apreciar otras formas de religiosidad. Solo conseguí adentrarme en mis motivaciones espirituales al adentrarme en las motivaciones espirituales de otros. Por ello, en este apartado he intentado explorar con mayor profundidad experiencias individuales con motivaciones religiosas y silencios ante los ejercicios espirituales. Aquí expondré mi relación con la meditación gnóstica y las formas en las que se construye el secreto fuera de la jerarquía de la iglesia. El secreto se produce más allá de una jerarquía que disponía lo que era revelable o no, el secreto de la gnosis se veía en cosas tan cotidianas como una meditación en el parque, como una canción o como una película. Observar el secreto en estas dimensiones extra-jerárquicas me condujo a un debate sobre la 66 manera en la que el etnógrafo enfrenta lo velado y ante una serie de impulsos espirituales que me llevaban a motivaciones diversas, pero relacionadas. Diversas porque provenían de contextos distintos, pero relacionadas porque pese a las diferencias me hablaban de experiencias de búsquedas espirituales. Mis motivaciones espirituales no me son claras. No sabría qué contestar ante las razones de mi espiritualidad. Quizá mi fe es un motivo de diversión personal, no lo sé a ciencia cierta, después de todo, como en algún momento dijo Carlos Fuentes en su famoso cuento “Aura”, la devoción es un tipo de placer. De cualquier forma, decidí emprender mi tesis en materia religiosa por gustos personales y no por contrariedades espirituales. Aunque irónicamente, mi yo espiritual se contrariaba con mi yo antropológico. Ante mi insensatez de novato quería entender cosas ajenas a mi concepción de normalidad, no quería hablar del catolicismo o del cristianismo tradicional; no quería hablar de mis motivaciones espirituales. Esos temas ya los vivía y ante la normalidad solo se me despertaba el aburrimiento. Quería entender un “otro” espiritual, un “otro” religioso, una manera completamente distinta de valorar lo sagrado, una contraposición de mí mismo o de mis valores. Atendí a prácticas que me parecían extrañas en todo sentido, pero que me hacían dudar sobre la preminencia de mis valores religiosos o de mis intereses investigativos. Viví la contrariedad porque no podía leerla en mis autores favoritos, viví la contrariedad para lograr entablar diálogos con personas que resultaron no ser tan diferentes ni tan exóticas como me las imaginaba. Ante los umbrales de una fe indecible, ante los límites de formas de vivir lo sagrado -límites que pensé que eran de los gnósticos, pero resultaron ser mis propias fronteras- solo pude observar con indescriptible admiración. Me convertí en el objeto de mí mismo estudio, uno de tantos peregrinos religiosos que transitaban por tierras fascinantes a su vez que hostiles, extrañas, enterradas entre el mar de espiritualidades difusas que ofrece el New Age. Entonces, consagrados y no consagrados de la Gnosis, sacerdotes y fieles notaron cierto interés en mi condición de deambulante religioso y me enfrenté a otro problema: la iniciación. Cuando las miradas de mis compañeros de cámara se convirtieron en desconfianza y la desconfianza en preguntas, en aquel instante las personas de primera y de segunda cámara volcaron su atención en mi consagración. Se decía que era mi destino, se decía que 67 una fuerza milenaria me había traído para algo, se decía que era un bendecido por estudiar en una universidad, un bendecido porque a tan temprana edad me topaba con las puertas de la salvación. Admito, con cierta culpabilidad de un inexperto investigador cualitativo, que de este trato para conmigo saqué mucho provecho. Se facilitaron mis acercamientos con la comunidad y fue mucho más sencillo participar en los ejercicios espirituales de las personas de primera cámara. Después de todo, alguien que quiere el conocimiento de la Gnosis siempre será bienvenido en el seno de la iglesia gnóstica, aunque claramente ese no era mi caso. 3.3.2. La meditación como forma de vida: Aprender lo que se calla callando El silencio me pareció lo más difícil de seguir a la hora de compartir con las personas de primera cámara momentos de meditación o transmutación. Místico e incomprensible, –mundano, para mí, pero inviolable para otros-, el silencio reinaba en los ejercicios de meditación y transmutación, no porque las prácticas de primera cámara fueran silenciosas –que lo eran-, sino porque no había muchas cosas claras sobre el significado, o la experiencia dentro de los ejercicios espirituales. Se callaba, se secreteaba sobre lo que se vivía en las prácticas religiosas, pero nada era explicito, los vacíos y las ambigüedades coronaban esta gimnasia espiritual. En algún momento, luego de una conferencia que culminó en ejercicios de mantralización, le pregunté a Carlos por la utilidad de mantralizar, él no respondió. Calló por algunos segundos y me preguntó “¿acaso alguien se pregunta por la utilidad de respirar antes de respirar? No, verdad, todos respiramos, pero no preguntamos si cada respiro es útil. Sonaré grosero, pero si te mentalizas todo no podrías ni respirar” (Entrevista, 10 de septiembre del 2017). Carlos no me dijo si la mantralización era útil o no lo era y esto me enervó un poco ‘¿qué tan difícil es que me diga si era o no útil para algo?’. Lo cierto es que esa ambigüedad era también oportunidad de comunicación con Carlos. Ya lo diría Gallego “Aunque su apariencia es la de no divulgación, el funcionamiento del secreto en la vida social es esencialmente un fenómeno comunicativo” (2013: 23). Me fue difícil entenderlo, pero los silencios eran también transmisión de mensajes de experiencias. Las relaciones de los miembros con sus prácticas no eran los testimonios más claros, pero sí que eran comunicativos, expresivos. Esa expresión de lo oculto es una forma de atender a la vida en relación con el secreto de la gnosis. 68 Preguntar por las experiencias con los mantras y las meditaciones me condujo a un entramado laberinto digno de cualquier texto borgiano, sin murallas ni puertas, sin candados o cercas, solo construcciones de opiniones e indirectas que no respondían a claras formas de comprender los ejercicios espirituales; una casa labrada para confundir. Pregunté, pregunté y pregunté en reiteradas ocasiones ‘¿qué sentiste en ese momento?’, ‘¿se te reveló algo?’, ‘¿viste algo?’ Pero como si se tratara de un tabú, de una negativa personal, de un invaluable misterio, nunca hubo claras afirmaciones sobre la experiencia religiosa o la revelación divina. Solo silencio, ambigüedad y algo de recelo. Carlos es uno de los ejemplos más explícitos que llegué a observar. No obstante, en la práctica misma comprendí que era necesario dejar de preguntarme por esas experiencias y adentrarme en los ejercicios que las evocaban. Vivir lo que se calla intentando callar parecía una salida a este laberinto de disertaciones oscuras y confusas. Fue entonces cuando comencé a participar de manera más activa en las prácticas meditativas fuera de primera cámara, en las meditaciones personales de algunos fieles. El acto meditativo en la Gnosis no difiere mucho de la meditación consciente 21 común en el yoga y en sesiones de mindfulness . La clave está en la respiración profunda y en la atención corporal. La meditación era práctica básica, en parte, porque no era difícil de aprender y porque resultaba ser el ejercicio espiritual más conocido por los neófitos. Pese a que yo conocía la práctica porque en algún momento de mi vida hice mindfulness, fingí completa ignorancia sobre el tema. El maestro de esa sesión era el hermano Rafael, el hermano Rafael no era muy comprensivo con los nuevos, se sorprendió cuando le dije que no conocía tal práctica. Por lo cual, me dio una tarea: él no me diría nada sobre meditación, yo debería averiguar por mi cuenta y contarle lo que era meditación. Puede parecer una nimiedad, pero ese detalle despertó empatía en Miguel. Miguel, como ya lo habré mencionado en las líneas de este trabajo, es un anciano que está casado con otra asistente de primera cámara. Su esposa, Clementina, es una señora de elegante figura que gustaba vestir de negro para asistir a las misas de los domingos. Ambos son gnósticos desde hace 20 años, pero solo hace medio año entraron en primera cámara, pues por problemas familiares preferían no optar por consagrarse. Ya lo diría Miguel: 21 Es la concentración de la atención y la conciencia, basado en el concepto de mindfulness o conciencia plena de la meditación budista. 69 Nuestros hijos no son gnósticos, son católicos y evangélicos. Tenemos cuatro hijos, el menor ya tiene 30 años (…). Cuando nosotros decidimos entrar al gnosticismo fue un lío con ellos, por eso decidimos no meternos en primera cámara, sino solo asistir a las misas. Ahora que estamos viejos y ellos ya están grandecitos, podemos hacer lo que queramos (Entrevista, 14 de junio de 2017). Miguel y Clementina sintieron cierta empatía conmigo, aunque su cercanía no era del todo transparente. Detrás había un interés proselitista que versaba en intentar vincularme completamente con la iglesia. Como en varias ocasiones me lo aclaró Clementina “Estás aquí para algo, más allá que para tu trabajo, estás aquí porque es tu destino usar estas herramientas y darle nueva sangre a la iglesia” (Entrevista, 14 de junio de 2017). Cada que volvía al tema de la iniciación, intentaba reiterar mi posición como investigador y no como potencial iniciado. Al principio, fue tan dura mi postura que llegué a notar que las barreras religiosas que se trazaban no eran cimentadas por los gnósticos, sino por mí mismo. Comprendí que debía ser más consciente de mis limitaciones y trascenderlas tanto como sea posible sin afectar la confianza de la comunidad o mi vida personal. Por lo cual, en cierto sentido seguí el camino del postulante a la iniciación, aunque nunca lo llevé a feliz término. La pareja de ancianos resultó ser en extremo amable conmigo. Me enteré de que fuera de presenciar la misa y asistir a primera cámara, acostumbraban ir al Parque Nacional para meditar. Fui con ellos al Parque Nacional a meditar en reiteradas ocasiones. “¿Por qué el Parque Nacional?” Le pregunté a la pareja, Miguel se acercó lentamente, estiró su corto brazo para alcanzar mi altura, tocó mi hombro en un gesto que me pareció paternal y respondió sin titubeo “porque el maestro Samael dijo que es mucho mejor meditar con la naturaleza que fuera de ella” (grabación de meditación, 30 de septiembre del 2017). Clementina soltó una leve risilla, como si de una pequeña travesura se tratara “y porque nos queda muy cerca a la casa y es un lugar bonito” (grabación de meditación, 30 de septiembre del 2017). La pareja me resulto tan agradable que revelo haber sentido mayor contacto espiritual en sus charlas que en las prácticas meditativas. Caminamos algunas cuadras de un humedecido Teusaquillo expuesto a las frías lluvias de Octubre. Las calles eran sombrías, anchas, inclinadas; las casonas, de una arquitectura que plagiaba el gótico de la Inglaterra victoriana, aún estaban mojadas por la inclemencia del clima; verdes, enmohecidas, vetustas, en otrora vinculadas con la riqueza y hoy convertidas 70 en oficinas o locales comerciales. Miguel vestía con pantalón de dril y camisa blanca, Clementina portaba un traje talar negro. En el camino Clementina, mientras esquivaba los charcos de las frías aceras, hablaba sobre la importancia de la meditación “el maestro Samael dice que uno debe estar consciente en todo instante. Yo creo que la meditación es algo que uno debe hacer en todo instante, no solo en uno o dos momentos del día sino en todo instante” (grabación de meditación, 30 de septiembre del 2017). El Parque Nacional estaba desierto, la lluvia había espantado a varios transeúntes y como de un milagro se tratara se había apaciguado en nuestro andar. Con nuestra llegada, el sol mostraba sus tempranos rayos de la mañana, reflejaban el cuerpo de bronce de la escultura diseñada en honor a Rafael Uribe Uribe. Miguel miró a lo lejos y dijo “de seguro el pasto está mojado”, efectivamente, el césped estaba empapado, del suelo humedecido emergía un bravo aroma terroso mientras el sol ya se avistaba “¡No importa!”, exclamó el anciano, “ya lo había previsto y traje estas bolsas de plástico para no mojarnos”. Miguel sacó de su morral seis bolsas de basura cortadas por los lados emulando un económico tapiz. Me pareció gracioso, después de todo, si en el Islam se reza con ricas alfombras de tela, ¿por qué no podríamos meditar sentados en bolsas de basura? Miguel me enseñó la posición yóguica conocida como “flor de loto”, me sorprendió que con sus años pudiera realizarla mucho mejor que yo. Luego respiramos profundamente, Clementina, por su parte, titubeó un poco, se despidió con premura excusándose conmigo y con su marido, pues debía hacer el almuerzo. Tengo la certeza de que el motivo era otro y se vinculaba con lo incómodo que era su vestido para poder realizar posiciones de yoga. Miguel prestó poca atención a tal percance, después de todo, meditaba cada mañana con su mujer o sin ella. En ese instante, solo le importaba enseñarme la meditación, quizá porque se sentía como uno de los sacerdotes que dirigían las cámaras o por mera simpatía conmigo. El anciano cerró los ojos y me pidió que también yo los cerrara. Pensé en preguntarle por las fases de la meditación, pero me detuvo una especie de horror sagrado, cerré los ojos y aguardé sus instrucciones. Para entonces, el agua se había filtrado en el plástico y las botas de mi pantalón estaban empapadas. Miguel respiró profundamente y dijo en tono pausado “Respira profundo y exhala, relájate lo más que puedas” (grabación de meditación, 30 de septiembre del 2017). Luego de la quinta respiración, Miguel puso sus manos sobre su regazo y comenzó a describir un proceso de observación del cuerpo: 71 Bien, ahora comienza a sentir la punta de tus dedos, siente cómo tu pie toca tu media, luego siente el talón, la pantorrilla, la rodilla, el muslo, siente tu parte genital, siente la sangre en tu pies, siente tu pantalón, siente tu estómago, tus manos, tus brazos, tus codos, tus hombros, tu cuello. Luego siente tu boca, siente tu nariz, tu frente, tu cabello (grabación de meditación, 30 de septiembre del 2017). El proceso de atención de cada parte de mi cuerpo se me hizo eterno, alrededor de una hora estuve ensimismado, recorriendo cada extremidad, cada centímetro de mi corporalidad con la mente. Este recogimiento resultaba vital para poder comprender la meditación en sí, pues como lo postula Certeau “La actitud, el recogimiento corporal tampoco es un decorado del alma o un simple comentario fisiológico. Es la oración misma” (2006: 35). La meditación son palmas yuxtapuestas una sobre otra, allegadas, cálidas en el frote de la palma derecha con el dorsal de la mano izquierda. La transmutación, por su parte, son manos debajo de las piernas y sostenidas en el piso. Cada ejercicio espiritual es distinto y, por lo mismo, los gestos que les conforman varían. Los gestos en la práctica no son solo complementos. Certeau considera que los gestos en los ejercicios espirituales “forman el vocabulario de una seguridad: la gruta del cuerpo está hecha para ellos, que nace en el secreto, que apacigua el deseo sin satisfacer lo que cautiva a todo el hombre sin jamás pertenecerle” (2006: 35). En términos más sencillos, el gesto es lenguaje de la práctica religiosa y no emula una sola palabra, el gesto proviene de lo oculto y satisface al que practica. El lenguaje de los gestos religiosos es un lenguaje muy ligado con el silencio de la práctica, pues se desarrollan, aunque no hay sentido verbal en su despliegue. El gesto comunica y en esa comunicación solo queda callar y observar el acto de meditación, solo queda aprender a callar mientras se está callando. 3.3.3. El etnógrafo de los secretos El mirar de lo que se calla callando me quedó mucho más claro luego de que Miguel me explicara las razones por las cuales las personas de primera cámara no gustan de compartir sus experiencias con las prácticas: Mijo, usted pregúntele a cualquiera sobre las cosas que vieron o que se les revelaron en meditación y nadie le va a contar nada. Eso es normal, porque se supone que si usted cuenta lo que vio o lo que le pasó mientras estaba en una práctica, entonces la divinidad ya no le revela nada. La cosa es que usted debe prepararse para recibir esos regalos. Puede que al principio no vea nada y yo pues no le voy a decir lo 72 que he visto o lo que me ha pasado, solo le puedo decir que uno siente mucha, mucha paz. La divinidad decidirá si usted es digno para ver cosas tan hermosas (Entrevista, 14 de junio de 2017). Cosas hermosas, decía Miguel, cosas hermosas afirmaba haber presenciado, pero que no podía confesar. Yo no descubrí cosas hermosas, solo sentía mi frío y empapado pantalón, estaba inmerso en un indescriptible tedio, incluso, estaba algo somnoliento luego de haber cerrado mis ojos por tanto tiempo. Esa belleza inconfesable que Miguel retrataba con dificultad me era tan ajena a la vez que próxima. Es decir, no comprendía el resguardado secreto sagrado que se tenía con la meditación o la transmutación, ninguna de estas prácticas religiosas me era especial. No obstante, sí conocía esa sensación de belleza ante lo que para mí era sagrado por estar velado, por ser inabarcable. Una mudez ante algo que parece inconmensurable, ante algo que uno valora como inviolable. No considero que haya algo sagrado por sí mismo, todo es potencialmente sagrado, está en la actitud del secreto religioso, tal vez en una sugestión personal o colectiva que te hace construir lo sagrado en lo palpable o lo impalpable. En el gnosticismo lo sagrado parece girar en torno a la sexualidad y la trascendencia. El sexo es sagrado luego todo lo vinculado con el sexo lo es, tanto los ejercicios espirituales como las doctrinas que le atienden. La meditación era parte de ese proceso que parecía ir acorde con la búsqueda de la Gnosis. Al ser sagrado, en cierto sentido, también era velada la experiencia con esas prácticas que hablaban del sexo y la trascendencia. Como lo postula Gallego “Parece como si lo que se convierte en secreto se convierte en sagrado, en tabú. Aunque el tabú sea lo que no se toca —por la contaminación—, y el secreto, de lo que no se habla. Lo extraño, lo asombroso, el misterio son palabras que el vocablo latino arcanum incluía” (2013: 10). Asimismo, para Bok lo sagrado está unido al secreto desde tiempos remotos (1982: 6). En este sentido lo oculto de la experiencia con los ejercicios espirituales es oculto en tanto guarda relación con lo sagrado de la experiencia religiosa. Lo sagrado es sagrado porque luce como inviolable e innombrable: de la experiencia con la práctica no se habla. Como lo decía Miguel, al final no es la decisión de las personas las que llegan a una experiencia extrasensorial, esa experiencia inviolable es divina y cosa de algo superior “La divinidad decidirá si usted es digno para ver cosas tan hermosas” (Entrevista, 14 de junio de 2017). Con esto no quiero decir que, efectivamente, lo secreto en lo sagrado se deba a una 73 divinidad, sino que la explicación que me da Miguel evoca a una inviolabilidad explicada como divina. Esas “cosas hermosas” no son cuestión de decisión y, por tanto, tampoco se puede decidir contarlas. En este punto mi mayor duda fue ‘¿cómo estudiar algo que nadie quiere mencionar?’. Bien, comprendía que no se me hablaría directamente de esas experiencias religiosas con total libertad. No solo ya lo había observado con el caso de Carlos, Miguel me lo había confirmado y en las sesiones de cámara -como el ejemplo que expuse en el principio de este capítulo con el misionero Manuel- se enfatizaba en no contar lo experimentado dentro de los ejercicios espirituales o en los sueños. Luego, ¿cómo debería proceder ante esta dificultad de estudiar prácticas religiosas con personas que no te quieren contar lo que viven en esas prácticas religiosas? Decidí aislarme un poco de campo y refugiarme en textos de otros etnógrafos que habían trabajado con el secreto. Encontré que desde muy temprano en la historia de la etnografía ya se habían realizado estudios sociales sobre los secretos religiosos. La Misión Dakar-Yibutí, conducida por Marcel Griaule entre 1931 y 1933, significó el origen de la etnografía francesa. En esta expedición, Griaule centró su admiración en una comunidad de Mali denominada como los Dogon. La sociedad religiosa y política de los Dogon está resuelta en una organización compuesta de secretos que solo pueden ser expuestos dentro de la comunidad. Como considera Fernando Giobellina Brumana: El amor de Griaule por su objeto no era pasivo; siempre a su acecho, apropiarse de él le era vital. Y más aún, apropiarse del núcleo de ese objeto, el bien más oculto: el secreto. El secreto debía ser desvelado, y esa conquista se lograba venciendo una resistencia, la de sus poseedores originales (2005: 215). Frente al intento de revelación, Griaule quiso atrapar lo oculto bajo los testimonios de sus informantes, aquellos secretos que los Dogon escondían y se enorgullecían de mantener velados. Para Griaule resultaba fascinante y provechoso este trabajo de develación. Su labor se condensó en artículos y libros de gran reconocimiento, luego de presumir la decodificación de los misterios de los Dogon. El principal informante de Griaule fue Ogotemmeli, un viejo chamán ciego con el que sostuvo una serie de conversaciones secretas en 1946, pero que se publicaron en Dieu d’eau (1948). Allí explica Griaule que, antes de hablar con Ogotemmeli, él y su equipo habrían conseguido teorizar, desenmarañar y explicar el pensamiento Dogon desde la revelación de sus secretos: 74 Avant le contact avec Ogotemmêli, un travail considérable avait été mené ; de grands pans de cette civilisation avaient été découverts, étudiés dans le détail. Le fonctionnement des Masques était connu ; le culte des morts, certains mécanismes sacrificiels, le culte du Binou, du Lébé avaient été démontés. Les enquêtes menées par des équipes spécialisées avaient tracé dans l’immense champ des faits, des avenues qui semblaient converger en un haut-lieu central où gisaient les très secrets mobiles des hommes, les enchaînements du réseau, les pourquoi et les comment, les fins mécanismes de la pensée dogon (1948: 169). ¿Debe entonces el etnógrafo violar lo sagrado de otros, revelar lo que para otros es irrevelable y así descifrar su experiencia social?, ¿debería, como lo hizo Griaule, transformar los secretos sagrados en escritos e investigaciones académicas? Este capítulo ha sido pensado como una respuesta a esta forma de proceder frente a los secretos. En la abusiva revelación que puede realizar el etnógrafo no hay mérito alguno. Todo lo contrario, de hacer eso, el investigador suprimiría la comprensión de lo oculto y su importancia en la vida las personas. No en vano fatigué mis hojas describiéndole a mi lector el desarrollo de dos de las prácticas más usuales en primera cámara. Mi objetivo no era otro más que mostrarle que los lazos entre práctica religiosa, vida, creencia y secreto están tan entrecruzados que su aislamiento individual en un análisis etnográfico es una mutilación. Vivir lo sagrado es, en cierta forma, vivir lo que se calla y lo inviolable. Eso es tan experiencia religiosa como el testimonio más claro y más explícito. Pese a mi crítica dirigida a Marcel Griaule, no puedo ser injusto con su obra, hay cosas que me parecen demasiado rescatables de su investigación. En especial su consideración sobre la comprensión de los demás en la comprensión de sí mismo. En últimas, para Griaule, quien estudia a los otros no busca más que entenderse. De allí podríamos partir para comprender que el etnógrafo de los secretos es el etnógrafo de la vida social de lo oculto, de las maneras en las que lo velado se presenta, da las maneras en las que lo enigmático adquiere significado y forma. Pero también de las formas en las que lo oculto demarca su propio vivir y su relación con las personas en campo. El secreto es más que un silencio y más que una prohibición. Aunque el silencio reinaba en los testimonios de los asistentes de primera cámara respecto a sus experiencias con las prácticas religiosas, aun así, se hablaba del secreto. Se hablaba de lo que había que ocultar y se utilizaban herramientas literarias para poder explicar lo oculto. Las herramientas más comunes eran la 75 analogía y la metáfora. El secreto de la Gnosis también se veía fuera de las cámaras, en aspectos cotidianos insospechados, en vinculaciones con películas, en analogías con comics en metáforas con series de televisión, en motivaciones espirituales de búsqueda. De esto hablaré en el siguiente apartado. 3.3.4. La analogía religiosa, Pink Floyd en la revelación de la Gnosis y una experiencia común de búsqueda “A veces, desde sueños o desde la meditación nos llegan mensajes, pero si llegamos a decir lo que hemos visto o escuchado, no volverán a manifestarse” (Sesión de cámara No. 43, 20 de agosto del 2017). Dijo con convicción Manuel luego de que todos se acomodaron en sus puestos terminada la meditación de aquel día. La lluvia descendía en intensidad, las gotas dejaban su concierto contra el tejado al tiempo del término de nuestros sonoros mantras. Levanté la mano con seguridad y pregunté “si se supone que ya el maestro Samael nos dio revelaciones importantes, ¿por qué nosotros no podemos revelar las cosas que se nos muestren o que sintamos en meditación?”. Manuel acomodó el espaldar de su asiento al tiempo que me respondía “Bueno, el maestro Samael es un caso particular, porque lo que a él le revelaron era revelación para toda la humanidad. Lo que se te revele a ti es revelación para ti, para nadie más, eso es el esoterismo” (Sesión de cámara No. 43, 20 de agosto del 2017). Asentí con cierta lentitud de manera que pudiera mostrar mi comprensión sobre la respuesta, levanté de nuevo mi mano y pregunté. “Bien, pero si el maestro Samael tuvo revelación para la humanidad, entonces, ¿por qué no toda la humanidad conoce esa revelación?”. Manuel colocó sus manos en las rodillas y mientras acariciaba su pantalón respondió: Porque la verdad exige una preparación. Mira, alguien que nunca haya visto el sol irradiante si ve el sol directamente quedará ciego. En cambio, si alguien usa gafas y ve el sol, pues no se va a quemar los ojos porque usa gafas. Nosotros les damos esas gafas con preparación en los ejercicios que les enseñamos. Pero es cosa de ustedes si quieren ver o no el sol (Sesión de cámara No. 43, 20 de agosto del 2017). . Este uso de analogías que se nota claro en la explicación de Manuel era típico de varios testimonios que hablaban del secreto y la revelación de la Gnosis. Las analogías y metáforas religiosas eran una herramienta de impulso a buscar un algo, un “tesoro escondido”, un “sol irradiante”, un “camino”, un “sendero” y muchas otras formas en las que se hablaba indirectamente sobre el contenido de los secretos. Esas interpretaciones 76 analógicas y metafóricas eran tan variadas como comunes. Parecía claro que una recompensa se encontraba detrás de la Gnosis, la trascendencia o la verdad, pero la forma en la que se hablaba de esa recompensa variaba, porque las asociaciones cambiaban. Mercedes alguna vez comparó esta búsqueda de la revelación con una historia bíblica, la de los puercos y las perlas “la verdad, yo sí creo que quien busca perlas debe guardar sus perlas y no regarlas por todos lados, como lo dice en la Biblia ¿no?, ¿quién le arrojaría perlas a los cerdos? No tengo porque decirle a todo el mundo lo que he vivido con mi fe” (Entrevista, 30 de julio de 2017). Las analogías y las metáforas, que eran indicadores de maneras en las que se habla sobre lo velado, se vinculaban con formas particulares de comprender esta búsqueda. Inclusive, de ver la Gnosis en la cotidianidad, de observar ejercicios de revelación más allá de la jerarquía gnóstica. Ver la Gnosis oculta en lugares fuera de la iglesia, en películas o en canciones me abrió a un panorama mucho más amplio de los tránsitos entre lo oculto y la noción misma de revelación. Pero también se vinculaba con una confusión en los miembros de la primera cámara. A fin de cuentas, si la Gnosis está oculta ¿Dónde está oculta?, ¿quién decide lo que es y lo que no es un secreto de la trascendencia? Dado que, como he mostrado a lo largo de estas páginas, no hay claridad completa sobre lo que es Gnosis, entonces tampoco la hay sobre sus apariciones en el mundo. En la primera cámara se dice que la preparación de las cámaras te ofrece las herramientas para convertirte en un trascendido, pero que es decisión de cada quién tomar y usar esas herramientas –y decisión de la divinidad saber si estás preparado o no para trascender-. Por ello, se presentaban casos en los que las personas vinculaban la Gnosis con cosas en las que jamás me imagine se pudieran dar revelaciones espirituales. El caso que me parece más claro en este punto es el de Arturo, un empleado de banco de 34 años que había sido adventista, pero que se fue dadas las críticas que enfrentó por practicar yoga. Luego entró a un grupo budista, del cual se retiró al poco tiempo y terminó en el gnosticismo. Cuando me enteré que Arturo había sido rockero, enseguida, procedí a interrogarlo. Él me miró con cierto orgullo y me dijo ante mi estupor “sí, fui guitarrista de una banda de Rock en mi adolescencia” (Entrevista, noviembre 19 del 2017). La verdad, no creía que alguien perteneciente a un grupo esotérico como la ICGU pudiera cobijar tal gusto musical. No porque el rock rechazará al gnosticismo, sino porque en el 77 gnosticismo solía rechazarse al rock en favor de la música clásica. Le pregunté, por tanto, si no le parecía contradictorio tener ese gusto y pertenecer a la iglesia gnóstica. Él me respondió negativamente “la Gnosis puede estar en todos lados, yo creo que en varias canciones de Pink Floyd hay mensajes de la Gnosis. De hecho, solo pude entender esas canciones cuando entré a la Gnosis. No creo que sean cosas contradictorias. Creo que, si la Gnosis no está revelada en el mundo, pues no está revelada en ningún lado” (Arturo, entrevista, noviembre 19 del 2017). Como el caso de Arturo escuché varias relaciones que realizaban los integrantes de la primera cámara con productos de consumo cultural de su cotidianidad y las transiciones de secreto-revelación de la Gnosis. Algunos vinculaban la película de los dioses de Egipto con el proceso para llegar a la iluminación. Otros tantos veían en la serie “Avatar: la leyenda de Aang” una clara referencia a Samael Aun Weor. Unos cuantos veían un ligue intrínseco entre el Superman de Marvel, el übermensch de Nietzsche y la transmutación sexual. Estas situaciones me parecieron en todo sugestivas, daban cuenta de que las personas esquivaban los modelos de revelación y secreto en el control institucional de la iglesia. Así, la revelación de la Gnosis no solo estaba en la jerarquía de la iglesia, era algo que surgía en la vida misma, algo que permitía leer el mundo con otros ojos, con visores gnósticos. Ante esta variedad de formas de comprender los lugares, los significados, las características y las analogías de lo trascendente del conocimiento esotérico, solo puedo volver mis ojos a Kafka y su muralla china, a Kafka y su secreto paradójico. Otra forma en la que se presenta esta contradicción del secreto kafkiano, que separa y une a la vez, es atender a la manera en la que se vive lo oculto. Por ejemplo, en mi caso de estudio, al no saber a ciencia cierta lo que es la Gnosis, ni los lugares en los que esta se muestra, el enigma se convierte en motivo de separación, de diversidad de opiniones. No obstante, es común a todos estos testimonios una búsqueda de algo, algo que no es lo mismo para todos. Es una experiencia común de búsqueda, en vista de que, en primera cámara se te incentiva a buscar algo; las personas que deciden entrar a primera cámara suelen aspirar al inicio de una búsqueda que conecta con la Gnosis. No obstante, no es una experiencia de búsqueda común, porque eso que se entiende por Gnosis no es algo claro o definido para todas las 78 personas. Aunque existían acuerdos tácitos sobre esa “gnosis”, al no ser clara su definición, se especulaba mucho sobre lo que realmente implicaba llegar a la gnosis. El secreto de la Gnosis impulsa a que se busque la Gnosis y eso une a las personas y permite que gente como Miguel o como Mateo se interesen en ejercicios que conecten con esa Gnosis. Pero el enigma también separa a las personas en el objeto y el lugar de búsqueda, manifestándose en analogías diversas como las de Manuel y Mercedes, o en espacios atípicos como las canciones de Pink Floyd de Arturo. Esto me abre más dudas que afirmaciones, más confusiones que aclaraciones. Sin embargo, con estas formas paradójicas del secreto religioso -que une y separa dentro y fuera de la organización jerárquica del gnosticismo- comprendo que lo velado es construido, vivido, transformado por las personas. Comprendo que violar el secreto sin aproximarse a sus formas sociales, sin atender a las experiencias comunes de búsqueda con el enigma es, en últimas, atentar con las personas en campo y consigo mismo. Al final, creo que la mejor frase para dar cuenta de esta cercanía con el secreto gnóstico, con la revelación y con la búsqueda es la de Arturo: “la Gnosis está revelada en el mundo, yo busco la Gnosis en el mundo” (Arturo, entrevista, noviembre 19 del 2017). 3.4. Conclusiones de segundo capítulo Aunque he defendido que la ICGU es un modelo híbrido entre las logias ocultistas y el New Age, lo que permite un alto tránsito religioso, una preeminencia en las clases populares y una serie de cámaras herméticas que constituyen niveles de conocimiento. Parece necesario aseverar, nuevamente, que el secreto no se reduce a una jerarquía interna e híbrida. Por el contrario, observo que la forma y el significado del secreto se confunden en la vida y las prácticas religiosas de los mismos fieles gnósticos. En vista de que separar el secreto del ejercicio espiritual es impensable, pues la práctica misma es un conocimiento oculto que ha sido dado, revelado. En la cotidianidad de las personas, la práctica no se desvincula de los saberes secretos, pues son lo mismo. Los ejercicios espirituales, en particular la práctica del Arcano y la meditación, parecen estar constituidos por experiencias que los fieles ocultan, ambigüedades sobre la forma como deben realizarse, contradicciones sobre las cosas que pueden revelarse y no revelarse sobre los ejercicios espirituales, y confusiones sobre los significados del Arcano. Al dar cuenta de estas situaciones comprendí que los códigos esotéricos no son del todo 79 relevantes para llevar a buen término las prácticas. Lo que parece importante en la práctica religiosa cotidiana es su vinculación con algo que está oculto dado que es sagrado. Esta vinculación entre el secreto, lo inviolable y lo sagrado no es del todo nueva; también se ha manifestado en gran parte de las religiones denominadas como “tradicionales”. Sin embargo, el tema de lo sagrado fue algo que no profundicé del todo y da pie a nuevas entradas investigativas ¿qué nuevas implicaciones existen sobre lo sagrado dentro de la ICGU, o dentro de cualquier otra congregación Nueva Era?, ¿qué manifestaciones adquiere lo sagrado en una nueva religiosidad? Entre los mil mantras y los mil suspiros que esconde cada acto meditativo hay, en últimas, un beso con lo velado. En ese entrecruzamiento con lo velado la Gnosis no es un saber con sentido coherente, la vida social del que persigue la Gnosis es una constante persecución que puede caer en contradicción. Nadie vivo ha alcanzado la trascendencia y, por ello, solo lo vivos pueden buscarla, pero no alcanzarla. Este conocimiento solo adquiere contenido cuando no se conoce, cuando se le persigue y ello genera encuentros y búsquedas en zonas insospechadas: una canción, una película, una serie, un evento cotidiano. En tales persecuciones, es la práctica religiosa herramienta de los fieles -en especial la práctica del Arcano-, su definición no es más que la definición que le otorga el practicante. Porque las prácticas espirituales son instrumentos para vivir una forma de espiritualidad, para vivir, entender; ser el camino de búsqueda a la Gnosis y la Gnosis misma. Está búsqueda de “verdad”, “Gnosis”, “trascendencia” es una motivación común en los miembros de primera cámara. Esta búsqueda es por sí misma una experiencia y una forma de vivir la espiritualidad. Ante esta serie de silencios sobre la experiencia de la práctica misma, el secreto suele tomar forma de analogía. Las personas, al no hallar otra manera de explicar lo que viven con los ejercicios espirituales y que no pueden revelar, suelen optar por usar figuras retóricas al referirse a sus experiencias espirituales. Esto nos muestra que el secreto no solamente se encuentra en las cosas que se callan. Los silencios son realmente importantes, no obstante, el secreto de la gnosis es multiforme y adquiere significado, presentación y estructura solo en relación con la vida espiritual de las personas. 80 Conclusión general 4. EL FIN DE UNA TRAVESÍA POR LOS SECRETOS Y EL ENIGMA DEL GRAN ARCANO La ICGU es un mundo rico en interrogaciones sobre las maneras en las que Colombia ha acogido el New Age. Por tanto, mi intención no ha sido otra que la de mostrar cómo se vive en una nueva religiosidad, cómo los mismos enigmas que en estas congregaciones se asientan tienen un desarrollo propio en la vida de las personas que se identifican con la Nueva Era. Esta etnografía, intento de una descripción de nuevas espiritualidades, es el producto de una travesía por mis propias contradicciones, mis propias ambigüedades y confusiones. Solo en esta exploración conseguí atender a las contrariedades, las ambigüedades y las confusiones de otros. A la hora de la verdad, como conclusión general, comprendí que el secreto es central en la ICGU porque es la razón última de su orden y de su búsqueda espiritual. Un orden que jerarquiza y estratifica a las personas en niveles de conocimientos, en niveles de secretismo y autoridad. Una búsqueda que, por más heterogénea que resulte, une a las personas en un ascenso dentro de una serie de cámaras de conocimiento estratificado. En esto consiste la paradoja del secreto, objeto de separaciones, de construcción de posiciones de poder entre aquellos que conocen y aquellos que desconocen, pero, a su vez, es el cemento con el que se consolida una organización como la de la ICGU . Debo decir que mi posición, como cualquier otra posición en campo, fue limitada. Mi objetivo nunca fue abordar la noción de secreto desde todas las perspectivas observables dentro de la ICGU. Por el contrario, intenté dar cuenta de la experiencia de las personas que se supone desconocen los secretos. De seguir en la comprensión de este tema y dentro de esta iglesia, me parece necesario abordar la experiencia de aquellos que resguardan los secretos. Por motivos personales, que expuse en la introducción de esta tesis, decidí no continuar con mi proceso de iniciación. Por ello, no me son claras muchas cosas vinculadas con el ascender dentro de la jerarquía gnóstica. Considero necesario comprender con mayor profundidad el secreto desde estas perspectivas no exploradas en el presente trabajo ¿Qué nuevas definiciones y manifestaciones del secreto surgen en segunda o tercera cámara?, ¿qué nuevas implicaciones sociales revisten al secreto en las cámaras superiores, o en el proceso de ascenso dentro de la jerarquía gnóstica? 81 En un segundo punto de cierre entendí que la develación adquiere un papel protagónico en la comprensión de las experiencias religiosas gnósticas, porque se ha trazado desde un principio la experiencia religiosa como algo que es secreto. Este es un juego de control infinito donde siempre hay alguien que tiene un saber y alguien que no. En tal construcción de “elegidos” hay toda una heterogeneidad de definiciones de lo que se busca alcanzar. Esta heterogeneidad permite hablar de una diversidad de procesos de revelación que llegan a ser de común acuerdo. Aunque estos procesos pueden ser distintos, incluso ambiguos o contradictorios, es justo esa ambigüedad y falta de claridad lo que mantiene unida a la iglesia, dando cuenta de motivaciones comunes, como la búsqueda de la gnosis o la práctica del Arcano. En últimas, dentro del gnosticismo universal, el secreto no puede comprenderse como un objeto hermético e independiente de los sujetos que lo viven, sino que es un compuesto heterogéneo de relaciones y significados vinculados con posiciones de poder y vivencias cotidianas. La búsqueda de la verdad se entiende como heterogénea y, en ocasiones, paradójica, pues la iglesia gnóstica se fundamenta en dos tipos de autoridades que parecen contradictorias: una autoridad “de sí” anti-institucional y una autoridad institucional que posibilita una jerarquía. Esto permite una búsqueda de la verdad personal, pero también vinculada con la iglesia como institución. De manera que, aunque en la ICGU hay una especie de “self-authority” como lo postulan Heelas y Wood, asimismo, prevalece un reconocimiento institucional como una autoridad externa. Cabe afirmar, en descargo de mi conciencia, que no fui lo suficientemente riguroso en este punto, no lo he seguido con profundidad dado que mi objetivo se alojaba en otro ámbito. No obstante, me parece de suma importancia ahondar en este punto con mayor cautela ¿qué implican estos sistemas híbridos?, ¿En verdad las nuevas religiosidades están tan desligadas de las religiosidades tradicionales como se ha planteado?, ¿qué tan “nuevas” son las formas que adoptan las nuevas religiosidades si sus modelos nos muestran casos híbridos como el de la iglesia gnóstica? Este sentido heterogéneo me conduce a un tercer y último punto de cierre: la vida social del secreto dentro de la iglesia gnóstica genera motivaciones para permanecer y avanzar dentro de la jerarquía; constituye relaciones específicas de poder que son observables en la vida de las personas y en su relación con las prácticas espirituales. De 82 aquí surgen los procesos de revelación, pero también la vinculación de esa revelación con objetos de la cotidianidad, con analogías, con metáforas que intentan describir experiencias que no se pueden exponer plenamente. Esta investigación implicó un fuerte reto personal, tanto en materia espiritual como en materia académica. Espiritual, porque tuve que enfrentarme a mis propias fronteras, a mis propios límites religiosos en la comprensión de otros mundos espirituales. Académica, porque no sabía cómo proceder investigativamente ante un mundo de contradicciones y silencios argumentativos. Durante aquellos dos años de mi trabajo de campo había tratado de pensar en los datos más explícitos y los testimonios más claros, a fin de comprender mis propios enredos conceptuales. No obstante, ahora esa búsqueda por lo explícito y lo claro me ha contrariado. He tenido que dejar a un lado mis pretensiones de etnógrafo de la claridad para seguir mundos más oscuros, más internos, más velados. Esta reflexión metodológica no podría comprenderse sin atender a mis problemas y límites en campo (tema que he intentado explicar a lo largo de esta investigación), ¿cómo proceder ante lo que se calla? En mi caso, fue callando y comprendiendo las razones por las que callaba. El sentirme avasallado por los secretos de la ICGU me sirvió para aproximarme a la experiencia de alguien que llega a una congregación New Age. Esto es importante metodológicamente, pues considero que cuando no es objetivo del antropólogo revelar los secretos que estudia, este debe vivirlos tal y como alguien que los desconoce. A mi lector, le marcó este como el punto final de una travesía por los secretos, he de decir que no descifré ninguno. El fantasma de lo oculto sigue rondando en la experiencia religiosa de la Gnosis. Considero necesario dejar de observar estás formas de espiritualidad como figuras completamente anárquicas, como religiones personalizadas que no obedecen a ningún poder. Tampoco esto significa que sean las mismas estructuras de religiones llamadas como “tradicionales”. Estas formas de espiritualidad son una complejidad que no se puede separar del contexto en el que se desarrollan. No se trata de exotizarlas, ni de cerrarlas al marco de “sectas”, sino de atender a las maneras en las que se puede vivir la espiritualidad dentro de estas comunidades. El secreto de la gnosis parece una forma de práctica religiosa entretejida con la propia vida y con un saber que se proclama único; un camino de búsqueda que se confunde con su objeto de búsqueda. En últimas, un enigma 83 que da significado a experiencias espirituales de los miembros de la iglesia gnóstica: el enigma del Gran Arcano. 5. ANEXOS JERARQUÍA DE LA ICGU Figura 1. En está gráfica muestro ciertos aspectos que comentaron varios seguidores de la Gnosis sobre la estructura de la iglesia y mis observaciones personales: 1. La separación en cámaras; cámaras ocultas y niveles sin cámara; 2. La porosidad de primera cámara y el estadio sin cámara. Con porosidad me refiero a un sistema que parece abierto (lleno de agujeros), pues las personas pueden salir y entrar en el momento que deseen; 3. Los niveles de compromiso y participación; 4. La fluidez de la asistencia (si es siempre el mismo público o este es variable) y 5. Los casos de personas que suben saltándose las cámaras. . 84 TRÁNSITOS DE REVELACIÓN Y SECRETO DENTRO DE LA JERARQUÍA DE LA ICGU Figura 2. En está gráfica doy cuenta de los tránsitos de secreto y revelación observados en la estructura de la iglesia y en los comentarios de los seguidores de la Gnosis. Aquí se puede observar: 1. La relación entre revelación, secreto y jerarquía; 2. La transformación del secreto como una serie de “metas” que impulsan a los fieles a seguir en el proceso y una sucesión de “murallas” que salvaguardan su posición en las cámaras; 3. Los tránsitos de secreto y revelación; 4, los casos en los que el secreto es violado y su respectivo descenso; 5. La acumulación de prácticas, poderes y saberes en la jerarquía y 6. La forma como desde la acumulación de estadios y secretos se posicionan las personas dentro de la jerarquía. 85 Tabla 1 Testimonios vidas de algunos miembros de primera cámara género Edad Ocupación Nivel educativo Estrato Forma en la que llegó a la Trayectoria religiosa iglesia gnóstica 1 Masculino 45 años Policía Bachillerato y 3 “En la policía hay muchas Fue católico, hizo parte técnico en personas que pertenecen a de la sociedad teosófica y sistemas. No sé estas iglesias. Un día vine y terminó en el gnosticismo. cuál es su grado en estoy aquí para aprender la policía más”. 2 Masculino 53 años Contador Estudió en la 3 “Un día recibí un panfleto Era católico, pero Universidad de la que hablaba sobre la Gnosis consultaba el tarot y el Salle y eso me llamó la atención, zodiaco. Luego llegó al entonces fui a una de las gnosticismo. misas y me llamó la atención que tenían cursos de preparación”. 3 Masculino 30 años Ingeniero Egresado de la 3 “mi jefe venía a acá, de Fue Testigo de Jehová, universidad Incca hecho, él es un miembro de perteneció a los de Colombia la segunda cámara. Pues seguidores del libro de vale, un día me invitó y yo Mevlana y luego entró al dije vamos, también para gnosticismo. agradarle al jefe, y vine”. 4 Femenino 73 años Pensionada Fue maestra de 2 “Escuché sobre la iglesia Era católica, luego se matemáticas gnóstica porque ellos tenían volvió evangélica, iba a trabajo con elementales y clases de Yoga, pero sus medicina alternativa y eso problemas de salud la me atrajo”. llevaron al gnosticismo debido a su medicina 86 alternativa. También ha tenido terapias de Reiki. 5 Masculino 42 años Obrero completó el 2 “Yo pertenecía al grupo de Era católico, ingresó al bachillerato la saurología, son Regina grupo de Regina 11, luego 11, pero varios tuvimos entró al gnosticismo, pero problemas con ella y nos también asiste a una fuimos. Un amigo luego me iglesia cristiana. hablo del grupo y vine porque me pareció más real que lo de Regina”. 6 Femenino 38 años Peluquera Completó el 2 “Una de mis clientas se me Era evangélica, conocía bachillerato y ha acercó en un momento en el sobre botánica medicinal realizado cursos de que yo pasaba por y compraba velas de estética problemas económicos y colores para armonizar su me dijo que aquí me hogar. Luego de una crisis enseñarían a solucionar esos financiera ingresa al líos y vine. Luego me gnosticismo. dijeron todo eso de la Gnosis y la trascendencia y me pareció muy interesante, por eso decidí seguir” 7 Femenino 76 años Ama de Completó la 2 “la verdad es que mi marido Era católica, era seguidora casa primaria y ya pertenecía a la iglesia y de Salomón (dice que trabajaba en poco a poco me fue todavía lo es), debido a su servicios generales acercando, hasta que llegué marido ingresa al hasta que se casó y me pareció maravilloso, gnosticismo. Dios santo”. 8 Femenino 45 años Cocinera Completó el 3 “Fue por una amiga que era Era católica, estuvo un bachillerato astróloga, ella conocía ya tiempo con los mormones, está iglesia y me invitó, y una amiga que era 87 porque éramos amigas astróloga la llevo a la desde pequeñitas, yo la iglesia. Desde mucho acompañé y aquí llegué a antes ella leía el zodiaco y parar”. tuvo experiencias con el Tarot 9 Masculino 56 años Policía Completó el 4 “Yo ya había leído la obra Desde los 12 años estuvo bachillerato, del maestro Samael antes de sumergido en el New Age, ostenta el cargo de venir a parar a esta iglesia. aunque está bautizado teniente Esos libros fueron los que nunca se consideró me atrajeron”. católico. Luego entró al gnosticismo ya dentro de la policía 10 Masculino 34 años Trabaja en Egresado de la 3 “Yo practicaba yoga antes Era adventista, pero fue un banco universidad de de conocer a la iglesia, criticado por practicar contaduría de la luego recibí uno de los yoga. Luego entró a un UNAD panfleticos de la iglesia y grupo budista, del cual se aquí me dijeron que el yoga retiró al poco tiempo y no era suficiente, que debía terminó en el gnosticismo. seguir por otras cosas. Por eso decidí ver qué eran esas otras cosas”. 11 Masculino 68 años Esmeraldero No completó la 3 Desde muy chiquito ya Dice que desde muy primaria, porque sabía que este era mi pequeño ya había desde muy pequeño destino, un día llegó un desarrollado poderes y se dedicó a la sacerdote a mi pueblo y yo viajaba en astral. Pero que minería. Hoy es dije, aquí es donde es. Ese debía seguir aprendiendo tallador de misionero decía muchas para llegar a ser como esmeraldas y cosas que yo ya sabía, Samael. Fue católico, pero comerciante porque de pequeñito se me no le gusta decir que lo habían mostrado. fue. 88 12 Masculino 82 años Pensionado Llegó hasta el 4 Hace muchos años que Era católico, en la policía de la policía grado de Mayor. entré a la iglesia. De hecho, entró con los rosacruces, Desde muy joven monseñor y yo éramos luego, junto con monseñor comenzó su carrera compañeros. Solo que por Alberto entraron a la militar cosas de la vida no iglesia gnóstica. continué. Ahora tengo otra oportunidad para seguir y aprender más. 14 Masculino 84 años Fue obrero Completó la 2 Hace 20 años me metí en la Fue católico, junto con su primaria, fue iglesia con mi esposa. esposa seguía a Salomón, obrero gran parte Bueno, yo arrastré a mi pero luego se unió al de su vida. esposa. Me metí porque gnosticismo luego de ir a Actualmente se parecía un conocimiento uno de sus cultos. sostiene gracias a muy bueno. los arriendos de las habitaciones de su casa 13 Masculino 41 años Electricista Es técnico 2 Pues yo ya había oído de la Era católico, pasó por electricista. Antes iglesia desde antes, pero varias iglesias evangélicas trabajaba para un nunca le paré bolas. Un día y fue donde los Hare call center vine con mi hermano por Krisna en algunas curiosidad, mi hermano no oportunidades. Terminó volvió, pero yo sí en el gnosticismo, pero igual hace parte de otra comunidad New Age denominada “Nueva Acrópolis” Nota: En esta matriz recojo los testimonios de la mayoría de los miembros de primera cámara. Aquí combino aspectos como: género, nivel educativo, profesión, estrato, acercamiento al gnosticismo y trayectoria religiosa. Esta tabla tiene como fin aclarar el panorama de la población dentro de primera cámara. 89 6. BIBLIOGRAFÍA Fuentes primarias Adolfo, entrevista, 7 de mayo del 2017. Alberto, entrevista, 19 de marzo del 2017. Ana, entrevista, 25 de junio del 2017. Apuntes de campo, 20 de noviembre del 2016. Apuntes de campo, 12 de julio del 2017. Arturo, entrevista, noviembre 19 del 2017. Carlos, entrevista, 30 de abril del 2017. Carlos, entrevista, 25 de junio de 2017. Carlos, entrevista, 26 de julio del 2017. Carlos, entrevista, 10 de septiembre del 2017. Grabación ejercicio de transmutación, julio 12 del 2017. 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