Entendiendo la importancia de una expresión artística como la música en la formación y expresión de contraculturas, encontramos cómo por medio de ella se generan líneas de conexión entre estas, incluso cuando están separadas geográfica o temporalmente. Justamente ese es el caso de la Inglaterra punk de los setenta y el movimiento del Nuevo Pop Chileno de los ochenta, quienes por medio de un contacto indirecto, en el que los primeros influenciaron a los segundos con sus discos y videos -que eran complicados de conseguir en Chile-, pusieron las primeras semillas en algunos jóvenes para formar su propio movimiento contracultural.
Los Prisioneros (1985)
En medio de toques de queda nocturnos y una precaria difusión de las expresiones culturales por la censura de la dictadura, fue que en 1981 González, Narea y Tapia, quienes despreciaban la música disco y se autodenominaban rockeros, conocieron a la banda y el disco que rompería su historia en dos: Sandinista! de The Clash. “Yo no tenía nisiquiera un radio entonces me tocó pedirle a un amigo que me grabara el disco de The Clash y ahí comenzó todo. Lo escuchamos con Jorge y Miguel y quedamos enamorados del sonido”, explica Narea. Un álbum cuyo título estaba dedicado a la guerrilla izquierdista Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua que en 1979 derrocó al dictador Anastasio Somoza.
‘Sandinista!’ de The Clash (1980)
Políticamente, Los Prisioneros comenzaron a entender el discurso de The Clash cuando descubrieron que su tema “Washington Bullets” era en realidad una dedicación de Joe Strummer al derrocado presidente Salvador Allende y al asesinato del músico Víctor Jara, ambos muertos durante el golpe de estado perpetrado en 1973. Desde que comenzaron a componer rudimentariamente juntos cuando se conocieron en el liceo y bajo el nombre de Los Vinchukas, ya expresaban una inconformidad con el modelo de dictadura y el mundo bipolar en el que les tocó crecer. Una muestra de esta división fue una canción instrumental que compusieron en sus inicios llamada “De Rusia con amor” inspirada en la película de James Bond ‘From Russia With Love’. Un clásico de 1963 en el cual es muy notable la idea de los rusos como villanos que se tomó la cultura popular de occidente.
“De Rusia con amor” de Los Vinchukas (1983)
A la vez, sus letras se tornaron críticas a la cultura dominante de su generación, como por ejemplo en “Dejen respirar”, donde se burlan a ritmo de punk de la moda disco y las apariencias de la fiesta.
“Ya se te acaba se te acaba otro día, llegará el sábado con su alegría
botas puntudas sombreros vaqueros, qué original, qué nacional
la disco hierve de hipocresía, falsa alegría, fiel compañía
el flipper es una estúpida terapia, a gastar plata esto sí es vida
Ya no quiero problemas, no me inventen sistemas
me aburren los dilemas
dejen respirar”
Fragmento de “Dejen Respirar” de Los Vinchukas (1983)
Los Vinchukas (1982)
Otro caso que ejemplifica esta apropiación cultural sucedió durante 1985 cuando Ígor Rodríguez comenzó su propio proyecto musical junto a otros estudiantes de música en la Universidad de Chile. Como ya se mencionó, en sus inicios el grupo se llamó Ojo de Horus y tocaba jazz fusión, pero más tarde se comenzó a inspirar en pioneros del new wave y la electrónica como Depeche Mode y Kraftwerk y cambió su nombre a Aparato Raro. Desde su orilla musical, estos también hablaron de la represión de la dictadura.
“Deja ya de arrepentirte
de tus pecados vivo trancado
si al final lo que quisiste
otros los hace o menos hacen
deja a un lado tu conciencia
la represión es como una prisión
si al final no eres peor
de los que callan y por dentro estalla”
Fragmento de “Ultimátum” de Aparato Raro (1985)
Aparato Raro (1986)
Por otro lado, Los Pinochet Boys surgieron en medio de una movida de jóvenes universitarios pertenecientes a las clases altas que tenían acceso a la música o que habían vivido en el extranjero a comienzos de los setenta y que llevaron el punk a Chile. Estos punks se organizaban entre ellos, compartían y copiaban la música que pasaba de mano en mano y así, los que se interesaron en hacer sus propias canciones basados en los referentes extranjeros, fueron capaces de introducir el género a su propio contexto represivo. Los Pinochet Boys, con su sonido y letras sin filtro, en el que se puede encontrar una línea con los Sex Pistols o los Buzzcocks, fueron víctimas de la censura más violenta. “Desde luego eraun grito contra lo establecido bastante ruidoso y por lo mismo era más importante la manera en la que decíamos las cosas que la música incluso”, comenta Conejeros, quien se encargaba de componer las canciones.
Es importante señalar la desconexión que tuvieron las emisoras con la realidad que vivía Chile, dejando de lado al rock más beligerante y censurando por orden del gobierno al folklor militante y todo lo que se relacionara con la izquierda. En este sentido se dejó apenas algún espacio para el rock argentino de mediados de los ochenta en bandas como Soda Stereo que, si bien fue bastante popular, no tenía ningún mensaje peligroso para el régimen en ese entonces. “Era evidente que Soda Stereoy Charly García no cantaban nada que fuera incómodo para la dictadura, eran temáticas inofensivas. En cambio, Los Prisioneros tenían dinámicas que podían desatar que la gente se manifestara en los conciertos”, asegura Narea.
Los Pinochet Boys
Al mismo tiempo, la música traída del extranjero tuvo una oportunidad enorme para calar entre la juventud, pues el régimen permitió que las mencionadas expresiones traídas de los Estados Unidos e Inglaterra como el pop, el punk, el rock y el new wave se escucharan en las emisoras y los programas de televisión. A pesar de que estos sonidos eran considerados perturbadores y extranjerizantes por el régimen, parecían buenas alternativas al folklore militante.
El legado de todos estos grupos extranjeros, como The Clash, The Police, KISS y Queen, llegó al mainstream chileno a principios de la década del ochenta gracias a programas como “Magnetoscopio musical” o “Más música” en los que se emitían horas de videos musicales de bandas rock, punk y new wave del exterior. Es llamativo que el primero fuera emitido por la Televisión Nacional de Chile, el servicio de televisión pública nacional del país y que el segundo se pasara por Canal 13, un canal de televisión abierta. En ambos casos, demuestra cómo los lugares de difusión de ambos programas fueron claves para llevar la música a un público masivo por medio de la televisión gratuita.
Apertura del programa ‘Magnetoscopio Musical’ (1981-1988)
Pero aún en medio del auge que estaban teniendo estos géneros entre los jóvenes, para las clases populares era difícil acceder a la música en discos debido al elevado precio que estos tenían al ser traídos del exterior. Por lo tanto, para finales de los setenta, el movimiento punk y new wave estaba adscrito principalmente a muchachos de la clase media, media-alta que estaban cursando la universidad y tenían, como ya se ejemplificó, la capacidad económica para viajar al exterior y conseguir los discos o pedirle a un familiar que viviera exiliado en Europa que se los enviara por medio de una encomienda. Por esto, poseer uno de estos trabajos, era prácticamente tener un tesoro y era normal que rotaran. De esa manera, se volvió común que la música se moviera por medio de cintas de casetes copiadas que pasaban de mano en mano. Por otra parte, los exiliados y retornados al país fueron claves para que se difundieran encomiendas que traían bienes asociados a esta música.
Aunque escasa, la llegada de estos discos fue clave, pues los jóvenes se reunieron a escucharlos y a tejer entre videoclips y canciones. Una nueva manera de expresarse en conjunto y de formar un modelo de juventud que retaba las formas tradicionales de comportamiento social y de cuestionar las formas de vivir la vida. Otras bandas que inscritas el Nuevo Pop Chileno que retumbaron durante los ochenta en Santiago fueron los Electrodomésticos, Primeros Auxilios, Paraíso Perdido o Banda 69, que si bien lograron notoriedad en la escena del momento, no cargaban con un discurso anti Pinochet tan fuerte como si lo hicieron en su momento Aparato Raro, Los Prisioneros o Los Pinochet Boys.
Aquí pueden consultar algunos de los discos más destacados del Nuevo Pop Chileno y el legado que dejaron estas bandas.