En el mundo existen alrededor de 795 millones de personas que no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa, según un informe del programa mundial de alimentos. Esta situación ha encendido la alarma en varios países para impulsar estrategias que eviten las pérdidas y desperdicios de alimentos.
Colombia no es ajena a esta situación. En 2016, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) informó que cerca de 9.8 toneladas de comida se desperdician anualmente, lo que equivale al 34 por ciento de alimentos que puede consumir el país en 12 meses.
Cabe preguntarnos ¿si somos conscientes de esta problemática?, ¿qué podemos hacer para controlar esta situación?. Por eso es necesario aclarar en primera instancia dos conceptos, uno el de pérdida de alimentos y otro el de desperdicio de alimentos, aunque en los dos casos se termina botando la comida, las causas y acciones requeridas para reducir sus efectos son diferentes.
En el reportaje “Pérdidas, desperdicios y hambre” desarrollado por un equipo periodístico ecuatoriano se busca que los lectores entiendan estos dos términos y las causas que generan estas dos problemáticas, así como las posibles soluciones que emprenden organizaciones sociales sin ánimo de lucro para evitar que los alimentos terminen en la basura y vayan a la mesa de miles de personas que se encuentran en condición de vulnerabilidad.
