“El combate de la mente

después de la guerra”

En Estados Unidos, el 35% de los veteranos de la guerra de Irak sufrió un problema de salud mental. En Argentina, el 40% de los hombres que combatieron en las Malvinas alguna vez intentó suicidarse, y en Inglaterra, para 2012, el número de ex militares en búsqueda de tratamiento psicológico había aumentado en 57% respecto al año anterior. En Colombia, después de más de 50 años de conflicto interno entre diferentes grupos armados, no existe una cifra oficial que determine las afectaciones psicológicas de la guerra en los ex combatientes. Sin embargo, como en el resto del mundo, hombres y mujeres que vuelven a la vida civil experimentan un retorno cargado de recuerdos que marcan su regreso a casa.

La salud mental de los excombatientes colombianos.
Un asunto olvidado

Colombia atraviesa por un momento coyuntural. La firma del Acuerdo de Paz con las FARC abre la puerta a un periodo que reta las emociones de víctimas, victimarios y sociedad en general. La salud mental de los excombatientes no ha tenido la relevancia que merece, de no convertirse en una prioridad la paz estable y duradera podría ser solo una ilusión.

Los fantasmas de la guerra

Las enfermedades mentales causadas por el conflicto armado no discriminan. Militares, guerrilleros y paramilitares experimentan los mismos padecimientos, que fluctúan entre trastornos de ansiedad, aislamiento social, estrés postraumático y hasta suicidio.

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LOS PRIMEROS PASOS DE UNA NUEVA VIDA

Son las 9 de la mañana y este lunes en la sabana de Bogotá, el frío es más fuerte que de costumbre, a esta hora fuera del salón de clases de una casa campestre, se encuentran reunidos un grupo de 10 personas que leen diferentes libros para adolescentes. Su lectura es interrumpida de vez en cuando con algún comentario del clima, la pregunta del significado del espacio en una novela o la sonrisa pícara, entre alguno de ellos, que se asemeja a la que hace un niño de Colegio cuando trae una travesura entre manos.

Ninguna de estas personas es menor de edad y, sin embargo, el ambiente se siente cargado de la ilusión de un aula de segundo grado. Este pequeño círculo de sillas es no solo la reunión de personas de diferentes regiones del país, sino también de una historia de conflicto que todos los presentes han cargado en la espalda. A esta hora de la mañana, 10 excombatientes empiezan su día asistiendo a la clase de español del grupo de avanzados en el Hogar de Paz.

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