418 REVISTA DEL COLEGIO DEL ROSARI� FRAY C IST BAL .. , , . . .............. ,, .. ,. ......... .. R O .. . , .., .,.. ..... , ............. ,.,."·····'····,., ...... , ...... , ........ ........ .. .. ' FRAY CRISTOBAL La vibrante elocuencia de su verbo, la exceltitud de susvirtudes, el amor acendrado a la oración, formaron una fuer­ El pensamiento nacional se yergue airoso, para ungir con za única contra el pecado y la maledicencia. La caridad fue oleo, santo la andanza de los tiempos, porque a la par con la un baluarte, llevó a los naturales, de la ignominiosa condición sucesión vertiginosa de l9s días la estela gloriosa de los varo­ de idólatras, a esotra de paz y cristiandad, expósitos y huér­ nes ínclitos indefinidamente se prolonga. . fanos en él tuvieron padre sincero y afectuoso y hasta el Esta­ Epoca �e tiniebla -y desequilibri�, aquella de 1 inici ción do mismo obtuvo beneficios de sus donativos voluntarios. ideológica, cuando el derrotero intelectual, 1_ 11defin�1d o au�n, se Magnificentes son las obras de Cristóhal de Torres, en el ilumina y se opaca sucesivamente sin qu. e el espíritu pueda hi_ ­ jardín florentísimo de sus arduas labores, monumentos hay su­ lar ideas, como que están dispersas y la difusión lo dificulta. ficientes para llevar al hombre a las cumbres del genio, mas, El ambiente intelectual de nuestra Patria en el segundo entre todos si por su trascendei:icia si por su historia si por su . cuarto del siglo XVII, era un ambiente de iniciación Y de tro­ porvenir, hay uno que con la mansedumbre de las luminarias piezos; los espíritus juveniles, que lloraban la pesadumbre de · votivas ofrenda diariamente al ínclito varón la guirnalda del su oscuridad, percibían de vez en vez sin su vig�r inicial, at ­ triunfo. El Real Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosa­ nuado y lánguido, el oleaje innovador· del pensamiento occ�1- rio, venero de cerebros esclarecidos ebrios de vigor y com­ den tal; pues si bfon es cierto que en la península, la cultura bate que con el manto escarlata de su sangre hurneante am· era hasta cierto punto deficiente, no lo es menos que por ape­ pararon la causa bendecida de la revolución. titoide dominación si no se impedía, sí se atenuaba la pujan­ La idea de libertad que vertiginosamente germinó en las za del nacimiento �spiritual de las colonias. mentes de América en fo que a nuestra patria pueda referir­ Tal el campo, tales las eras, donde el ·noble de Burgos, el se, fue trasunto fiel de aquella autonomía que el sabio Me­ discípulo de Fray Domingo de Soto, el predicador elocuen­ cenas ::le las letras inscribió como epígrafe de loi estatutos sa­ tísimo de Felipe IV, el probo dominico, Fray Cristóbal de To­ pientísi mos de su Colegio mayor sin imaginar siquiera que es­ rres, sembrará la simfonte del saber regándola con las aguas taba socavando pausada pero terriblemente los cimientos gra­ pqrísimas de su magnificente caridad y de su febril inteli­ níticos de la monarquía. Veo la cuna de la libertad america­ gencia. na en la re�ocación de las donaciones hechas a los dominica­ Eran pasados 35 años del siglo XVII. Consagrado el señor nos, como sanción impuesta a s�s deseos de fundir el Colegio Torres en Cartagena por el Obispo de esa Diócesis Fray Luis May_or con la Universidad Tomista ele Gaspar Nuñez; veo la Ronquillo, entró en Santa Fe el 8 de septiembre de ese año fe de bautismo de nuestra república en la real cédula que el siendo Presidente, Capitán General y Gobernador del Nuevo Rey Felipe IV otorgó ·al señor Torres para fundar en el Nuevo Reino, Dionisia Pérez Manrique, Marqués de Santiago y Ca­ Reino un Colegio que gozara de los mismos honores y privile­ ballero de su Orden. La pugna entre las . autoridades eclesiás­ gios que el mayor, del Arzobispo en �alamanca. Sin la obra tica y civil por aquel entonces, causa fue de disolución, de aba• de Cristóbal de Torres no se hubiera dif�ndido tan velozmen­ timiento de la virtud, de la regencia de los vicios. Los natu­ te la idea de libertad, y me temo que la emancipación se hu­ rales aún maltratados por la arrogancia hiriente de los manda· biera demoraclo media centuria más, a no existir nuestro ama - tarios hispanos, privados estabai:i de lós auxilios eucarísticos; do Colegio Mayor. todo anunciaba un régimen de ceguedad y de tinieblas y nues• El continuo sarcasmo de la vida se empeñó en torturar tro estado social hubiera dado en el caos y la inmoralidad en­ al señor Torres ei;i sus últimos años, quien luégo de arrojar su, señoreándose, a no iniciar el señN Torres una lucha tenaz, de patrimonio or el cauce de la caridad y como recompensa de restablecimiento y depuración. sus pesares y mortificaciones, después de ofrendar su vida y su_ 420 REVISTA DEL COLEGIO DEL ROSARIO fortuna por el éxito de sus ideales, fue el señor Torres, la ni­ ña de la calumnia, del agravio, y de la insidia. Fue objeto como dice un antiguo colegial de este colegio Mayor, «de la perse­ cusión más encarnizada, de los desprecios, humillaciones, de J\ MI CLJ\USTRO injurias y calumnias inauditas, si'n más' causa ni origen, que el de haber querido hitcer un bien público de tan grande magni­ tud, que tener la razón y la justicia de su parte y que haber Respetuosamente a Moflse,ñor . .(,astro • tenido que oponerse a los intentos de algunos hombres a quie­ .Silva, ins�ferab/e maestro. nes el mismo bien se hacía odioso si se administraba por otras manos que por las suyas». Hace trecientos años El martirio de Fray Cristóbal de Torres lo constituyeron pisó las playas del mar. Caribe, los ultimos aqos de su vida; el inmenso dolor de vetse persegui­ un Castellano do y_olvidado, de ver a la calumnia asomarse por· �us um• conquistador; brales desgarraran s-u espíritu a no tener el consuelo de pensar que su obra daría todos los frutos esperados. si sus paisanos, , Y no se equivocó Fray Cristóbal, porque el colegio del Ro­ los de gorguera y espada ál cinto,. sario, nació par.1 amparar la libertad, para defenderla en epo­ eran huraños cas aciagas, y para ser la columna central de ese granítico mo­ en el valor, numento que se llama la nación colombiana.· el nuevo hispano Hay en la vida varones ilustres que dan su nombre a estu­ sólo traía dios de cultura, que incan con la noble2;a de ·una idea, un jalón un crucifijo perdonador; más en el desarrollo cultural de los pueblos. Preceden o si­ y conquistaba, guen a la necesidad de expansión intelectual. Son efecto de la más que los otros,. : . ac;ción combinada de fuerzas ideológicas, o nacen antes de porque era humiJde que ellas se inicien, para encauzarlas y dirigirlas hacia la mita como u� cordero, luminosa q¡¡e sus cerebros concibieron. Son estos gajos simbó­ un verdadero licos de árbol senealógico de la mentalidad universal. conquistador. Las naciones hispanoamericanas colocan al comienzo de la ca¡{¡inante de un mundo, lista infinita de su progenie intelectual, la apacible, noble y ca­ que tiene la suerte de ser ignorado, ritativa figura de Fray Cristóbal de Torres. Su olímpica efigie por todo el que vive se me antoja un prisma de cristal donde la idea prfmera se con una sonrisa quiebra en tres haces de luz que han de fecundizar las fibras de satisfacción; nobles del' espiritualismo. La caridad. la misma de que habló viajero halagado Jesucristo con la elocuencia de su verbo divino; la libert¡id, por algo distante, no la libertad oscura de la brújula loca, más antes la libertad quizás incorpóreo;-: - --· -­ (J'1oral, consciente patrimonio del hombre, y el trabaJo, heren­ por un horizonte cia de Dios en Nazareth, santo. refugio de las penas del alma, donde aliente incentivo de civilizaciones, nobleza del espíritu. el fuego de la te�pc;sta,d;, LUIS ENRIQ E CAICEDO ¡ temi;>estad •• ,, ! la luz en la sombra,,. 'Révlsta-6